El fin de la presidencia esperada por la Argentina

España deja el liderazgo de la UE
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23 de junio de 2002  

MADRID (De nuestra corresponsal).- La conclusión, ayer, del semestre español en la presidencia de la Unión Europea marcó también el opaco final de lo que, hace 20 meses, se presentó como una brillante oportunidad para la Argentina. Y ocasión de posibles acuerdos con el bloque que hoy mantiene barreras para productos de nuestro país.

En octubre de 2000, en ocasión del viaje oficial a Madrid del ex presidente Fernando de la Rúa, su administración y la de José María Aznar aseguraron que estos seis meses que acaban de finalizar les darían una oportunidad única. ¿La razón? España ejercería la presidencia europea y nuestro país, la del Mercosur.

Los seis meses pasaron y lo cosechado en ese terreno, contado con los dedos, se aleja de aquella euforia. En el semestre de oro, efectivamente, el presidente argentino viajó a Madrid. Sólo que fue Eduardo Duhalde, y sólo por dos días de actividad oficial en cuyo transcurso escuchó la más severa de las advertencias.

“Mucho se equivocaría la Argentina si intenta salir de la crisis por una vía distinta del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Sólo si se reintegran a la comunidad financiera internacional recibirán los capitales que necesitan”, dijo Aznar públicamente, con Duhalde a su lado. Hablaba en su doble condición de presidente de España y del bloque continental.

Adicionalmente, y en su condición de jefe del Mercosur, Duhalde no pudo presentar mayores avances. Y la carrera la ganó Chile, que, en soledad y sin pompa, firmó su acuerdo de integración comercial con la UE.

Apoyo condicionado

España, a su vez, evaluó propuestas de inmigración que, de haber madurado y aun sin ser específicas para la Argentina, hubiesen perjudicado a numerosos de sus ciudadanos. Y, con el correr de los meses, condicionó su apoyo a la Argentina en virtud de la evolución de la crisis.

Mucho ocurrió en la Argentina, en Europa y en el mundo para que aquellas enormes expectativas de hace poco más de un año y medio quedaran en tan poco. Una vez más, la realidad fue menos que la promesa. Y la política, inferior a los enormes desafíos de los últimos meses.

Ahora, las presidencias temporales pasan a Dinamarca y a Brasil. Aunque en el caso del Mercosur, sin mayor pompa. Y sin que, tampoco, nadie haga pronósticos ajenos al trabajo y los mecanismos de decisión internos y específicos de cada bloque.

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