El duro estilo del pasado en la vida cotidiana

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24 de marzo de 2000  

MOSCU (De un enviado especial).- De afuera no dice nada y sólo parece un restaurante más. Sin embargo, detrás de esa fachada, se esconde la posibilidad de hacer un rápido e inolvidable viaje al pasado.

Sólo hay que ingresar en el local, cuyo nombre alguien traduce gentilmente como "chocolatería", para darse cuenta de cómo era el durísimo estilo soviético, un estilo que allí guardan y respetan con orgullo casi sacrosanto.

Ubicado, no sabemos si por casualidad, frente al monumento de Lenin, ya en la entrada uno se da cuenta de que algo no funciona: entre varios renglones de una hoja sellada por el director y el contador, un ítem en especial nos llama la atención. Dice 0,9 rublos (0,03 centavo de dólar) y realmente hay que leer dos veces para darse cuenta de que sí, es verdad, acá se cobra el azúcar por cucharita.

Quien nos acompaña, veterano de los tiempos soviéticos, nos alerta: "Bienvenidos al pasado", dice en voz baja mientras una mujer estilo sargento de la KGB, e igual a otras varias que después vimos, nos acomoda en una mesa y se va, para volver diez minutos después con el fin de tomar el pedido.

"Dos tés, por favor", pide nuestro amigo en ruso. "No, el té se acabó", dice, gruñe, la señora. "¿Qué podemos tomar, entonces?" "Mire la lista." "Ya la vimos y sólo dice té y café." "Entonces si té no hay, ¿qué cree que puede tomar?" "Es que no queremos café." "Eso es todo lo que hay." Una mirada después, y conscientes de que no había que contradecir a tan amable camarera, se pidieron los dos cafés.

Claro que cuando llegaron, nuestro acompañante comenzó a tomarlo y, aunque lo prefería amargo, ya le habían puesto dos cucharas de azúcar.

"Pedile que te lo cambie", dijo uno, ingenuo, que recibió como respuesta, además de una mirada socarrona, un lapidario: "Veo que estás buscando problemas. Ni en la Unión Soviética, ni ahora acá, estas cosas se podían discutir".

Y se terminó rápido el café dulce mientras llegaba la cuenta que, obviamente incluía las cucharitas de azúcar.

"Esto no fue un café, fue un tour cultural. Así vivíamos todos los días, donde quien tenía un poco de poder sobre uno, aunque sea una camarera, hacía lo que quería. Y duró más de 70 años, y encima hay quienes recuerdan eso con cariño", decía, siempre en voz baja, mientras desde la vereda de enfrente Lenin miraba a la distancia, como haciéndose el distraído.

Acusación

MOSCU (AP).- El presidente interino Vladimir Putin estaría implicado en un escándalo de desviación de fondos en San Petersburgo para la adquisición de dos hoteles en España, señaló ayer la publicación quincenal Novaia Gazeta, basada en un informe del ministerio ruso de Finanzas.

La sociedad de construcción Trust 20 habría sido utilizada para desviar, entre 1993 y 1996, unos 5 millones de dólares como créditos públicos. El Kremlin no hizo comentarios respecto de esta acusación.

Según la investigación periodística, unos 600.000 dólares fueron a parar a la reconstrucción de una casa de campo de Putin.

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