El mundo que deja 2010

Rosendo Fraga
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30 de diciembre de 2010  • 10:26

El año 2010 ha significado para los Estados Unidos la confirmación de su declinación como hiperpotencia. El término acuñado por los politólogos franceses, denomina al período que se abre con la disolución de la URSS, que dio a los EE.UU. el rol de única potencia mundial. Pero entre 2008 y 2010, tres circunstancias han mostrado el fin de esta situación: en lo militar, la retirada de Irak definida por Bush y la de Afganistán por Obama, han mostrado el límite a la hiperpotencia en lo militar; la crisis del mercado hipotecario de 2008, que precipita la recesión de 2009 y la incertidumbre que no termina de resolverse, han sido el límite al rol de EE.UU. como la potencia económica hegemónica, y las filtraciones de Wikileaks evidenciaron el límite al poder que genera la supremacía científica y tecnológica. Las cuatro cumbres realizadas en noviembre (APEC, G20, OTAN y EEUU-UE) pusieron de manifiesto que se ha reducido sensiblemente la influencia global del presidente de los EE.UU. A ello se agrega la derrota de los demócratas en las elecciones de medio mandato, que ha debilitado a Obama, tanto interna como externamente. A él le toca pagar el costo de ser el presidente bajo cuyo mandato el país dejar de ser la única superpotencia del mundo, para pasar a ser sólo una gran potencia. Pese a ello, sigue ganando frente a cualquier candidato republicano si hoy se votara para presidente.

El año que termina también ha mostrado la crisis de Europa, tanto en lo político como en lo económico. El estado de bienestar que caracterizó al modelo europeo en la postguerra y que inicialmente no alteró el fracaso del comunismo, se ha tornado inviable por la globalización y en especial por el protagonismo económico de China y Asia emergente. Solo si todo el mundo lo adoptara, el estado de bienestar podría sostenerse como un modelo viable. Pero hoy Alemania está exportando más a China que a Francia, su principal socio comercial en el continente. Sobre esta situación, la crisis financiera de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), mantiene la incertidumbre sobre si algunos países de la UE entrarán en default y si alguno de la eurozona se verá obligado a abandonar la moneda común para devaluar. Ya en 2009, China superó a Alemania como la tercera economía, pero esta sigue siendo la principal economía europea y se recupera más que el promedio del continente. La decisión alemana de limitar el monto de los rescates, refleja el peso de su opinión pública reacia a pagar los desajustes de otros países europeos más desordenados. En 2010, logra salvarse el euro, pero no se ha resuelto la incertidumbre sobre que sucederá con la deuda de los PIGS.

Asia, liderada por China se ha consolidado en 2010 como un actor creciente en lo económico y también en lo político. Termina el año con China anunciando que comprará deuda soberana de países europeos, para evitar la crisis financiera del viejo continente, siendo Portugal el primer país que se beneficia de la decisión. Los gobiernos de Asia temen se repita una crisis como la de 2008 y están tomando medidas para evitarlo. China logró mantener el valor del yuan, pese a las presiones para su reevaluación. 2010 es el año en el cual el PBI de Japón fue superado por el de la potencia asiática. La tensión entre las dos Coreas puso en evidencia la estrategia china, tendiente a administrar los conflictos para debilitar la influencia de EEUU en Asia y provocar su retirada militar gradual del continente. El acuerdo comercial firmado entre China e India, implica que las dos economías emergentes más importantes del Asia empiezan a entender que se benefician más de la cooperación que de la rivalidad. Todo esto hace claro que será China con quien EEUU compartirá el poder en la década que se inicia, tanto en lo económico como en lo militar. El conflicto de Afganistán, cada día más enlazado con el de Pakistán, desgasta a los EEUU, por su falta de resultados y ello beneficia a China, siempre que el terrorismo musulmán no entre dentro de sus fronteras.

En Medio Oriente, los conflictos no se han atemperado durante 2010. Respecto a Irán, el año cerró con la posibilidad de reabrir el diálogo en 2011 con el Sexteto (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania), pero sin ceder por ello en el desarrollo de su plan nuclear. En cuanto al conflicto palestino-israelí, el diálogo no ha avanzado y tanto Hezbollah desde el Líbano, como Hamas desde la Franja de Gaza, amenazan a Israel, cuyo gobierno sigue adelante con las construcciones en las colonias. La influencia de Washington para encauzar este conflicto es limitada. En Irak, se ha tardado nueve meses en formar gobierno, cuando aumenta la influencia iraní y crece el reclamo de autonomía de los kurdos, lo que también amenaza a Turquía, cuyo gobierno mantiene su islamismo moderado. La Alianza de EE.UU. con Arabia Saudita se vio ratificada al firmarse la mayor venta militar de la historia, dirigida a contener la amenaza iraní.

Africa y América latina cierran el año beneficiándose de las ventajas del mundo emergente en un contexto en el cual las materias primas valen más. El continente africano ha comenzado a reducir la pobreza y un tercio de sus países muestran aptitud para integrarse con éxito en la economía global. Sudáfrica es el modelo por su organización económica, Nigeria y Angola la oportunidad por sus materias primas y Egipto sigue siendo el aliado clave de occidente en el norte del continente. Al mismo tiempo existen media docena de estados fallidos, como Somalia. Continúan guerras civiles como la del Congo y genocidios como el de Darfur en Sudán. América latina ha consolidado su perspectiva positiva. En 2010, Lula termina ocho años de gobierno como el presidente más popular del mundo y por primera vez con más gente en la clase media que en la baja, siendo el país ya la octava economía del mundo. La izquierda populista ha entrado en crisis, siendo Cuba y Venezuela los dos países en recesión en un continente que crece. Al mismo tiempo, la llegada al poder de dos presidentes de centroderecha (Piñera en Chile y Santos en Colombia) confirman que el continente se está alejando del populismo, a la vez que México crece aunque sin resolver el conflicto de la violencia narco.

En este marco, la Argentina es el noveno país del mundo por el valor de sus recursos naturales y ello es su gran oportunidad. Ocupa el puesto cuarenta y seis en desarrollo humano y aunque ha perdido posiciones, junto con Chile, son los dos países de América latina mejor posicionados en este índice. Pero al mismo tiempo ocupa el puesto ciento cinco en percepción de corrupción y esta es su gran asignatura pendiente.

Rosendo Fraga

Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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