¿El futuro del coronavirus? Convertirse en una molesta infección infantil, pronostican los científicos

El coronavirus alteró la vida de todo el mundo desde hace más de un año
El coronavirus alteró la vida de todo el mundo desde hace más de un año Fuente: AFP
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13 de enero de 2021  • 09:59

NUEVA YORK.- Mientras millones de personas son inoculadas contra el coronavirus y empieza a vislumbrarse el final de la pandemia, los científicos tratan de imaginar cómo será el mundo post-vacuna, y el cuadro es bastante alentador.

El coronavirus llegó para quedarse, pero cuando la mayoría de los adultos estén inmunizados -ya sea por vacunación o por infección natural-, el virus no será una mayor amenaza que el resfrío común, según un estudio publicado ayer en la revista Science.

Hoy el virus representa una oscura amenaza porque se trata de un patógeno que el sistema inmunológico de los adultos no reconoce ni está entrenado para combatir. Pero eso dejará de ser así no bien todos los adultos se hayan expuesto ya sea al virus o a la vacuna.

Los niños, por otra parte, están bajo un bombardeo constante de patógenos que son nuevos para su organismo, y esa es una de las razones por las que son más aptos para defenderse del virus. El estudio sugiere que tarde o temprano el virus solo afectará a los niños menores de 5 años, y que apenas les causará un par de estornudos, o ni siquiera eso.

En otras palabras, el coronavirus se volverá "endémico", o sea un patógeno que circula en bajos niveles y que muy rara vez desencadena un cuadro grave de la enfermedad.

"La pregunta sobre el tiempo que falta para lograr esa situación endémica depende de la velocidad de propagación de la enfermedad y de la inoculación de la vacuna", dice Jennie Lavine, directora del estudio y doctoranda de la Universidad de Emory en Atlanta. "Así que en realidad la clave está en que todos se expongan por primera vez a la vacuna lo más rápido posible".

Lavine y sus colegas analizaron los otros seis coronavirus humanos -los cuatro causantes del resfrío común, más los virus del SARS y el MERS-, en busca de pistas sobre el destino futuro del nuevo patógeno.

Los cuatro coronavirus del resfrío o gripe común son endémicos y producen solo síntomas leves. El SARS y el MERS, que aparecieron respectivamente en 2003 y 2012, causaron síntomas graves, pero no se propagaron descontroladamente.

Si bien todos esos coronavirus generan una respuesta inmune similar, la hipótesis de Lavine y sus colegas es que el nuevo coronavirus se parece sobre todo a los coronavirus endémicos del resfrío común.

Reanalizando los datos de un estudio previo, descubrieron que la primera infección con el coronavirus del resfrío común ocurre entre los 3 y los 5 años de edad. Después de esa edad, las personas pueden volver a contagiarse una y otra vez, lo que potencia su inmunidad y al mismo tiempo mantiene el virus en circulación. Pero no se enferman.

Y al nuevo coronavirus los científicos le auguran un futuro similar.

Endémico

Dependiendo de velocidad de propagación del virus, y de la fuerza y duración de la respuesta inmunitaria, pasarán años o décadas hasta que los contagios naturales del nuevo coronavirus se vuelvan endémicos, dice Lavine.

Pero sin una vacuna, el camino más rápido hacia el estado endémico también es el peor camino posible. El precio de la inmunidad de la población sería el contagio masivo, jalonado de muertes.

Las vacunas alteran por completo esa ecuación: cuanto más rápido se pueda inmunizar a las personas, mejor. Un despliegue de vacunación eficiente puede acortar a un año, o incluso a solo seis meses, el plazo para que el coronavirus se convierta en una infección endémica.

Lavine predice que aun así es poco probable que las vacunas erradiquen el coronavirus. El virus se convertirá en un habitante permanente de nuestro entorno, aunque más benigno que ahora.

Otros expertos dicen que ese escenario no solo es posible, sino probable.

"Estoy totalmente de acuerdo con la idea general del informe", dijo Shane Crotty, virólogo del Instituto de Inmunología de La Jolla en San Diego.

Si las vacunas evitan que las personas transmitan el virus, "entonces el escenario se vuelve mucho más parecido al del sarampión: se vacuna a todos, incluidos los niños, y ya casi no se registran infecciones", dice Crotty.

Y agrega que es plausible que las vacunas prevengan enfermedades, pero no necesariamente la infección y la transmisión. Eso significa que el coronavirus seguirá circulando.

"Es poco probable que las vacunas que tenemos ahora proporcionen inmunidad esterilizante", del tipo necesario para impedir el contagio, dice Jennifer Gommerman, inmunóloga de la Universidad de Toronto.

La infección natural por el coronavirus produce una fuerte respuesta inmunológica en nariz y garganta. Pero con las vacunas actuales, dice Gommerman, "no obtenemos una respuesta inmunológica natural en el tracto respiratorio superior, sino una inyección en el brazo". Eso aumenta la probabilidad de que se sigan produciendo contagios, incluso después de la vacunación.

En última instancia, el modelo predictivo de Lavine se basa en la suposición de que el nuevo coronavirus es similar a los coronavirus del resfrío común. Pero esa suposición puede no sostenerse, advierte Marc Lipsitch, epidemiólogo de Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.

Otro escenario plausible, dice Lipsitch, es que el virus llegue a parecerse a la gripe estacional, que algunos años es leve y otros más letal. El panorama también puede complicarse por la aparición de nuevas variantes del coronavirus que evadan la respuesta inmunológica.

"Yo apostaría a que la predicción es cierta y que el nuevo coronavirus va a ser como es hoy el resfrío común", dice Lipsitch. "Pero no hay garantía absoluta."

Cuándo y cómo aparecieron por primera vez los coronavirus del resfrío común es un misterio, pero desde el surgimiento del nuevo coronavirus, algunos científicos han desempolvado la teoría de que la pandemia de 1890, que mató a alrededor de un millón de personas en todo el mundo, pudo haber sido causada por el OC-43, uno de los cuatro coronavirus del resfriado común.

"Hay quienes sugieren que la población humana desarrolló una inmunidad muy extendida y de bajo nivel al OC-43, y que eso puso fin a la pandemia", dice Andre Veillette, inmunólogo del Instituto de Investigación Clínica de Montreal, Canadá. "Actualmente, ese coronavirus circula ampliamente y sin causar demasiados problemas en toda la comunidad mundial."

The New York Times

(Traducción de Jaime Arrambide)

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