El magnate que nunca se interesó por la política

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22 de abril de 2013  

ASUNCIÓN.- Si con sus 126 años de historia el Partido Colorado de Paraguay puede ser considerado uno de los más antiguos de América latina, el presidente electo Horacio Cartes tiene el privilegio de ser el mandatario con menor experiencia política en la región.

No sólo se afilió al partido hace apenas cuatro años, sino que ayer fue la primera vez que votó.

"Yo no votaba ni me interesaba la política. Pero estoy arrepentido de eso", confesó cuando comenzaron a surgir las informaciones sobre su falta de participación.

Pero sus credenciales como empresario exitoso (y sobre todo su cuantiosa fortuna) le alcanzaron para armar una sólida campaña electoral que le abrió las puertas para que millones de paraguayos lo elijan presidente para los próximos cinco años.

"No me afilié al partido para hacerme rico. Ya tengo todo y de todo", reconoció, apelando al argumento de que su vocación política es genuina porque su riqueza lo pone más allá de intereses económicos.

Este asunceño de 56 años tiene tres hijos: Juan Pablo (28), Sofía (25) y María Sol (15), y está separado. Aunque tuvo varios romances con modelos y presentadoras de televisión, ya advirtió que si llegaba a la presidencia, "la primera dama va a ser la patria".

Si bien no nació en cuna de oro, es hijo de un empresario que tenía la representación de los aviones Cessna en Paraguay y tuvo la oportunidad de realizar estudios técnicos universitarios en Estados Unidos, además de una pasantía laboral en la sede de Cessna en Kansas.

Pero luego dejó atrás el legado paterno y los aviones para incursionar primero en las finanzas. Comenzó con una casa de cambio que fue creciendo y se transformó finalmente en el poderoso Banco Amambay, hoy pilar de un emporio de 25 empresas (tabaco, bebidas, ganadería, transporte y comercio) que da trabajo a 3500 personas.

Hasta aquí la biografía pública de la carrera de Cartes como empresario. Para el lado oscuro de su pasado basta recordar que hasta hace pocos meses, cuando uno buscaba su nombre en Wikipedia, como "profesión" decía "narcotraficante y contrabandista de cigarrillos".

Y no sólo Wikipedia. En la década pasada fue investigado por la agencia antinarcóticos norteamericana (DEA) por acusaciones de lavado de dinero y contrabando de cigarrillos.

Su defensa fue: "Yo no estaría pretendiendo ser presidente si tengo relación con narcotraficantes".

También una investigación del Parlamento brasileño encontró que una de sus empresas, Tabacalera del Este SA (Tabesa), de Ciudad del Este, se dedicaba al contrabando de cigarrillos hacia Brasil.

En cuanto a las acusaciones que se le han hecho dentro de Paraguay, se mencionaron mucho los negocios en la zona de la Triple Frontera entre Cartes y el capo mafioso Fadh Jamil, sobre quien pesan numerosas acusaciones por narcotráfico y contrabando. Semanas atrás, Jamil le dio un formidable "abrazo del oso" a Cartes cuando dijo que el empresario tenía "todas las condiciones para ser un gran presidente". Para matizar el daño, aclaró: "Infelizmente, hace más de diez años que no veo al señor Horacio".

En julio pasado, cuando Cartes aún no era candidato, la presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego, le pidió que "aclare las dudas que existen sobre su presunta vinculación con el narcotráfico". No está claro si Cartes lo hizo, pero Samaniego respaldó ayer con entusiasmo al flamante presidente.

De hecho, la mayoría de los paraguayos se mostró dispuesta a dar vuelta la página sobre el pasado de Cartes y concentrarse en sus logros más presentables como empresario. Sin duda, la tarjeta de presentación que le hizo alcanzar su pico de popularidad fue su carrera como dirigente de fútbol. En 2001 fue elegido presidente del Club Libertad, y durante su mandato ese equipo llegó a las semifinales de la Copa Libertadores de América. También fue el director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol, y llevó al seleccionado paraguayo hasta el logro más alto de su historia, cuando alcanzó los cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Con ese impulso, en los comicios internos del Partido Colorado del año pasado logró imponerse con una cómoda mayoría para encabezar la fórmula presidencial.

"Si callado era un misterio, hablando es un horror", dijo de él el candidato socialista, Mario Ferreiro, para quien Cartes ni siquiera es capaz de expresar bien sus razonamientos. En todas estas semanas se negó a conceder entrevistas a la prensa internacional y sus apariciones en la prensa paraguaya no fueron muy felices: días atrás dijo que si llegaba a descubrir que su hijo era homosexual, se pegaba "un tiro en las bolas".

Consciente de sus limitaciones, su equipo de asesores fue acompañándolo para transformar su mal manejo de la oratoria en una frescura campechana y una forma de hablar muy cercana a la gente.

Así es cómo el hombre que en su primer medio siglo de vida jamás se interesó por la política, ahora se apresta a presidir un país que tiene muchas esperanzas puestas en él.

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