El éxodo de empresas de Irak, otro golpe para Washington

Abandonan el país por la inseguridad Es una consecuencia de la ola de violencia desatada durante este mes Los proyectos se demoran o se cancelan Masivas deserciones en la nueva policía iraquí
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23 de abril de 2004  

BAGDAD.- Una nueva complicación para Estados Unidos en su esfuerzo por estabilizar y reconstruir Irak: la ola de violencia y secuestros que ha sacudido al país durante este mes ha provocado que importantes empresas contratistas extranjeras suspendieran algunas de sus operaciones.

La empresa alemana de ingeniería Siemens AG retiró del país a sus empleados debido a temores por su seguridad, mientras que las estadounidenses General Electric Co. y Bechtel suspendieron algunas tareas.

Este éxodo se suma a los anuncios de los gobiernos de España, Honduras y El Salvador de que retirarán sus tropas de Irak en breve.

Hace unas semanas, fue la principal empresa rusa con presencia en Irak, Tekhnopromexport, la que evacuó a sus 370 empleados. La inseguridad y la toma de rehenes han provocado ya la partida de numerosos técnicos y expertos extranjeros de Irak, y la demora o cancelación de los proyectos. Un proyecto importante afectado es el de la reparación de generadores en una planta de electricidad en el sur de Bagdad, crucial para cubrir el enorme aumento en la demanda eléctrica durante el abrasador verano iraquí.

El ministro de Electricidad, Ayham al-Samarei, explicó que profesionales iraquíes siguen trabajando en algunos proyectos en los que se desempeñaban extranjeros.

Siemens AG suspendió sus operaciones poco después de que la cancillería alemana emitió una advertencia el 12 de este mes, por la cual exhortaba a sus ciudadanos a salir de Irak, dijo al-Samarei. La firma alemana ayudaba a rehabilitar las estaciones eléctricas iraquíes y las redes de distribución.

La empresa de construcción Bechtel suspendió el trabajo en aproximadamente el 10% de sus proyectos, en especial los ubicados en el centro y el sur de Irak. Algunos empleados han sido reubicados, según dijo el vocero Francis Canavan.

General Electric detuvo algunas operaciones en las últimas semanas debido a la violencia, pero no se retirará, señaló su vocero Gary Sheffer. "Nuestra prioridad es la seguridad de nuestro personal y tuvimos que tomar medidas para protegerlo", dijo.

Funcionarios del Baath

Otro problema que enfrenta Estados Unidos en sus esfuerzos de reconstrucción es la formación de la policía iraquí, que recluta desde el año pasado. Casi la mitad de esa fuerza de seguridad se ha negado a combatir junto a las tropas aliadas para sofocar la reciente ola de violencia, reconoció ayer el general estadounidense Martin Dempsey, que confesó que es muy difícil convencer a los policías y soldados iraquíes de tomar las armas contra sus compatriotas.

En un nuevo intento de estabilizar la situación política del país, Estados Unidos anunció ayer que podría ofrecer cargos en el nuevo gobierno iraquí a los miembros del ahora ilegal partido Baath, de Saddam Hussein, que no hubieran cometido crímenes. Las autoridades estadounidenses esperan que el regreso al poder de miembros de la poderosa minoría sunnita fortalezca el respaldo de ese grupo a las fuerzas de la ocupación, y se reduzca así la violencia.

En Basora, los chiitas seguidores del clérigo radical Muqtada al-Sadr se manifestaron ayer contra la ocupación y en protesta por la "incapacidad" de los británicos para proteger a la segunda ciudad de Irak, luego de la ola de atentados de anteayer. Desde Londres, el canciller Jack Straw dijo que Gran Bretaña podría enviar más tropas a Irak, donde ya tiene desplegados 8700 soldados.

En tanto, en Bagdad la resistencia mató a un sudafricano que era custodio privado de funcionarios de las fuerzas estadounidenses, mientras dos suizos y un árabe-israelí que estaban secuestrados fueron liberados.

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