El Papa continúa con la "limpieza" en Chile: aceptó la renuncia de un cardenal investigado por encubrimiento

Ezzati, en 2014, junto al Papa en el Vaticano
Ezzati, en 2014, junto al Papa en el Vaticano Fuente: AP - Crédito: Alessandra Tarantino / Archivo
Elisabetta Piqué
(0)
23 de marzo de 2019  • 11:33

ROMA.- En una noticia que tuvo gran repercusión en Chile, país especialmente golpeado por el escándalo de abusos sexuales contra menores cometidos por el clero, el Papa aceptó hoy la renuncia del cardenal Ricardo Ezzati, investigado por encubrimiento de dichos delitos. Así lo anunció un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede que, como es usual, no detalló el motivo de la renuncia del prelado, muy cuestionado por su manejo del escándalo de abusos y cuya salida, en verdad, se esperaba desde hace tiempo.

En efecto, al margen de que haber presentado su renuncia al cumplir los 75 años, como es habitual, en mayo pasado todo el episcopado chileno había renunciado en bloque ante el Papa, en el marco de una purga que inició Francisco para reparar el escándalo de abusos, luego de un demoledor informe realizado por el arzobispo maltés, Charles Scicluna, enviado especial a Chile y máximo experto en pedofilia.

En reemplazo de Ezzati, el Papa nombró administrador apostólico de la "sede vacante" de la arquidiócesis de Santiago de Chile a monseñor Celestino Aós Braco, capuchino de nacionalidad española, psicólogo y con vasta experiencia en justicia eclesiástica, que hasta ahora fue obispo de Copiapó, según indicó la Sala de Prensa del Vaticano.

Justo ayer la octava sala de la Corte de Apelaciones de Santiago había rechazado por unanimidad la petición de sobreseimiento que había solicitado el cardenal Ezzati, presidente de la Conferencia episcopal chilena de 2010 a 2016, investigado por presunto encubrimiento. Tras esa decisión, el alto prelado, de 77 años, deberá ser procesado por tres casos de encubrimiento salidos a la luz después de allanamientos del arzobispado de Santiago y otras dependencias eclesiales realizados en julio pasado por el fiscal Emiliano Arias, que obtuvo enorme documentación de denuncias de víctimas de abusos.

Se trata del caso del excanciller, Oscar Muñoz, que se autodenunció en enero de 2018 por abusos de menores, entre los cuales algunos parientes; del marista Jorge Laplagne, acusado de violencia sexual sobre jóvenes (caso en el cual también se encuentra involucrado el predecesor de Ezzati en Santiago, el cardenal Francisco Errázuriz); y del padre Tito Rivera, acusado recientemente por una persona de unos 50 años de haber sido drogado y violado en la catedral.

Según Vatican Insider, de ser condenado, el cardenal Ezzati podría llegar a ir a prisión. Aunque Ezzati, nacido en Italia, también se encuentra en una situación complicada porque el Senado próximamente podría decidir quitarle la ciudadanía chilena, que recibió hace 8 años gracias a sus servicios.

"Limpieza"

En este marco, se esperaba desde hace tiempo que el Papa aceptara la renuncia de Ezzati, que se convirtió en el octavo obispo chileno que deja su cargo en menos de un año. Francisco inició la "limpieza" en la jerarquía de la Iglesia chilena, la más desprestigiada de América latina, después de un atormentado viaje a Chile, en enero del año pasado, marcado a fuego por el escándalo de abusos y especialmente por su defensa de Juan Barros, obispo de Osorno también acusado de encubrimientos.

Después de enviar a Chile al arzobispo maltés Charles Scicluna, máximo experto del Vaticano en pedofilia, todo cambió. Tras leer su informe, fruto de entrevistas con más de 60 personas, el Papa pidió perdón por haberse equivocado en la percepción de la situación y convocó a Roma a los obispos chilenos para tomar medidas de "corto, mediano y largo plazo" para reparar el daño. Esa reunión, en mayo pasado, determinó una inédita renuncia en bloque, que dio lugar a la paulatina salida de varios obispos, entre los cuales Barros.

Francisco en mayo último también invitó al Vaticano a pasar tres días con él a tres víctimas emblemáticas de los abusos del sacerdote pedófilo Fernando Karadima-Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo-, que siempre reclamaron la remoción de Ezzati. "A monseñor Aóz le deseo lo mejor en su gestión administrando el desastre que es Santiago, que una al clero y que colabore con la justicia", comentó Cruz, en un tuit. "Cualquier cosa mejor que Ezzati y su banda -agregó-, y que ojalá que responda ante la justicia chilena antes de escapar del país".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?