El optimismo terminó en más de lo mismo: resignación

El pesimismo invadió a los cubanos al ver que la apertura con Washington será un largo camino
Michael Wessenstein
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28 de febrero de 2015  

LA HABANA.- El júbilo que se generó en Cuba cuando el pasado 17 de diciembre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, anunciaron la reapertura de las relaciones diplomáticas entre ambos países se quedó sólo en aquella expresión de alegría que motivó a los isleños por poco más de dos meses.

Esos sueños de ver cómo los productos estadounidenses comenzaban a inundar La Habana y de tener más facilidades para visitar a familiares en Florida se disiparon, en parte por los intentos coordinados de funcionarios y medios cubanos de rebajar las expectativas y recordar a los habitantes que el embargo responsable de muchas de las penas del país aún sigue vigente.

Muchos trabajadores de las clases obreras hasta dicen que ya no creen que sus vidas vayan a cambiar en un futuro cercano, más allá de que las negociaciones entre las delegaciones de Washington y La Habana estén encaminadas.

"La gran expectativa que se levantó con la noticia el primer día ha bajado mucho y ahora la gente en la calle casi no habla del tema", dijo Magalí Delgado, una ex empleada del Ministerio de Comercio Exterior jubilada, que vive con una pensión de 11 dólares al mes. "La gente, como está tan desesperada, lo que quiere y hubiese querido son resultados concretos, inmediatos", agregó.

En tanto, Joaquín Borges, un sociólogo y crítico cultural cubano, sostuvo que lo que la gente esperaba "fue más allá de los anuncios" de normalizar la relación disfuncional de décadas entre las naciones. "Hay personas que malinterpretaron, a nivel popular sobre todo, a nivel de calle, que ya todo se iba a resolver y que la escasez que ha tenido Cuba por causa del bloqueo y de la crisis económica se iba a solucionar de la noche a la mañana", dijo.

El pesimismo es más fuerte entre los cubanos que carecen de lazos con el turismo, impulsor de la economía nacional, de familiares en el extranjero que les envíen dinero o de la percepción de que pueden pasar a uno de los sectores que se verán beneficiados por las mejores relaciones con Estados Unidos. Todos los nuevos vínculos económicos propuestos entre las dos naciones implicarían al sector privado isleño, que ya es empleador de un 40% de la población, según un estudio de Brookings Institute de 2013.

"Yo soy optimista, tengo una visión de un futuro mejor'', dijo José Torres, enfermero, de pie en la esquina de una calle mientras revisaba mensajes en su smartphone. "Mejorar Internet, mejorar en el sentido de viajes para otros países, exportar mercancía cubana, importar mercancía estadounidense, poder tener acceso a Facebook, a Google...'', añoró.

"Hay una generación nueva que domina Internet, que domina la computación, que sí tiene posibilidades'', dijo, en tanto, Alberto Rodríguez, conductor de un taxi bicicleta, mientras limpiaba la suciedad de la cadena y los platos de su vehículo en una calle de La Habana Vieja. "Yo soy una persona mayor y no tendría nada más para competir en este mercado'', se lamentó.

Por su parte, a Alexis Ramos, conserje en una clínica médica, lo invadió el pesimismo: "Espero que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres'', se quejó.

Un alto cargo del Departamento de Estado de Estados Unidos, que insistió en el anonimato, dijo el miércoles que funcionarios estadounidenses estarían encantados de reabrir su embajada en La Habana antes de la Cumbre de las Américas, que se celebrará en abril, en Panamá, y a la que está previsto que acudan tanto Obama como Castro.

Sin embargo, los dos países parecen todavía muy distantes en algunos temas clave, en especial sobre la presencia de Cuba en una lista estadounidense de países que patrocinan el terrorismo internacional.

Aunque Obama dijo que Cuba saldrá de la lista, el funcionario del Departamento de Estado en Washington ve ese proceso como independiente de las conversaciones diplomáticas con la isla y apunta que cualquier demora vinculada a la lista es "un retraso provocado por ellos mismos''.

Funcionarios en La Habana no comparten esta opinión.

Gustavo Machín, subdirector del Ministerio de Exteriores cubano para Estados Unidos, dijo que la retirada de la lista no es una condición formal para el restablecimiento de relaciones, pero que será imposible alcanzar avances sin novedades sobre ese aspecto.

Agencia AP

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