El insólito plan para que no enloquezca el cerebro del 11-S

La CIA lo autorizó a construir una aspiradora para mantenerlo cuerdo
La CIA lo autorizó a construir una aspiradora para mantenerlo cuerdo
Adam Goldman
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12 de julio de 2013  

WASHINGTON.- Confinado al sótano de una prisión secreta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Rumania, hace unos diez años, Jalid Sheikh Mohamed, el autor intelectual confeso de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 e ingeniero mecánico, preguntó a sus carceleros si le permitirían embarcarse en un proyecto inusual: diseñar una aspiradora.

El funcionario de la agencia a cargo de la prisión llamó a la sede de la CIA, y un director aprobó la solicitud. Mohamed había sufrido el más brutal de los duros métodos de interrogatorio de la agencia y confesó una serie de atrocidades. Pero la CIA no tenía un plan a largo plazo para él. Algún día, podría resultar útil y, tal vez, incluso ser juzgado. Y para eso, tenía que estar cuerdo.

"No queríamos que se volviera loco", dijo un ex directivo de la CIA, uno de varios que hablaron a condición del anonimato, porque no está autorizado a hablar de las prisiones de la agencia, ahora cerradas.

Usando esquemas de Internet como guía, Mohamed empezó a modificar la ingeniería de uno de los electrodomésticos más cotidianos.

El que la CIA posea uno de los planos de aspiradora más clasificados del mundo es un subproducto peculiar y duradero del controvertido programa norteamericano de detención e interrogatorios.

De acuerdo con la propia agencia, los métodos del programa fueron "diseñados para dislocar psicológicamente" a las personas. Pero una vez que los interrogatorios pararon, la CIA tuvo que tratar de reparar el daño psicológico infligido a los detenidos.

Aparentemente logró mantener a Mohamed cuerdo. Parece estar en buen estado de salud, según los registros militares. Pero a otros no les fue tan bien. Los terroristas acusados de Al-Qaeda Ramzi Binalshibh y Abd al-Nashiri, que también estuvieron detenidos en Polonia y Rumania con Mohamed, tuvieron problemas mentales. Al-Nashiri sufre de depresión y trastorno de estrés postraumático. Binalshibh está recibiendo tratamiento para la esquizofrenia con una gran cantidad de medicamentos antipsicóticos. "Se sabe que cualquier tipo de aislamiento prolongado en prisión, máxime en las circunstancias que se describen en la prensa, tiene un fuerte impacto en la condición mental del detenido", dijo Thomas Durkin, el ex abogado civil de Binalshibh.

Mohamed fue sometido a duros interrogatorios en Polonia. Funcionarios y contratistas de la agencia lo obligaron a permanecer despierto durante 180 horas. También fue sometido a 183 simulaciones de ahogamiento.

Cuando la prisión en Polonia fue cerrada, en septiembre de 2003, Mohamed fue trasladado a Bucarest, a un lugar conocido como "Britelite". Pronto, la CIA estaba tratando de encontrar maneras de entretener a Mohamed mientras su valor para la inteligencia norteamericana disminuía. Allí, encadenado al suelo, Mohamed hablaba a los funcionarios de la agencia sobre su camino a la jihad, infancia y familia. Durante las sesiones se servía té y galletas.

Junto con los otros cinco detenidos en la cárcel de Bucarest, Mohamed recibía tareas sobre su conocimiento de Al-Qaeda, o "deberes", como los llamaban los agentes de la CIA. Y le daban barras de chocolate Snickers como recompensa.

Mohamed se graduó como ingeniero mecánico de la North Carolina AT&T State University en 1986. La CIA no quiso hablar sobre los planos de la aspiradora de Mohamed. Sigue siendo un misterio cuán lejos llegó en sus diseños o si aún existen los planos. La prisión secreta de la CIA en Rumania fue cerrada a principios de 2006, y Mohamed fue transferido a la prisión de Guantánamo, donde aún permanece.

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