El divorcio de la derecha española estremece hasta al Palacio del Elíseo

El ex Primer Ministro francés Manuel Valls (L) y los Ciudadanos (líder) del partido de centro-derecha Albert Rivera juntos en campaña. Ahora la relación está dañada.
El ex Primer Ministro francés Manuel Valls (L) y los Ciudadanos (líder) del partido de centro-derecha Albert Rivera juntos en campaña. Ahora la relación está dañada. Fuente: AFP
Silvia Pisani
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20 de junio de 2019  • 12:37

MADRID.- Fue un coqueteo tan intenso como fugaz y, visiblemente, sin frutos. El "matrimonio" entre el partido Ciudadanos, la tercera fuerza en España, y el exprimer ministro francés Manuel Valls acaba de terminar en un sonoro divorcio cargado de reproches y acusaciones.

Una crisis disparada por las estrategias cruzadas respecto a la alianza "de hecho" que Ciudadanos tiene con la derecha radical de Vox. Algo que a Valls le resulta intolerable e indigno de un partido que se autodefine como "liberal".

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y el candidato a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls juntos en 2018.
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y el candidato a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls juntos en 2018.

Tan intensa es la crisis que se ha vuelto internacional, con cargas y desmentidos que involucran incluso al Palacio del Eliseo, en Francia, en una disputa ya a tres bandas que pone en jaque el liderazgo del joven y brioso Albert Rivera, el líder de Ciudadanos.

No todos los días a un dirigente español lo desmiente sin pelos en la lengua el Elíseo. Pero eso acaba de pasarle al joven Rivera, que quedó así en entredicho luego de haber asegurado públicamente que el presidente francés, Emmanuel Macron , lo había "felicitado" por sus alianzas durante la campaña. Algo que el Elíseo niega rotundamente.

"El presidente (Macron) no ha pronunciado esas palabras ni en privado ni en público", sostuvo una fuente de la presidencia de Francia en declaraciones a la agencia de noticias EFE.

Rivera, en problemas

La desmentida fue el último paso en falso de Rivera, cuyo liderazgo como presidente de la tercera fuerza de España está siendo puesto en duda, incluso, dentro del partido.

Todo comenzó por el matrimonio fugaz y de conveniencia que el dirigente trazó con el socialista hispano-francés Valls.

En las recientes elecciones, tanto Rivera como Valls se usaron mutuamente, en un juego en el que ninguno consiguió lo que quería.

Rivera presentó a Valls como el candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, convencido de que haría un excelente papel. Y, sin incorporarse formalmente al partido, Valls quiso usarlo como el megáfono para su campaña catalana.

Lo cierto es que a Valls no le fue tan bien como candidato a alcalde y a Rivera la incorporación del francés se le volvió un dolor de cabeza, ya que ha dedicado las últimas horas a criticar su acuerdo "de hecho" con la derecha radical de Vox.

"Eso es impropio de un partido que se dice liberal, que se asocia con una fuerza que además de posiciones radicales es anti europea. Con el agravante de que hace todo eso escondiéndose tras el Partido Popular (PP)", disparó Valls contra su otrora "aliado".

El acuerdo con Vox, en la mira

Valls no consiente la estrategia de Ciudadanos de asociarse "por omisión" con Vox.

En rigor, son los del PP los que hablan y acuerdan con la derecha radical. Pero Ciudadanos se beneficia de ese acuerdo para sumar poder y quedarse con gobiernos locales, aunque, aunque "en lo formal" no aparezcan como socios.

"Nosotros no negociamos con Vox. Nosotros acordamos con el PP", suelen decir Rivera y la cúpula gobernante de Ciudadanos. Para Valls, todo eso es "hipocresía".

Un concepto que usa ahora, luego de que les fue mal en las elecciones. Y no antes.

En una carta final para defenderse, Rivera aseguró que sus alianzas y estrategias de acuerdo habían sido refrendadas y "felicitadas" por Macron, el supuesto aliado de Ciudadanos en el Parlamento Europeo.

Pero eso tampoco le salió bien. El Eliseo acaba de desmentirlo, en lo que parece ya una crisis a tres bandas.

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