El "dominó democrático", una prioridad incierta

La teoría que impulsó la Casa Blanca para influir sobre los vecinos de Irak aparenta ser poco realizable
Francisco Seminario
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10 de mayo de 2003  

La liberación de los iraquíes como un "ejemplo inspirador" para todo Medio Oriente. La teoría de un dominó democrático en la región a partir de la victoria aliada. Irak como la primera democracia árabe, que "proyecte una muy extensa sombra, comenzando por Siria e Irán, a través de todo el mundo árabe"...

En un gabinete dominado por los "halcones" de Washington, estos conceptos y otros similares -que marcan el nuevo Norte en la política estadounidense para la región- fueron expuestos por George W. Bush o pronunciados cerca del presidente norteamericano en las últimas semanas.

Pero con el futuro iraquí todavía en un limbo de inciertas consecuencias y nuevos frentes diplomáticos abiertos en la región, particularmente en Irán y Siria, la "visión" de la Casa Blanca de un Medio Oriente democratizado y socialmente más moderno -aunque sea por la fuerza- podría no tener el éxito esperado.

Es más, este impulso democratizador muy probablemente no tuvo buen eco entre los gobiernos autoritarios de la región, e incluso podría chocar en los hechos con una realidad diametralmente opuesta, según advierten algunos observadores.

Exito poco asegurado

"El dominó democrático no va a tener ningún éxito en Medio Oriente", dijo categórico en diálogo con LA NACION Arnaud de Borchgrave, ex periodista de la revista Newsweek y analista en la actualidad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

El primer escollo es la posibilidad de que los mismos iraquíes, en elecciones democráticas, rechacen una democracia al estilo occidental como sistema de gobierno.

"En el presente contexto -explicó el especialista-, de realizarse elecciones libres en Irak habría una victoria islámica: los agentes iraníes infiltrados en el sur del país ya adelantaron que la elección para los iraquíes, si fuese libre, sería entre votar por el Corán o votar por Estados Unidos."

Según Gianfranco Pasquino, reconocido politólogo italiano, ex senador y profesor de Ciencia Política de la Universidad de Bolonia, "la democracia puede arraigar en cualquier parte del mundo, pero requiere ciertas condiciones básicas".

En orden creciente de importancia, "un cierto nivel cultural, la protección de los derechos, especialmente aquellos de la mujer, y un liderazgo político".

"Pero incluso si cierto grado de democracia tiene éxito en Irak, no veo razón alguna por la cual el fenómeno pueda extenderse automáticamente a Irán, Siria, Arabia Saudita o los Emiratos Arabes", observó Pasquino.

Y añadió: "Así como era errada la teoría norteamericana del dominó comunista en Asia, en la época de la Guerra de Vietnam, es errada la actual teoría del dominó democrático -en rigor, más una expresión de deseo que una teoría- en Medio Oriente".

También en Washington hay quienes piensan de esta manera, pero no son los que llevan la voz cantante.

Un informe clasificado del Departamento de Estado, citado dos semanas atrás por el diario Los Angeles Times, expresaba no poco escepticismo en cuanto a las posibilidades de éxito de un "contagio democrático" en la región a partir de Irak.

El informe argumenta que la inestabilidad regional continuará por varios años, a raíz de la compleja situación social y económica en la zona. "La democracia liberal sería difícil de lograr", indica un pasaje. Y otro agrega: "La democracia electoral, en caso de florecer, podría ser utilizada por elementos antinorteamericanos".

Vecinos sin interés

Ahora que Saddam Hussein fue removido del poder, algo de eso comenzó a esbozarse en Irak, en medio de un renacer del país que emerge de la opresión del régimen, con llamados de algunos líderes chiitas opuestos a la ocupación estadounidense a imponer una teocracia al del gobierno de los ayatollahs en Irán

Algunos de los vecinos de Irak -todos regímenes autoritarios sin gran vocación democrática- podrían incluso tener cierto interés en una inestabilidad persistente en Bagdad.

Tal vez la teoría del dominó no sea aplicable a Medio Oriente, pero ante la duda es mejor asegurarse de que cada pieza permanezca en su lugar.

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