El espionaje británico sufrió otro traspié

(0)
29 de marzo de 2000  

LONDRES.- La sobriedad de James Bond -adicto sólo a un Martini "batido, jamás revuelto"- parece haber abandonado las filas del servicio de inteligencia británico.

El Foreign Office admitió ayer que uno de sus agentes de espionaje exterior, MI6, olvidó en un taxi una computadora personal (laptop) con información confidencial, tras pasar una noche de tragos con amigos en un bar de "tapas" español en el sur londinense, a pocas cuadras de la monumental sede del edificio de inteligencia.

La máquina fue extraviada el último 3 de marzo y recuperada dos semanas más tarde gracias a un anuncio publicado en los diarios por Scotland Yard, en el que un falso científico ofrecía una valiosa recompensa por el paradero de una laptop con una tesis que supuestamente había completado "tras una vida de extenuantes investigaciones".

Un vocero del Foreign Office se negó a confirmar versiones según las cuales el agente en cuestión, más que un émulo de 007, era una Mata Hari que acababa de ingresar en la agencia, limitándose a asegurar que la computadora contenía sólo material de entrenamiento.

"Su pérdida no supuso ningún peligro para la seguridad nacional. Si alguien logró romper todos los sistemas de seguridad y leyó los archivos, de lo que se enteró le va a valer muy poco", indicó.

Este embarazoso incidente se suma al robo de otra laptop sufrido la semana última por un agente de MI5 (la agencia de seguridad interna británica) en una estación de trenes. Esta máquina aún no ha aparecido y se cree que contenía información sensible sobre operaciones antiterroristas en Irlanda del Norte.

Stephen Dorrill, experto en seguridad de la universidad de Huddersfield y autor de varios libros sobre el tema, cree que la noticia del extravío de MI6 fue dada a conocer a la prensa por agentes de MI5 como parte de la batalla interna que existiría entre las dos fuerzas.

"La gente de MI6 estaba disfrutando el papelón sufrido por MI5, pero ahora las cosas se han dado vuelta", indicó. Para Tom King, presidente del comité de seguridad e inteligencia de la Casa de los Comunes, estos traspiés "no son risueños deslices sino una amenaza al futuro de la inteligencia británica".

"Hay gente que arriesga su vida pasando información a nuestros espías confiados de que éstos la guardarán bajo llave. Si esa confianza desaparece nuestra habilidad para combatir el terrorismo y el narcotráfico internacional se desvanecerá por completo", advirtió.

Blanco de críticas

Como si los dolores de cabeza en el frente doméstico no fueran suficientes, la inteligencia británica también es blanco de críticas del otro lado del Canal de la Mancha.

Un grupo de parlamentarios europeos pidió en Bruselas la formación de una comisión de investigación de la red de espionaje de telecomunicaciones Echelon.

Desde principios de los 80, Echelon tiene su base en el sur del condado inglés de Yorkshire, donde fue establecido por los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña para interceptar las comunicaciones provenientes de la Unión Soviética. La técnica empleada consiste en descifrar todas las comunicaciones en las que se mencione o figure una palabra escogida como clave (por ejemplo, "Mercedes Benz", "Aerospatiale" o "Amnesty International"). Toda conversación, ya sea por teléfono, fax, celular o e-mail es captada, transformada en texto y enviada sin procesar a los Estados Unidos para análisis y distribución. Desde el fin de la Guerra Fría, acuerdos internacionales disponen que esa información debe caer en manos de Interpol, el FBI y otros organismos de lucha contra el crimen.

Muchos europeos creen, sin embargo, que es utilizada para robar secretos comerciales e industriales.

El grupo de los Verdes, con el apoyo de varios comunistas y socialistas, entregó ayer un petitorio de 171 firmas a la presidenta de la eurocámara, Nicole Fontaine, pidiéndole la creación de una comisión capaz de determinar "qué tipo de comunicaciones privadas se ha espiado y cuál es el papel del Reino Unido en todo esto".

Secreto

LONDRES (De nuestra corresponsal).- La solicitud de los eurodiputados de investigar la red de espionaje de telecomunicaciones el "Echelon" será debatida en los próximos días, pero pocos creen que alcanzará gran cosa, porque los países que integran la red se niegan terminantemente a dar detalles de sus operaciones.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.