“El gobierno tiene suerte”: el coronavirus aplaca a los movimientos globales de protesta que marcaron 2019

En esta foto de archivo tomada el 18 de abril de 2020, el ex legislador y activista prodemocracia Martin Lee hace un gesto al salir de la estación de policía del Distrito Central en Hong Kong, después de ser arrestado y acusado de organizar y participar en una asamblea ilegal en agosto del año pasad
En esta foto de archivo tomada el 18 de abril de 2020, el ex legislador y activista prodemocracia Martin Lee hace un gesto al salir de la estación de policía del Distrito Central en Hong Kong, después de ser arrestado y acusado de organizar y participar en una asamblea ilegal en agosto del año pasad Fuente: AFP
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23 de abril de 2020  • 15:50

HONG KONG.- Los gases lacrimógenos ya no envuelven los rascacielos de Hong Kong, y los acampes de manifestantes en el centro de Beirut han sido desmantelados. En Nueva Delhi, los tenedores descartables y las frazadas raídas son lo único que queda de la sentada que antes bloqueaba la circulación por una de las principales arterias de la ciudad.

La pandemia de coronaviruspuso en pausa las manifestaciones antisistema que estallaron el año pasado alrededor del mundo, con meses de marchas callejeras, concentraciones y disturbios sociales. Ahora, al igual que todo lo demás, las manifestaciones enfrentan la pregunta sin repuesta de qué pasará después.

La duración de la pandemia y la respuesta de gobiernos y activistas terminará determinando si esta interrupción representa un recreo pasajero, una instancia de metamorfosis, o un brusco final para algunas de las más masivas y generalizadas movilizaciones de la historia mundial reciente.

La complicación es evidente: hay millones de manifestantes encerrados en sus casas, confinados por la cuarentena y con miedo por su propia salud. El desafío diario de conseguir barbijo o hacer las compras eclipsa cualquier debate sobre hechos de corrupción o abuso de poder.

Con el propósito manifiesto de cuidar la salud de la población, casi todos los gobiernos del mundo han prohibido las concentraciones masivas, algo que también podría servirles para restringir las movilizaciones futuras. Algunos gobiernos también han aprovechado el brote para aferrarse al poder o meter presos a los opositores.

Vista de la plaza Baquedano en Santiago, donde tuvieron lugar las protestas hace seis meses, el 9 de abril de 2020. Con la pandemia de coronavirus, el lugar permanece desierto
Vista de la plaza Baquedano en Santiago, donde tuvieron lugar las protestas hace seis meses, el 9 de abril de 2020. Con la pandemia de coronavirus, el lugar permanece desierto Fuente: AFP

Pero el saldo económico de la pandemia, así como la crisis de confianza que ha desatado contra algunos gobiernos, puede alimentar flamantes razones de indignación. Desde el estado de Washington a la ciudad de París, pasando por Perú, la gente ha desafiado las medidas de restricción, que según dicen amenazan sus fuentes de trabajo, su techo y supervivencia diaria.

Un "recreo"

Los descontentos también han encontrado nuevas formas de manifestarse. Los activistas chilenos han proyectado imágenes de multitudes sobre las calles vacías. En Hong Kong, el sindicato de trabajadores médicos, nacido de las manifestaciones prodemocráticas, iniciaron una huelga para criticar la respuesta del gobierno ante el brote. Alrededor del mundo, la gente ha organizado debate online, cacerolazos desde los balcones, y marchas que respetan el distanciamiento social.

"Es un recreo, en absoluto el final del movimiento", dice Issac Cheng, líder estudiantil de Demosisto, una importante agrupación prodemocrática de Hong Kong.

Los manifestantes de Hong Kong fueron de los primeros en sentir el paralizante efecto de la pandemia.

Allí las manifestaciones arrancaron en junio pasado para oponerse a una ley que habilitaba las extradiciones de Hong Kong a China Continental. Pero la protesta pronto escaló hasta convertirse en las más grandes de la historia de la ciudad, con millones de ciudadanos marchando para denunciar la brutalidad policíaca y la creciente injerencia del gobierno central de Pekín.

En esta foto de archivo tomada el 15 de septiembre de 2019, los manifestantes en favor de la democracia reaccionan cuando la policía dispara cañones de agua fuera de la sede del gobierno en Hong Kong
En esta foto de archivo tomada el 15 de septiembre de 2019, los manifestantes en favor de la democracia reaccionan cuando la policía dispara cañones de agua fuera de la sede del gobierno en Hong Kong Fuente: AFP

En enero, sin embargo, y a medida que llegaban las noticias del misterioso virus en China, muchos hongkoneses empezaron a evitar las aglomeraciones. En marzo se oficializó la parálisis de la ciudad, con la prohibición de reuniones públicas de más de cuatro personas. Desde entonces, la policía ha detenido esporádicamente a algunos manifestantes.

"¿Qué le vamos a hacer?", se pregunta con resignación Max Chung, un activista que en julio de 2019 fue arrestado por manifestarse junto a otros cientos de miles de personas. "Cuando llegue el momento, por supuesto que organizaremos nuevas protestas. Por ahora es imposible."

Una mezcla de órdenes de arriba y temor en las bases ha paralizado las protestas en muchos lugares.

Redireccionar los esfuerzos

En Argelia, los dos días semanales de protestas que sacudieron al país durante un año se apagaron en marzo, cuando los manifestantes acordaron enfocar los esfuerzos en el combate contra el virus, una decisión que se consolidó con la restricción que puso más tarde el país a las concentraciones públicas.

A medida que la conciencia sobre la gravedad del virus se difundía por Beirut, los manifestantes primero repartían barbijos entre consignas contra la corrupción y el sectarismo religioso. Pero el marzo, cuando el país impuso una cuarentena nacional, las manifestantes se dispersaron y la policía desmanteló los acampes donde dormían.

Quienes intentan desafiar las restricciones enfrentan no solo las represalias del gobierno sino de sus propios aliados. En la India, cuando los opositores a una ley que consideran antimusulmana informaron que seguirían manifestándose durante la cuarentena, hasta los ciudadanos que los apoyan los calificaron de "inconscientes".

Las restricciones a las reuniones no se limitan a los países que vienen enfrentando movimientos de protesta masivos, dice Clément Voule, relator especial de Naciones Unidas para la libertad de reunión y asociación.

"No tenemos noticia de un solo país donde actualmente haya plena vigencia de estos derechos", dice Voule.

Aunque la cautela es necesaria, dice Voule, el temor natural al virus entre los manifestantes puede llevarlos a aceptar o incluso a apoyar restricciones con consecuencias de largo alcance.

Ventaja para el gobierno

Y a medida que las calles y las plazas se fueron vaciando, hay gobiernos que aprovecharon para reintroducir las medidas que habían desatado las protestas.

Ecuador se había sumido en la violencia en octubre pasado, cuando el presidente Lenín Moreno anunció la eliminación de un histórico subsidio a los combustibles. Al menos diez personas murieron en las protestas, y Moreno dio marcha atrás. Pero el lunes el ministro de energía del país pidió nuevamente la derogación del subsidio.

Vista aérea de trabajadores enterrando un ataúd en el cementerio de Maria Canals en las afueras de Guayaquil, Ecuador, el 12 de abril de 2020, en medio del nuevo brote de coronavirus
Vista aérea de trabajadores enterrando un ataúd en el cementerio de Maria Canals en las afueras de Guayaquil, Ecuador, el 12 de abril de 2020, en medio del nuevo brote de coronavirus Fuente: AFP

El sábado la policía de Hong Kong arrestó inesperadamente a 15 reconocidos activistas prodemocráticos, la mayor redada contra los líderes de la oposición de la que se tenga memoria. Las detenciones se producen tras varias semanas de mensajes inusualmente agresivos que llegan desde Pekín, donde el Partido Comunista de China quiere reafirmar su poder sobre Hong Kong, un territorio semiautónomo que tiene su propia constitución.

Algunos hongkoneses están particularmente preocupados por los renovados pedidos de Pekín para que la ciudad aplique las leyes antisubversivas y antitraición. Los intentos previos, en 2003, fracasaron tras desatarse masivas protestas.

"El plan del gobierno es atemorizar a la gente, así cuando llega el momento de reactivar las protestas, habrá cada vez menos gente dispuesta a ganar la calle", dice Cheng, el activista estudiantil.

Samia Khan, activista de la India, dice que ya se advierten fracturas en la amplia coalición que apoya las protestas en ese país. Hasta hace unos meses, cientos de miles de indios de todas las religiones se manifestaban en contra de una ley que discrimina flagrantemente a los musulmanes.

Pero durante el brote, las tensiones entre musulmanes e indios han aumentado, fogoneadas por el gobierno del primer ministra Narendra Modi. Las autoridades culpan de la propagación del virus en el país a un brote que se produjo en una mezquita de Nueva Delhi, y algunos llegaron a sugerir que los musulmanes transmitieron intencionalmente la enfermedad.

"El gobierno tiene suerte", dice Khan, uno de los organizadores de la sentada que mantenía bloqueada una autopista de Delhi. "Con la excusa de la pandemia, neutralizó el mayor probelma que enfrentaba desde que asumió."

Riesgos

Pero las restricciones duras también entrañan riesgos para los gobiernos, como por ejemplo, el de reavivar viejos rencores, o generar otros nuevos.

De hecho, ya hay miles de personas alrededor del mundo que han desafiado las órdenes de restricción para protestar contra las medidas del gobierno ante la crisis.

Esta semana, en los barrios de inmigrantes de los suburbios de París estalló la violencia, y los vecinos denunciaron excesos y racismo por parte de la policía francesa. El lunes, cientos de peruanos intentaron abandonar Lima para volver a sus pueblos natales, en zonas rurales, y fueron gaseados por la policía.

Alrededor de Estados Unidos, los activistas conservadores, fogoneados por el presidente Trump, se congregan en contra de las órdenes de restricción, a pesar de los pedidos de los médicos y expertos en salud pública.

Los manifestantes agitan banderas Ohio, el 18 de abril de 2020, para protestar contra la orden de quedarse en casa que está vigente hasta el 1 de mayo
Los manifestantes agitan banderas Ohio, el 18 de abril de 2020, para protestar contra la orden de quedarse en casa que está vigente hasta el 1 de mayo Fuente: AFP

Otros han encontrado maneras creativas de protestar. En Colombia, donde el año pasado se produjeron enormes huelgas en reclamo de mejores sueldos y más financiamiento público, las familias pobres cuelgan remeras y trapos rojos en las ventanas para indicar que tienen hambre y que necesitan respuestas. En Hong Kong, el videojuego Animal Crossing, que permite que los jugadores se encuentren con amigos, se ha convertido en la más reciente arena de protestas, donde los adolescentes autoconvocados compartes consignas virtuales.

Dominga Sotomayor, una cineasta de Santiago de Chile, ha organizado un grupo que transmite películas relacionadas con temática de protestas y que realiza asambleas en las redes sociales para tratar de que no pierda impulso el movimiento de protesta que tuvo en vilo a Chile desde octubre y que arrancó por oposición a un aumento del transporte.

"La pandemia encontró a Chile en un momento difícil, porque ahora tenemos verdadera noción de la fragilidad del movimiento. Por eso decidimos seguirlo online", dice Sotomayor.

The New York Times

Traducción de Jaime Arrambide

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