El lejano fantasma del golpe de 2002

Por Pilar Conci De la Redacción de LA NACION
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28 de febrero de 2004  

La grave crisis política que atraviesa Venezuela, que recrudeció ayer con enfrentamientos entre la oposición y las autoridades, revivió el fantasma del golpe de Estado de abril de 2002. Pero si bien la situación de tensión es similar y las vías de diálogo entre el gobierno y la oposición han sido anuladas como entonces, esta vez las fuerzas armadas no están involucradas. Y, por ahora, un quiebre del orden institucional parece lejano.

La inquietud se materializó a raíz de los disturbios de ayer en Caracas y del clima de tensión que se vive en el país desde el miércoles, cuando se puso en duda la validez de más de un millón de las firmas recolectadas por la oposición para pedir un referéndum revocatorio del mandato del presidente Hugo Chávez.

Sin embargo, estos hechos no augurarían una situación similar a la de 2002, cuando un golpe de Estado desalojó al mandatario del poder por 48 horas, tras violentos enfrentamientos entre opositores y oficialistas.

"No es comparable a lo de 2002; entonces había más gente en la calle y había una movilización organizada en los sectores de oposición de las fuerzas armadas, que no es la situación de hoy", explicó a LA NACION desde Caracas Luis Alberto Buttó, historiador de la Universidad Simón Bolívar.

"No se va a repetir un hecho de esas características porque no existe el convencimiento en la población venezolana de que ése sea el camino que se deba transitar", opinó, por su parte, el politólogo Omar Noria, profesor de derecho público de la Universidad Central de Venezuela.

Sin embargo, los hechos de violencia de ayer tampoco pueden considerarse incidentes aislados. Son "la expresión de la tensa situación que está viviendo la población, una manifestación espontánea de la sociedad civil que expresa su descontento con una situación arbitraria porque no tiene sustento legal", según Buttó.

En medio de ese descontento, la gran incógnita ahora es qué ocurrirá con la verificación de firmas que encabeza la Comisión Nacional Electoral (CNE), de la que depende la realización del referéndum revocatorio del mandato de Chávez. Según Buttó, "es un juego de fuerzas y el más fuerte terminará imponiéndose".

Referéndum en duda

Pero otros analistas se muestran convencidos de que la realización de la consulta es improbable. "Ya no hay posibilidad de que se llame a referéndum. Eso se ve en obstáculos absurdos que violentan las normas que la misma CNE elaboró. Ni siquiera hay posibilidad de negociación", dijo Noria.

La politóloga María Teresa Romero, profesora de la Escuela Internacional de la Universidad Central de Caracas, coincidió en que es muy difícil que se realice la consulta y describió la mediación de la OEA y del Centro Carter como la única posibilidad para solucionar el conflicto. La analista se refería a la propuesta de verificar las firmas objetadas a través de un muestreo estadístico, para agilizar el proceso.

La reacción de la oposición ante una posible negativa de realizar el referéndum sería, por un lado, la desobediencia civil y, por el otro, ejercer presión en el ámbito internacional.

"La oposición ha dicho que va a tomar el artículo 350 de la Constitución, de desobediencia civil. Es lo único que les queda. Estos son momentos decisivos. Podríamos estar viendo el principio de una situación de violencia grave", pronosticó Romero.

Por su parte, Noria consideró que la única alternativa que tiene la oposición, si no se logra convocar al referéndum, es apelar al ámbito internacional. "La única salida es la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, que consiste en una reunión de los cancilleres para declarar en emergencia la situación y luego tomar medidas como la deslegitimación del régimen o incluso una intervención de la OEA, que puede ser económica y hasta militar", señaló.

Los analistas creen que, ante un recrudecimiento de la violencia, Estados Unidos mantendrá su apoyo a la búsqueda de una salida constitucional. "Washington está alineado con la OEA y seguirá presionando por el referéndum. Apuesta al último resquicio que queda por la ruta política. Va a presionar a la OEA para que utilice mecanismos jurídicos que tiene en sus manos", dijo Romero.

Buttó explicó que, en caso de que se insinúe una salida violenta a la crisis, la presión internacional podría ser clave para encontrar una solución. "Pueden presionar al gobierno para que se abra a una solución. Chávez es bastante sensible a su imagen internacional. Con una situación económica tan difícil, si hubiera sanciones que lo sacaran de los foros y los acuerdos internacionales sería una presión para él", dijo Buttó.

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