El jihadismo, nutrido en cárceles de París

Los jóvenes terroristas se radicalizaron en las entrañas del sistema penitenciario francés
Jim Bradley
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13 de enero de 2015  

PARÍS.- Salían a correr por las onduladas colinas de Buttes-Chaumont, un parque público de París. A veces, se reunían en departamentos cercanos con un portero autoproclamado imán, un hombre considerado demasiado radical por una de las mezquitas locales debido a sus constantes llamados a librar la Jihad.

El grupo de jóvenes musulmanes, algunos todavía adolescentes, se hizo conocido para las autoridades como el grupo Buttes-Chaumont, después de que en 2005 la policía logró quebrar el canal por el que enviaban a jóvenes musulmanes franceses desde las barriadas inmigrantes de París hasta los campos de batalla de Irak. Los arrestos, al parecer, habían desbaratado al grupo, y funcionarios y expertos dudaban de que sus miembros pudiesen representar una amenaza dentro de la propia Francia.

Pero los ataques de la semana pasada han dejado en claro que la red de Buttes-Chaumont produjo algunos de los jihadistas más activos de Europa, incluido Cherif Kouachi, uno de los tres terroristas cuyo raid asesino dejó 17 muertos en París.

"Eran considerados los menos peligrosos", dijo, sobre ese grupo, Jean-Pierre Filiu, profesor de Estudios sobre Medio Oriente y especialista en células islamistas francesas.

Los ataques de París dejan entrever la posibilidad de un entrecruzamiento entre algunos miembros del grupo original de Buttes-Chaumont y otros extremistas. Y el lugar donde se conocieron, al parecer, sería el sistema penitenciario francés.

Cuando las autoridades francesas barrieron con los miembros de Buttes-Chaumont, en 2005, Kouachi pasó tiempo en prisión, donde quedó a merced de un influyente jihadista franco-argelino. Allí también reclutó a Amedy Coulibaly, el hombre que mató a cuatro rehenes en un supermercado judío de París.

No queda claro si su hermano mayor, Said Kouachi, también era miembro de Buttes-Chaumont, pero las autoridades confirmaron que el mayor de los hermanos pasó un tiempo en Yemen, entre 2009 y 2012, donde recibió entrenamiento de una rama de Al-Qaeda.

Dominique Many, uno de los abogados del grupo Buttes-Chaumont, dijo que la cárcel no hizo más que radicalizar aún más a Cherif Kouachi. "Cuando fue juzgado, en 2008, estaba mucho más radicalizado que cuando fue arrestado, en 2005", señaló.

Su camino se inició en el distrito XIX de París, el barrio que rodea el parque de Buttes-Chaumont, en aquel entonces de nutrida población musulmana. La figura central del grupo era Farid Benyettou, un portero de edificio nacido en 1981 en el seno de una familia franco-argelina.

Benyettou probó por primera vez la militancia jihadista cuando una de sus hermanas se casó con Youssed Zemmouri, integrante de una red terrorista franco-argelina.

Muy pronto, Benyettou se presentó como imán autodidacta. Fue expulsado de la mezquita de Pré-Saint-Gervais, París, pero al poco tiempo empezó a vérselo por los alrededores de la mezquita Dawa. "Un día, decidieron ir a una mezquita y conocieron a Farid Benyettou -dijo Many-. Era un hombre joven, no mucho mayor, y Cherif quedó impresionado."

Benyettou se unió a las protestas de 2004 contra la ley que prohibía que las chicas musulmanas llevaran el rostro cubierto en las escuelas públicas y desarrolló un controvertido estilo de prédica, llamando a los jóvenes musulmanes franceses a ir a Irak a luchar contras las tropas de invasión norteamericanas.

"Francia es un país infiel -dijo en 2004 en una entrevista-. No respeta a los musulmanes, los discrimina, y es islamófobo. Tenemos que luchar en Francia, pero a través de mecanismo legales. No tenemos que luchar con armas ni poner bombas. Francia no nos ha declarado la guerra."

Pero en Irak la cosa era diferente. Ya para entonces, algunos jóvenes musulmanes franceses del distrito XIX habían ido a pelear a Irak, el más conocido de ellos, Boubaker al-Hakin, que se ofreció como voluntario en 2003. Al-Hakin fue detenido en Siria y deportado a Francia. Pero en su antiguo barrio de París se convirtió en el héroe de muchos y al poco tiempo se le acercó Benyettou.

Poco después, Al-Hakin ya estaba usando sus contactos en Siria e Irak para coordinar el envío de más jóvenes combatientes desde Francia. Finalmente, llegó el momento en que Cherif y su amigo Thamer Bouchnak debían ir a luchar contra los norteamericanos. Los dos compañeros de la infancia nunca llegaron al campo de batalla. Los investigadores franceses descubrieron la red y los arrestaron a todos en 2005. Benyettou fue condenado a seis años de prisión y Al-Hakin, a siete.

En prisión, Kouachi cayó bajo la influencia de Djamel Beghal, el jihadista franco-argelino condenado en 2001 por el complot para atentar contra la embajada de Estados Unidos, y, a través de Beghal, Kouachi conoció a Coulibaly. En 2009, Beghal fue liberado, pero bajo custodia policial, y sus dos compañeros de cárcel le llevaban alimentos, ropa y dinero.

Hacia 2010, Coulibaly ya había sido incorporado a la antigua red de Buttes-Chaumont. Junto con Thamer y Cherif, se implicaron en un nuevo plan para liberar a un jihadista argelino de la cárcel. Bouchnak y Coulibaly fueron condenados, al igual que Beghal. Kouachi fue vinculado con el complot, pero no fue acusado.

Coulibaly fue liberado en 2014. Luego, en un video que se divulgó anteayer, admitió haber coordinado parcialmente el ataque con los hermanos Kouachi.

Traducción de Jaime Arrambide

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