El hartazgo genera un creciente sentimiento antipolítica en España

Sánchez, la semana pasada, en el Congreso de los Diputados
Sánchez, la semana pasada, en el Congreso de los Diputados
El nuevo llamado a elecciones que se espera hoy, el cuarto en cuatro años, alimentó el cansancio de los votantes
Silvia Pisani
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23 de septiembre de 2019  

MADRID.- Cansancio, aburrimiento, indignación. La repetición de elecciones generales en España genera un creciente sentimiento "antipolítica" que, salvando las distancias, se asemeja al recordado "que se vayan todos" que años atrás inundó nuestro país.

"Me tienen hasta el moño". "Se creen los dueños de los votos". "Que los echen a todos y que venga gente nueva", son algunos de los comentarios recogidos por LA NACION desde que se supo del nuevo llamado a elecciones generales , que se confirmará hoy, con la esperada disolución del Congreso. La nueva cita será la cuarta a la que deben acudir los españoles en los últimos cuatro años.

"Es tal el cansancio y el hastío de la gente que me suena un poco al que se vayan todos que tuvieron los argentinos", dijo a LA NACION Guillermo Fernández Vázquez, investigador en Ciencia Política en la Universidad Complutense, con sede en esta ciudad.

El reproche ciudadano podría derivar en un aumento del ausentismo electoral. Algo que, de ocurrir, afectaría principalmente al socialismo y al presidente en funciones, Pedro Sánchez, que busca la ratificación del Congreso como presidente y que no se cansa de pedir una "masiva movilización".

El panorama se acaba de complicar para el socialista ante la irrupción en el ámbito nacional de Más Madrid, una fuerza de izquierda que podría restarle votos.

Los movimientos que se están dando tanto en la ciudadanía como en la renovación de fuerzas de izquierda podrían complicar a Sánchez", apuntó Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho en la Universidad de Sevilla.

En las últimas horas, una encuesta publicada por el diario La Razón ratificó no solo el hartazgo de la ciudadanía, sino también una demanda de que "se vayan" los actuales referentes y candidatos de los partidos en carrera "y que vengan otros". El reclamo es mucho más evidente en las fuerzas de izquierda que en la derecha. Llega al 80,2% en el caso de los radicales de Podemos y al 70,1% entre quienes se declaran votantes del socialismo. En el arco de derecha, en tanto, la demanda de renovación de figuras es más baja. Llega al 62,8% en el PP; al 56,3% en el caso de la derecha radical de Vox, y al 54,1% entre simpatizantes del liberal Ciudadanos.

"Me parece que los partidos políticos, y sobre todo el socialismo, en el poder con el gobierno en funciones, no se dan cuenta de la indignación ciudadana", añadió Fernández Vázquez.

El enojo catalizó en reacciones espontáneas contra el discurso partidario. "En mi buzón no", sostiene un mensaje viral por las redes sociales que llama a los partidos a "no inundar" con propaganda electoral los domicilios de los ciudadanos, como suele ocurrir en cada convocatoria. Una factura de 140 millones de euros se estima que tendrá que desembolsar el erario público para cubrir los gastos.

"Eso es una vergüenza. Necesitamos los 140 millones para vivienda, para los mayores o para educación", sostuvo la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, aliada con la izquierda radical de Podemos.

"La gente está hasta las narices", fue la gráfica expresión del independentista catalán Gabriel Rufián. Sin embargo, muchos le señalaron la contradicción entre su "entusiasmo por votar lo que sea" cuando se trata del intento de separar a Cataluña del resto de España.

La falta de entusiasmo fue corroborada por el Centro de Estudios Sociológicos (CIS), cuyas mediciones suelen figurar entre las más escuchadas. A principios de septiembre, y cuando aún no se conocía el nuevo llamado a las urnas, reconoció la "desconfianza" como el sentimiento más citado entre los votantes, con un 34% de menciones. Le seguían el aburrimiento, con un 15,8%, y la indiferencia, con un 13,2%.

Otros sondeos insisten en señalar al presidente Sánchez y a la izquierda como los principales responsables de que las elecciones de abril pasado no hayan servido para formar gobierno. "La sensación es que no hubo negociaciones serias, sino una farsa, un montaje de negociación", describió Pérez Royo.

El PSOE, con Sánchez como candidato, resultó ganador de aquellos comicios, con los que obtuvo 123 de los 350 legisladores que integran el Congreso. Eso lo dejó lejos de los 176 legisladores necesarios para formar mayoría, pero la sensación tras los comicios era que pronto se llegaría a una alianza de gobierno que dejaría atrás la inestabilidad. Nada de eso ocurrió. La oposición cargó la responsabilidad del fracaso sobre Sánchez y su apetencia de buscar nuevas elecciones, convencido de que en ellas obtendrá más votos.

"Mire que a las elecciones las puede cargar el diablo", le reprochó Pablo Casado, del PP. Recordó luego los casos de dirigentes y líderes políticos que provocaron comicios convencidos de que los ganarían.

Los británicos Theresa May y David Cameron estuvieron entre los más citados. También la socialista Susana Díaz, que en diciembre pasado estaba convencida de ganar en Andalucía, donde fue desplazada por una alianza de derecha.

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