El poder de lucha sigue vivo

Alistair Lyon Agencia Reuters
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28 de diciembre de 2009  

BEIRUT.- El heterogéneo movimiento reformista de oposición que creció después de las disputadas elecciones presidenciales de junio en Irán está sacando provecho del calendario político-religioso de la República Islámica para organizar una nueva seguidilla de protestas y mantener vivo su poder de lucha.

Los gobernantes de Irán enfrentaron ayer una nueva prueba de fuerza de los manifestantes, cuando un emotivo ritual chiita coincidió con el séptimo día de duelo por la muerte de Hossein Ali Montazeri, el desafiante ayatollah que una vez estuvo a un paso de acceder al poder.

El desenlace de los levantamientos internos en Irán es incierto y las restricciones que pesan sobre la información independiente dificultan cualquier aseveración sobre lo que está ocurriendo en esa compleja sociedad. Pero es probable que la actual situación haya echado a andar un nuevo reloj, además del reloj nuclear que marca las negociaciones de Occidente con el quinto exportador mundial de petróleo.

"La situación se va a complicar todavía más", dijo Ali Ansari, profesor de la Universidad Escocesa de St. Andrews.

El tumultuoso funeral de Montazeri, celebrado el lunes pasado en el santuario de la ciudad, atrajo multitudes. Al igual que ayer, muchos participantes entonaron cánticos contra el régimen o se enfrentaron con las milicias basij. Un líder religioso de línea dura y colaborador del líder supremo Ali Khamenei acusó a la oposición de utilizar el funeral y el festival religioso para alentar el "caos" y socavar al gobierno iraní.

El régimen gobernante se enfrenta a su mayor desafío en 30 años y los hombres que están en el poder parecen decididos a no repetir la "debilidad" que según ellos selló el destino del sha en 1979.

Muchos expertos en Irán dicen que el movimiento de oposición ha demostrado que su poder sigue vigente en un escenario político diferente. A pesar de la represión y los arrestos, muchos iraníes parecen todavía dispuestos a desafiar al gobierno en las calles y vestirse periódicamente de verde, el color con que se identifica Mir Hossein Moussavi, el líder que denunció un fraude en las elecciones que perdió frente al presidente Mahmoud Ahmadinejad.

"La oposición no parece dispuesta a echarse atrás en lo inmediato", dijo Alireza Nader, analista de la RAND Corp. "Es el pueblo iraní, una parte representado por el Movimiento Verde y otra sin un líder visible, quien mantendrá vigente la lucha", afirmó.

Ansari dijo que la violencia contra los manifestantes ha convertido una disputa electoral en un conflicto más fundamental, a pesar de que sigue teniendo como finalidad la reforma, y no la caída, de la República Islámica.

"El pueblo no perdona", dijo Ansari, al preguntarse cuánto tiempo podrá resistir Khamenei la presión popular que pide un cambio.

El resultado de las elecciones dividió al país, incluidos los clérigos chiitas, cuyo máximo exponente era Montazeri. Según Karim Sadjadpour, analista del Centro Carnegie, de Washington, el clero ya no es el pilar de apoyo del régimen gobernante. "A lo largo de la última década, la Guardia Revolucionaria ha eclipsado al clero en términos de poder político y económico", afirmó.

"Las grietas que se abren en las elites religiosas son preocupantes para el régimen, pero puede manejarlas. Si la Guardia Revolucionaria comienza a dividirse, podría ser fatal", dijo Sadjadpour.

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