El mundo en vilo por Siria: diez respuestas para entender por qué

Juan Landaburu
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8 de septiembre de 2013  

Mientras Estados Unidos se prepara para lanzar una "intervención limitada" en respuesta a una presunta masacre perpetrada por el régimen con gas sarín, el mundo se moviliza como nunca desde la invasión norteamericana a Irak, en 2003, y se plantea qué salió mal en Siria y cómo los vientos de la "primavera árabe" mutaron en un huracán de muerte y dolor.

A continuación, algunas respuestas sobre un conflicto en el que se entrecruzan intereses geopolíticos y luchas religiosas.

1) ¿Por qué Estados Unidos quiere empezar otra guerra en Medio Oriente?

Aunque muchos lo comparan con la invasión de 2003 a Irak, en Siria ya hay una guerra civil en marcha desde hace más de dos años entre las fuerzas armadas leales al régimen de Bashar al-Assad y las milicias rebeldes que quieren sacarlo del poder. El conflicto, cada vez más sanguinario, ya dejó más de 110.000 muertos y dos millones de refugiados. Estados Unidos no busca empezar una nueva guerra sino intervenir en un conflicto sin final a la vista, en un país con el potencial de desestabilizar a una región ya de por sí inestable.

2) ¿Cuándo y por qué estalló esa guerra civil?

La mecha que lo encendió todo fue el despertar de la "primavera árabe". Inspirados en las revueltas de Túnez y Egipto, el 15 marzo de 2011 cientos de jóvenes empezaron a pedir más libertades y la renuncia de Al-Assad. Pero el presidente ordenó una represión impiadosa. La protesta se fue extendiendo y los civiles empezaron a organizarse en milicias, que también se vieron reforzadas por desertores del ejército y por milicianos llegados desde otros países, lo que dio paso a una abierta guerra civil. Con intereses muy distintos, los rebeldes nunca respondieron a un único comando, pero tuvieron la fuerza necesaria para controlar buena parte del territorio sirio.

3) Hubo protestas en muchos países árabes, pero en ningún otro se vio este nivel de beligerancia. ¿Por qué este caso es distinto?

Para entender a fondo el conflicto hay que explicar que, tal vez como ningún otro país de Medio Oriente, Siria es una nación multiétnica y multirreligiosa, en la que siempre hubo tensiones latentes. Lo que hoy es territorio sirio es el resultado de las fronteras que crearon los países occidentales en Medio Oriente tras el desmembramiento del Imperio Otomano, uno de los derrotados en la Primera Guerra Mundial. En el plano religioso, en Siria convive una mayoría sunnita (60%) con chiitas (13%), cristianos (10%) y drusos (3%). Étnicamente, además de la mayoría árabe hay una fuerte población kurda (10%) y otras minorías. Todas esas diferencias tenían el potencial de convertir a Siria en un polvorín, y eso es lo que pasa ahora. Los rebeldes, mayoritariamente sunnitas, luchan para imponer un nuevo equilibrio de poder contra Al-Assad, que pertenece a la secta alauita, una rama del islam chiita.

4) ¿Y por qué todas esas tensiones étnicas y religiosas estuvieron contenidas hasta 2011?

La violencia no era ningún tabú para Al-Assad. Su padre gobernó con puño de hierro hasta su muerte en 2000, y fue responsable de la feroz masacre de Hama, en 1982, que puso fin a un levantamiento sunnita. A partir de entonces los Al-Assad tuvieron el respaldo de las minorías cristiana y drusa, temerosas de ser perseguidas por un gobierno de mayoría sunnita. El clan también contó con el apoyo incondicional del Kremlin y de Irán. Bashar tampoco siempre fue un monstruo para Occidente. Tras asumir el poder impuso un proceso de apertura económica y empezó a hacer buenos negocios con esta parte del mundo.

5) ¿Por qué Rusia e Irán apoyan a Al-Assad incondicionalmente?

La alianza de más de tres décadas entre Damasco y Moscú se mantiene por motivos estratégicos y económicos: Al-Assad es un buen comprador de armamento ruso, y a su vez Siria es hogar de la única base naval rusa sobre el Mediterráneo. En el caso de Irán, la alianza se entiende en el marco del juego de poder entre sunnitas y chiitas en el mundo islámico. Con el apoyo a Siria y a la milicia libanesa Hezbollah, Irán, una teocracia chiita, trata de hacer frente al avance sunnita que impulsa la monarquía de Arabia Saudita, fiel aliada de Estados Unidos. El eje Damasco-Teherán, a su vez, supone una fuerte amenaza para Israel, enemigo del régimen iraní.

6) Intervenir en un contexto tan complejo parece una apuesta arriesgada, ¿por qué ahora Estados Unidos se decidió a hacerlo?

El debate es tan viejo como la guerra civil, pero, a pesar de múltiples presiones y del clamor de los rebeldes, hasta ahora las potencias se las habían arreglado para mantenerse al margen de alguna iniciativa bélica como la que llevaron adelante en Libia para derrocar a Khadafy. Lo que cambió todo fue la denuncia de un ataque químico lanzado por el régimen el 21 de agosto contra suburbios rebeldes de Damasco. La producción, el almacenamiento y el uso de armas químicas fueron prohibidos por la Convención de Ginebra y por un tratado de 1993.

7) ¿Si el uso de armas químicas está condenado internacionalmente, por qué no se actúa desde la ONU?

Cualquier intervención bélica desde la ONU debe tener el respaldo del Consejo de Seguridad, pero Rusia y China, con poder de veto, sistemáticamente bloquean cualquier iniciativa contra Siria. Por eso las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, empezaron a analizar, tras el ataque químico, la posibilidad de intervenir por su cuenta y lanzar un "ataque punitivo" que le sirva de lección a Al-Assad.

8) ¿Qué tipo de intervención impulsa Estados Unidos?

Obama presentó al Congreso un proyecto para que se lo habilite a una intervención con una duración máxima de 60 días, con la posibilidad de ampliarlo otros tres meses. No contempla el despliegue de tropas en el terreno. El plan es atacar una serie de objetivos militares desde los buques de guerra que Estados Unidos tiene desplegados en el Mediterráneo para debilitar al régimen.

9) ¿Quién apoya a Obama?

La indignación internacional tras la masacre química fue perdiendo efervescencia, y sólo Francia permanece firme junto a Estados Unidos. Entre anteayer y ayer, otros países sumaron su apoyo a la idea de Washington de castigar a Al-Assad, pero no al plan de ataque. Por otro lado, con la mayoría de la población norteamericana en contra, Obama someterá su plan al voto del Congreso esta semana. Así las cosas, de este cuerpo dependerá la intervención.

10) ¿Cuáles son los argumentos a favor y en contra de una intervención?

El principal argumento a favor es que puede ser un antecedente peligroso dejar impune un crimen de guerra. Sería un mal mensaje para otros dictadores. Entre los argumentos en contra, están quienes se oponen por motivos morales (no combatir la violencia con más violencia) o políticos (contra el "imperialismo yanqui"). Desde lo estratégico, se cree que debilitar a Al-Assad puede convertir a Siria en un Estado fallido o en un caldo de cultivo para el jihadismo: los rebeldes también aportaron su dosis de crueldad. La única intervención viable, sostienen desde esta visión, sería imponer una fuerza de paz que acompañe una transición política, pero ningún país u organismo puede garantizar eso hoy.

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