El pesimismo sobrevuela la conferencia de paz de Siria

Aún faltan limar varias diferencias para Ginebra II; en Kuwait recaudaron fondos para los damnificados
Juan Landaburu
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16 de enero de 2014  

KUWAIT.- Con parte de la mirada en Ginebra , donde la semana próxima se intentará buscar una solución política a la guerra civil siria, buena parte de la comunidad internacional se reunió ayer en este país para recaudar fondos que permitan hacer frente a la dramática crisis humanitaria que se viene profundizando año tras año desde que estalló el conflicto, hace casi tres años.

La conferencia, convocada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, fue un éxito: se recaudaron 2400 millones de dólares, casi 1000 millones más que el año pasado. El mayor donante, por lejos, fue el país anfitrión, Kuwait. El emir Sabah al-Ahmad al-Sabah, que inauguró la cita, anunció la donación de 500 millones de dólares.

Más allá de la satisfacción, una misma sensación sobrevoló todos los discursos: mientras no se llegue a una solución política, habrá que seguir juntándose año a año para asistir a los damnificados, que, según alertó Ban, ya son casi la mitad de los habitantes de Siria.

"La ayuda humanitaria puede salvar vidas, pero no resolver la crisis", insistió Ban, que una y otra vez hizo un llamado a todo el mundo a comprometerse para que tengan éxito las negociaciones entre el régimen de Al-Assad y los grupos opositores que empezarán el miércoles próximo en Ginebra. "Espero que esto impulse un proceso político para establecer un gobierno de transición con poderes ejecutivos completos, y lo más importante, que acabe con la violencia", agregó.

El panorama no es alentador. Entre los rebeldes sirios hay grandes divisiones y todavía no decidieron si acudirán. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su par ruso, Sergei Lavrov, están intentado conseguir que Al-Assad acepte una tregua limitada para crear las mejores condiciones para el diálogo, pero todavía no hay avances.

"Tengo esperanzas de que en los próximos días, con la visita a Moscú del ministro de Relaciones Exteriores [sirio], podamos obtener del régimen de Al-Assad las medidas necesarias para un alto el fuego, sea cual sea el número de lugares en los que se pueda instaurar", dijo ayer Kerry en una conferencia de prensa en esta ciudad. El secretario de Estado viajó especialmente para la conferencia y anunció una donación de 380 millones de dólares para la crisis humanitaria siria. Con este aporte, las donaciones totales de Estados Unidos, el país que más fondos aportó, llegan a 1700 millones de dólares.

Otro de los temas que está trabando las negociaciones en Ginebra es el rol de Irán, el principal aliado del régimen sirio. Rusia quiere abiertamente que participe, y el mismo Ban apoyó ayer esa idea, pero Estados Unidos todavía se muestra reticente y exige que antes Teherán se declare abiertamente a favor de un gobierno de transición.

Preocupación

El emir de Kuwait destacó que la magnitud del drama sirio obliga a los potencias a ponerse de acuerdo. Durante el discurso inaugural de la conferencia, que tuvo lugar en el majestuoso palacio Bayan, Al-Sabah exhortó al "Consejo de Seguridad [de la ONU] a que asuma su responsabilidad y supere las diferencias para encontrar una solución".

Un total de 62 países enviaron delegaciones a la cumbre de ayer (entre ellos no estuvo la Argentina), a las que también asistieron 14 organizaciones y cuatro organismos regionales. Además de las de Estados Unidos y de las de Kuwait, las principales donaciones llegaron de las otras monarquías del Golfo Pérsico y de la Unión Europea.

Mientras la incertidumbre planea sobre Ginebra II, una de las mayores preocupaciones ayer en los pasillos de la conferencia era que no se llegue a recaudar el dinero necesario. Los 2400 millones de dólares están todavía lejos del total de 6500 millones que, según la ONU, se necesitarán durante este año. Se trata de un monto récord para cualquier misión humanitaria.

Las cifras del drama sirio son contundentes y crecieron exponencialmente el último año: 130.000 muertos; 2,4 millones de refugiados en países limítrofes; 9,3 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria dentro del país (la mitad de ellos, chicos); dos de cada cinco hospitales fuera de funcionamiento; la mitad de los médicos, lejos de sus puestos de trabajo; dos millones de chicos sin ir a la escuela; 245.000 personas que sufren hambre en ciudades sitiadas.

La mitad de Siria vive en la pobreza y, según la ONU, en tres años de guerra se destruyeron 20 años de desarrollo de un país que era considerado uno de los más prósperos de la región. Y aun cuando se logre recaudar los fondos, ni siquiera es seguro que los afectados reciban el total. Según organizaciones humanitarias, cerca del 30% del dinero recaudado por la ONU no llegó a destino durante 2013.

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