El feminismo le da nuevo vigor y vuelve global al malestar chileno

La coreografía "Un violador en tu camino", ayer, frente al Palacio de Justicia de Roma, Italia
La coreografía "Un violador en tu camino", ayer, frente al Palacio de Justicia de Roma, Italia Fuente: Reuters - Crédito: Yara Nard
Varias organizaciones de mujeres se sumaron al movimiento social, y la coreografía de denuncia creada por el grupo Las Tesis se replica en todo el mundo
Víctor García
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8 de diciembre de 2019  

SANTIAGO, Chile.- A 50 días de la irrupción del estallido social en Chile, el movimiento intenta mantener su presión en la calle para generar cambios estructurales. Las protestas continúan en diversas regiones del país, la violencia y la seguridad se instalaron en la agenda, pero el fenómeno es visible: las convocatorias ya no son tan multitudinarias como en el inicio de la crisis (con excepción de los viernes) y el fantasma del desgaste natural asomó con fuerza durante las últimas semanas.

En medio de ese contexto, con la agenda social propuesta por el gobierno de Sebastián Piñera avanzando con lentitud, y con las fuerzas políticas coordinando con dificultades los alcances del acuerdo constitucional, la irrupción del feminismo revitalizó el movimiento y le devolvió visibilidad internacional a lo que estaba ocurriendo en Chile. El punto de partida del fenómeno es la célebre performance creada por el colectivo Las Tesis, conformado por cuatro mujeres de 31 años, de Valparaíso. Su canción "Un violador en tu camino" y la coreografía que la acompaña, se volvió viral y ha sido replicada en lugares tan disimiles como la India y el Líbano, en buena parte de Europa, y en numerosos países de América Latina.

"El mensaje de Las Tesis apela al nudo más complejo y perdurable de las desigualdades, que es la de género. Y con ello abre una interrogante y una fisura a los discursos y prácticas del poder masculino en general y en particular a la cruda realidad chilena. Quizás su réplica y la mimesis que se ha hecho de la performance a nivel mundial, ponga en evidencia ese cruce entre lo universal y lo particular ya no como tensión, sino cómo expresión de un malestar y una denuncia femenina que atraviesa las culturas y las clases", dijo a la nacion Sonia Montecino, antropóloga, y autora del libro Mujeres Chilenas: fragmentos de una historia.

Esta semana se reunieron más de diez mil mujeres mayores de 40 años en el frontis del Estadio Nacional para emular la popular performance. La convocatoria tuvo alta repercusión y también dio cuenta de otra situación: que por estos días se ha hablado más de Las Tesis que los cambios a la Constitución de Pinochet.

"Se generó un nuevo aire y además dieron en el clavo con esta especie de himno, pero aquello no reemplaza a toda la convocatoria ciudadana que sigue muy viva, sino que la complementa y además instala una exigencia de transformación y paridad hacia la mujer", comentó Marcela Betancourt, vocera de Las Tesis Senior.

El informe de Human Rights Watch fue otro de los puntos críticos que también generó una adhesión colectiva por parte de organizaciones feministas. Según el reporte del organismo, de las 442 querellas presentadas por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en representación de víctimas de abusos, 74 apuntaron a denuncias de abusos sexuales.

"Los carabineros parecen ser más propensos a obligar a desnudarse a mujeres y niñas que a hombres", fue una de las frases más polémicas de la investigación.

"Es una síntesis de lo que hemos vivido como mujeres desde la violencia estatal y patriarcal, no solo durante estos días, sino también durante la historia de nuestra propia vida", comentó a la nacion Rosario Olivares, integrante de la Red de Docentes Feministas.

Anteayer, el INDH presentó tres nuevas querellas por desnudamientos forzados al interior de la comisaría de Viña del Mar. La institución informó que tres mujeres fueron obligadas a quitarse sus remeras, pantalones y ropa interior, para luego hacer sentadillas frente a una funcionaria policial y otras detenidas que estaban frente al baño. La escena fue contemplada por uniformados a través de los monitores de una cámara de seguridad instalada en el recinto, según reveló el documento. El hecho generó indignación y activó a nuevas acciones por parte de organizaciones, dentro del contexto del movimiento social.

"Esta expresión feminista imprime a la revuelta un nuevo giro, difícil de asimilar por parte del establishment que ha intentado vaciarlo de la apelación directa a las denuncias de violaciones por parte de carabineros y la crítica a toda la institución policial, poniendo énfasis solo en las mujeres como víctimas de los violadores y no en el profundo sentido de crítica a la violencia del Estado sobre la sociedad civil", señaló Montecino.

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