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El "papa negro" no ve salida a la crisis

El venezolano Sosa dijo que ni el gobierno ni la oposición dan respuestas
Elisabetta Piqué
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19 de octubre de 2016  

ROMA.- El petróleo es el gran culpable de la grave crisis social, política y económica que vive Venezuela, donde ni el gobierno del presidente Nicolás Maduro ni la oposición tienen un plan para resolver la situación. Así opinó ayer el nuevo "papa negro", como le dicen al superior general de los jesuitas, el venezolano Arturo Sosa Abascal, en su presentación en sociedad después de haber sido elegido el viernes pasado como el primer latinoamericano y el primer no europeo que lidera la congregación fundada en 1540 por San Ignacio de Loyola.

En una conferencia de prensa que tuvo lugar en la misma sala de su elección, en la curia general de los jesuitas de esta capital, Sosa demostró sus dotes de analista político, como doctor en Ciencias Políticas con una larga trayectoria de dedicación a la docencia y la investigación. De hecho, ante una pregunta sobre su convulsionado país -donde vivió hasta hace dos años, cuando fue llamado a hacerse cargo de las casas de la Compañía de Jesús en Roma-, explicó que como politólogo había dedicado la mayor parte de su vida "a tratar de comprender el proceso sociopolítico venezolano y el papel de la Iglesia en él".

"La situación en Venezuela es muy difícil de explicar al que no vive allá y como profesor universitario y analista político siempre tuve que reiterar como una letanía que no se entiende qué pasa en Venezuela si no se recuerda que el país vive de la renta petrolera, que administra con exclusividad el Estado", explicó.

"Entonces sucede algo que pone cuesta arriba la formación de una sociedad democrática. Normalmente, el Estado tiene que estar subordinado a los ciudadanos porque son ellos quienes mantienen el Estado, pero [en el caso de Venezuela], debido a la renta petrolera, es el Estado quien mantiene la sociedad y esto hace muy difícil la creación de un Estado democrático", indicó.

Ahora la renta petrolera no alcanza y la sociedad venezolana está mal mantenida por un "Estado gigante", algo que provoca "mucho sufrimiento", también dijo. "El modelo político de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro, basado en un proyecto rentista, ya no se sostiene", afirmó. "Pero algo parecido hay que decir de la oposición venezolana, que tampoco tiene un proyecto rentista diferente, que es lo que se necesitaría para salir a largo plazo de esta situación en la que está el país", agregó.

En semejante coyuntura, Sosa llamó a "construir puentes para que haya un diálogo". "Gran parte del pueblo venezolano quiere puentes porque nadie quiere más la violencia que existe en el país", añadió.

Ante una pregunta de LA NACION sobre su relación con Jorge Bergoglio, jesuita y latinoamericano como él, Sosa contó que lo conoció en 1983, cuando ambos participaron en la 33a Congregación General de la Compañía, el máximo órgano de gobierno de los jesuitas. El flamante "papa negro", en ese entonces tenía 33 años y era el más joven de los delegados. "Esa vez nos fuimos viendo la cara durante un mes y medio. Después, nos vimos en viajes que hice por América latina, cuando él era obispo de Buenos Aires. Y en septiembre de 2014, en la Chiesa del Gesú, y desde entonces unas cinco o seis veces, porque las casas de la Compañía son queridas por los papas", dijo. "Tuvimos una relación bastante frecuente con Francisco, una persona con quien es muy fácil entrar en comunicación", agregó.

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