El heredero que tuvo que madurar

Anthony Deutsch
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29 de enero de 2013  

AMSTERDAM.-En un país que tiene un tercio de su territorio bajo el nivel del mar, un jefe de Estado que sepa lidiar con las complejidades de mantener secos a 17 millones de habitantes no es poca cosa.

Así que no es del todo una coincidencia que Guillermo Alejandro, que ascenderá al trono el 30 de abril, en tanto cabeza de la casa de Orange-Nassau y del reino de Holanda, se haya sumergido en el negocio del manejo y conservación del agua desde temprana edad.

Guillermo asumirá sus nuevas funciones a los 45 años, después de una juventud algo alocada de heredero forzoso de la corona holandesa. La última vez que Holanda tuvo un rey fue hace más de un siglo, cuando ocupaba el trono Guillermo III, tataratataraabuelo del futuro monarca. Guillermo III murió en 1890. Desde entonces, Holanda sólo ha tenido reinas. Guillermo Alejandro Claus Jorge Fernando, a quien sus amigos llaman "Alex" y los tabloides "Príncipe Pils", por su consabida afición a la cerveza, se ha ganado una excelente reputación en el manejo de aguas.

Su matrimonio con una plebeya, cuyo padre ocupó un alto cargo durante la dictadura militar argentina (1976-1983), al principio generó resquemores. Pero Máxima Zorreguieta se ganó el corazón de los holandeses aprendiendo de inmediato a hablar su idioma. El año pasado, hasta se dio un chapuzón en los canales de Amsterdam para demostrar cuánto más limpia era ahora el agua.

En Holanda el tema del agua no es un asunto trivial: diques y barreras de contención mantienen a raya al Mar del Norte, y un sofisticado sistema de esclusas y canales mantiene la tierra lo suficientemente seca como para que la gente pueda vivir y los agricultores cultivar tulipanes y producir quesos por valor de miles de millones de euros.

"Nos gusta creer que sabemos algo del manejo de aguas", dijo Guillermo en un discurso en 2009.

Guillermo y Máxima tienen tres hijas, y Beatriz había prometido permanecer en el trono el tiempo suficiente para que su hijo pudiera ser un verdadero padre de las chicas, sin las distracciones que imponen las responsabilidades de un monarca.

En su juventud, se hizo famoso por sus fiestas ys alidas estudiantiles. Después de tardar seis años en obtener un diploma en Historia que suele aprobarse en cuatro, los empeños del príncipe se orientaron al esquí y la vela, y en una oportunidad terminó con su auto en una zanja.

Luego bajó de peso y se dedicó al deporte: corrió la maratón de Nueva York de 1992 y fue miembro del Comité Olímpico Internacional.

Su relación con la prensa, sin embargo, fue siempre difícil, desde sus días más alocados. Cuando era chico, una vez gritó "gente de la prensa, váyanse al carajo" durante una sesión de fotos de la realeza, y era famoso por utilizar una gomera contra los fotógrafos que seguían a la familia real hasta el centro de esquí austríaco de Lech, donde pasaban sus inviernos.

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