El diploma, un papel sin valor para muchos

Los migrantes con título luchan por recuperar el nivel de vida que tenían en sus países
Marianne Barriaux
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15 de septiembre de 2015  

PARÍS.- Mohammed, Fayiq y Bilal están bien formados: ingeniero uno, estudiante de secundaria otro y experto contable el tercero. Pero su anhelada llegada a Europa debutará con una nueva lucha por recuperar el nivel de vida que conocieron en sus países de origen.

Muchos de las decenas de miles de migrantes y refugiados que llaman a la puerta del Viejo Continente estudiaban en la universidad o tenían un buen trabajo antes de verse forzados al exilio por la guerra. Es sobre todo el caso de los sirios, cuyo país disponía de uno de los mejores sistemas educativos de Medio Oriente antes de la guerra civil.

"Los sirios buscan un lugar donde puedan recuperar su calidad de vida", explica Arezo Malakooti, experta de Altai Consulting, que colabora con la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU. "Siria se parecía mucho a un país europeo antes de la guerra, con un nivel de vida relativamente elevado y una población con un buen nivel de educación. Claro que había pobres, pero, en general, el país se destacaba en la región", agrega.

Mohammed al-Taweel, que desembarcó esta semana en la isla griega de Lesbos, era ingeniero informático en Damasco. "Ya no podía hacer nada en mi país", dice este sirio de 24 años, que confía en obtener un trabajo similar en Europa, aunque teme que necesitará nuevos diplomas.

En Alemania, el 78% de los sirios llegados entre enero de 2013 y septiembre pasado pertenecía a "clases medias y hasta superiores", con un sólido bagaje educativo, según la Oficina Federal de Inmigración y Refugiados. Estas cifras, "superiores a las de otros países", constituyen una "buena precondición para su integración", si bien queda por franquear la doble barrera de la lengua y el reconocimiento de los diplomas, estima la oficina local.

Otra investigación reciente de la administración alemana destacó de los refugiados candidatos a un trabajo su motivación y aplicación.

"En su país de origen, esta gente formaba parte de las fuerzas motrices de la sociedad, y en Alemania no tienen ganas de vivir de las ayudas sociales", subraya el documento.

"Me sorprende que cuando hablo con los sirios que están aquí desde hace seis meses podamos entendernos bien en alemán", comentó Joachim Walter, un responsable local de la Unión Demócrata Cristiana, de la canciller Angela Merkel. También muchos afganos que parten a Europa tienen un buen nivel de formación, pese a que su país está muy marcado por la pobreza y el analfabetismo, según Malakooti.

En Lesbos, Fayiq Abubakar, de 18 años, partió de Mazar-e-Sharif, la cuarta ciudad de Afganistán en el Norte, donde asegura haber estudiado en "uno de los tres mejores institutos". Espera estudiar finanzas y comercio internacional en Alemania. Pero, como muchos otros, Fayiq y Mohammed corren el riesgo de llevarse una amarga desilusión en los países de acogida.

"No por obtener un estatuto de refugiado se llega al final del camino. Bien al contrario", advierte Fatiha Mlati, responsable de Francia Tierra de Asilo, una asociación de ayuda a los demandantes de asilo. "Es muy complejo acceder a la sanidad, los derechos sociales, el reconocimiento de diplomas(...) La gente superdiplomada puede pensar que será sencillo, pero la mayoría deberá pasar por trabajos menos cualificados", explica Mlati.

Muchos exiliados diplomados que llegan a Francia encuentran empleo en restaurantes o repartiendo pizzas a domicilio, mientras otros siguen buscando trabajo.

Bilal, un ex contador de Aleppo, huyó de Siria en 2013 y vive cerca de París. "Obtuve el estatuto de refugiado hace un año. Pero sigo sin empleo por las dificultades con el idioma", señala. También de Aleppo, Mohammed es cocinero en un restaurante en Francia. Lejos de lamentarse, destaca que "Europa era un sueño totalmente inaccesible bajo la dictadura de Bashar al-Assad, y ahora es una realidad."

"Tengo incluso primos que desde hace años viven en los países del Golfo. Ahora se plantean venir a Europa", cuenta.

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