El Papa pidió por los rehenes

Suplicó por los tres italianos cautivos en Irak; marcharon 5000 personas en Roma
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30 de abril de 2004  

ROMA.– Ante unas 5000 personas que marcharon con banderas de la paz hasta la plaza de San Pedro, Juan Pablo II volvió a suplicar ayer por la liberación de los tres rehenes italianos capturados en Irak, y pidió también "por todos los que sufren en aquel país".

Aunque el Papa no se asomó por la ventana de su estudio del Palacio Apostólico, para que el gesto no fuera usado políticamente, su mensaje, que cerró una marcha de solidaridad con las familias de los rehenes, llegó de boca del "canciller" del Vaticano, monseñor Giovanni Lajolo. "En nombre del único Dios, que a todos nos juzgará, Juan Pablo II renueva a los captores su urgente súplica para que las personas secuestradas puedan volver a sus familias", dijo el prelado, en medio a un silencio conmovedor.

El lunes último las Brigadas Verdes de Mahoma, el grupo insurgente que hace más de dos semanas ejecutó a uno de los cuatro guardaespaldas italianos capturados en Irak, exigió una marcha en contra de la presencia militar italiana en su país, y contra la política de Silvio Berlusconi, al que calificó de "siervo de los Estados Unidos", como condición para no matar a Salvatore Stefio, Umberto Cupertino y Maurizio Agliana.

Fue así que los familiares de los capturados, en un llamado desesperado a la opinión pública, que siempre se opuso a la aventura militar en Irak y sigue con angustia una crisis que pone en jaque al gobierno de centroderecha –aliado incondicional de los Estados Unidos–, organizaron una marcha "humanitaria" desde el Castel Sant’Angelo hasta la plaza de San Pedro.

Banderas de la paz

En medio del dilema de que para muchos desfilar podía significar "ceder al chantaje de los terroristas", familias enteras, niños, jóvenes, ancianos, miembros de movimientos pacifistas y antiglobalización y representantes de diversas religiones, entre ellas el islam, desfilaron por Vía della Conciliazione con banderas de la paz, con los colores del arco iris. Entre ellos se vieron parlamentarios como el ex fiscal Antonio Di Pietro, diputados de centroizquierda, y el premio Nobel de Literatura Dario Fo.

A pesar de que la marcha no debía tener colores políticos, para que "los terroristas" no ganaran la pulseada, en la manifestación no faltaron carteles en contra del gobierno, e incluso banderas iraquíes, de grupos que apoyan la resistencia en contra de los "invasores occidentales".

"Estoy totalmente en desacuerdo con lo que hacían estas personas allá (los rehenes eran personal de seguridad privado, que habían ido por dinero), vine para manifestar por la paz", dijo a LA NACION Diana Caggiano, una argentina que participó en la marcha.

Después de la manifestación, en la que hubo gente proveniente de todos los rincones de Italia, los familiares de los rehenes fueron recibidos por el premier, que los alentó a tener "coraje y confianza".

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