El fallido lanzamiento del cohete hiere el orgullo de Pyongyang

El fracaso demostró que aún no domina la tecnología para misiles de largo alcance
Jean H. Lee
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14 de abril de 2012  

PYONGYANG.- El lanzamiento de un satélite que Corea del Norte había proclamado como emblema de orgullo nacional fracasó ayer cuando el cohete se desintegró sobre el Mar Amarillo. Además del bochorno, el incidente le valió al gobierno comunista la condena de una serie de naciones que consideraron el intento como una prueba encubierta de tecnología misilística .

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas deploró ayer el lanzamiento, y señaló que éste infringe dos resoluciones del organismo.

En un raro gesto, Pyongyang reconoció que el cohete no lanzó un satélite, pero también siguió adelante con su grandiosa campaña de propaganda en alabanza de la dinastía gobernante de los Kim.

Corea del Norte considera el lanzamiento como un logro científico e incluso como un regalo para su fallecido fundador, Kim Il-sung, dos días antes del centenario de su nacimiento. Efectuó el lanzamiento, pese a que varios mandatarios mundiales amenazaron con tomar acciones en el Consejo de Seguridad por considerar que viola las resoluciones internacionales que prohíben a Corea del Norte desarrollar sus programas nucleares y misilísticos.

La destrucción del cohete sugiere que el país aún no dominó la tecnología necesaria para construir misiles de largo alcance que podrían significar una amenaza para Estados Unidos. Pero persisten las preocupaciones acerca del programa nuclear de Corea del Norte, debido a los informes que afirman que el país podría estar programando una prueba atómica para una fecha próxima.

Esta semana, Kim Jong-un recibió varios títulos importantes con el propósito de fortalecer su poder. Horas después del fallido lanzamiento, fue designado primer presidente de la poderosa Comisión de Defensa Nacional. Su padre, Kim Jong-il, que murió en diciembre pasado, recibió el título de "presidente por toda la eternidad".

En el exterior, mientras tanto, la atención se centró en el lanzamiento, que fue condenado por los ministros del Exterior del G-8, el grupo de las ocho naciones industrializadas reunidas en Washington.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sostuvo que el lanzamiento viola las sanciones del Consejo de Seguridad "y amenaza la estabilidad regional", dijo el vocero Martin Nesirky. Por su parte, Washington anunció que suspendía sus planes de enviar ayuda alimenticia a Corea del Norte.

Corea del Norte había anunciado semanas antes que lanzaría un cohete de largo alcance montado en un satélite de observación para homenajear el centenario del nacimiento de Kim Il-sung, abuelo de Kim Jong-un.

El fracaso "abre un gran agujero en la fiesta de cumpleaños", dijo Victor Cha, ex director de política asiática del Consejo Nacional de Seguridad de las Naciones Unidas. "Es algo terriblemente vergonzante para Corea del Norte."

Cuando se le preguntó a George Little, el secretario de prensa del Pentágono, si este fracaso sugiere que Corea del Norte plantea una amenaza militar menor para Estados Unidos de lo que ha dado por supuesto la administración Obama, éste dijo que "los antecedentes y resultados recientes de Corea del Norte no son buenos" con respecto al desarrollo de la tecnología de misiles de largo alcance. Pero agregó que eso no significa que Corea del Norte haya dejado de ser una amenaza seria.

Los expertos dicen que el transportador Unha-3 era el mismo tipo de cohete que se usaría para atacar a Estados Unidos y a otros blancos con misiles de largo alcance.

Greg Thielmann, ex funcionario de inteligencia del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que por ahora parece que los norcoreanos no dominan la tecnología que necesitan para controlar cohetes de varias etapas, una capacidad esencial para que Pyongyang pueda amenazar a Estados Unidos con misiles balísticos intercontinentales.

Corea del Norte hizo pruebas de dos dispositivos atómicos, pero se cree que aún no es capaz de construir una cabeza nuclear suficientemente pequeña como para que se la pueda montar en un misil de largo alcance. Cha dijo que el próximo paso sería vigilar para comprobar si Corea del Norte conduce una tercera prueba nuclear, tal como concluyen las especulaciones de la comunidad de inteligencia de Corea del Sur.

El reconocimiento del fracaso del cohete fue una sorprendente admisión de un gobierno que en el pasado mantuvo un estrecho control sobre la información.

"El fracaso, que fue imposible ocultar al pueblo de Corea del Norte debido a la publicidad previa y a la presencia de los medios internacionales, será causa de una incomodidad importante, tanto internacional como nacional, para el régimen de Kim Jong-un", dijo Ralph Cossa, presidente del Pacific Forum CSIS, un instituto de investigación.

Traducción de Mirta Rosenberg

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