El dramático cambio cultural de México

Andrés Oppenheimer
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21 de marzo de 2000  

MIAMI.- ¡Cómo cambian las cosas! El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido gobernante que durante décadas defendió un nacionalismo a ultranza, está prometiendo ofrecer a todos los niños mexicanos clases de inglés.

Sí, leyeron bien, de inglés.

Francisco Labastida, el candidato presidencial del PRI que está primero en las encuestas para las elecciones del 2 de julio, comenzó a difundir el 20 de febrero cortos publicitarios por televisión con su promesa de ofrecer clases de inglés y computación en todas las escuelas primarias.

El aviso produjo carcajadas entre los comentaristas políticos, que recordaron al candidato que muchos niños mexicanos todavía no reciben una comida decente al día y que muchas de sus escuelas todavía no tienen electricidad. Los caricaturistas imaginaron escenas de niños famélicos tratando de comerse los cables de las computadoras.

Sin embargo, el candidato oficial no retiró los cortos, sino que redobló su apuesta con un nuevo aviso.

"Sé que algunas personas dudan de que esto pueda hacerse, pero es una lucha que yo voy a dar -dice Labastida, mirando a la cámara, en el nuevo corto-. Lo haré por tus hijos."

La promesa electoral de enseñar inglés a los niños es apenas el más reciente síntoma del dramático cambio cultural que ha vivido este país en la última década, especialmente desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1994.

Sorprendentemente, pocos criticaron los nuevos cortos esgrimiendo argumentos nacionalistas. Más sorprendente aún: el aviso inicial tuvo tan buena acogida entre las clases de menores recursos que el PRI decidió sacar un segundo aviso sobre el mismo tema, dicen los estrategos de la campaña oficial.

"Fue un éxito absoluto -me dijo Fernando Solís Cámara, el coordinador de estrategia de la campaña de Labastida-. En los sectores de menores recursos, que son el 70 por ciento de la población, hubo una aceptación prácticamente unánime. La gente lo vio como algo bueno, que les da a sus hijos mejores oportunidades de empleo."

Actualmente, sólo las escuelas primarias privadas, que son apenas el siete por ciento del total, ofrecen cursos de inglés y computación. El 93 por ciento restante de los niños mexicanos no tiene acceso a estos cursos y está en franca desventaja para acceder a los mejores empleos.

La gente de menores recursos sabe esto. Basta ver los avisos de empleos en los periódicos para ver que una secretaria con conocimientos de inglés y computación gana hasta cuatro veces más que una que no los tiene, agregó Solís Cámara.

Según una encuesta interna del PRI, la idea de enseñanza de inglés y computación en las escuelas fue seleccionada como la mejor entre diez propuestas de la campaña de Labastida, incluida una que ofrecía obras públicas para generar más empleos.

Desde el punto de vista de un observador extranjero, la propuesta de Labastida es más interesante como síntoma de las prioridades del pueblo mexicano que como un plan realista. El programa no sólo costaría más de 20.000 millones de dólares, según estimaciones del propio partido, sino que sería difícil encontrar a muchos entre los 700.000 maestros mexicanos que podrían enseñar inglés.

Un político moderno

Probablemente, Labastida, que según me confesó en una reciente entrevista habla poco inglés, quiera proyectar la imagen de un político moderno y rebatir los ataques de sus rivales en el sentido de que el PRI -en el poder desde 1929- es un partido del pasado.

Aunque Labastida encabeza las encuestas con un 41 por ciento de la intención de voto, le está pisando los talones Vicente Fox, el candidato del Partido Acción Nacional de centroderecha, un ex directivo de Coca Cola que se presenta como el hombre del nuevo milenio, con un 31 por ciento.

Lo interesante es que Labastida y Fox, los dos candidatos que ofrecen continuar la apertura de México, están obteniendo entre ambos un 72 por ciento de apoyo. En cambio, Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato de centroizquierda que a menudo critica los males de la globalización, se encuentra en un lejano tercer lugar con nueve por ciento de la intención de voto.

El clima político en México parece favorecer una continuación de la integración del país a Estados Unidos y a la economía mundial. A menos que se desmorone la economía de Estados Unidos, no veo que esta tendencia cambie en el futuro próximo.

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