El premio de Bush a Aznar abrió una dura polémica en España

El PSOE acusó al gobierno de "pillerías"
Silvia Pisani
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9 de mayo de 2003  

MADRID.- Un rictus de desagrado, con cierto sabor a chantaje, recorrió España cuando supo que Washington tomó nuevas cartas contra el terrorismo separatista de ETA que padece desde hace décadas "como consecuencia directa" -explicó el propio presidente José María Aznar- del respaldo que le dio su administración en la invasión a Irak.

El primero en cargar contra esa interpretación de lo ocurrido fue el líder de la oposición socialista, José Luis Rodríguez Zapatero. "Yo pregunto si los Estados Unidos seguirán apoyando nuestra lucha contra ETA en el caso de que España no respalde sus próximas guerras", dijo.

"Quiero saber también si alguna vez Francia o la Unión Europea pidieron algo a cambio de colaborar en la lucha antiterrorista", añadió el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), para quien "es inadmisible que Aznar vincule ambas cosas porque eso es llamar chantajista a otro gobierno en su propia cara", dijo.

Tal el debate que se desató aquí después de que, desde Washington, el centroderechista Aznar anunció la decisión de George W. Bush de incorporar a Batasuna -el partido considerado brazo político de ETA- en su lista de organizaciones terroristas internacionales. Esa agrupación fue declarada "ilegal" por el máximo tribunal de Justicia español.

"Propaganda electoral"

Aznar dijo que la inclusión fue "consecuencia directa" del apoyo que su gobierno le dio a Bush en la guerra de Irak. Y ayer, desatada ya la disputa en su país, reforzó la idea. "¿Por qué le van a ayudar a uno si uno no ayuda a los demás?", se preguntó el ibérico, en un nuevo intento por justificar tal respaldo bélico, resistido por la inmensa mayoría de la sociedad.

El socialismo está atado en lo que el gobierno decida contra ETA tras haber firmado un pacto de Estado que declaró a la lucha antiterrorista por encima de las diferencias partidarias. Pero encontró en ese matiz interpretativo el camino para diferenciarse de Aznar y, también, en las "nulas" consecuencias prácticas que -a su juicio- tendrá tal incorporación.

"Es otra pillería más de las que nos acostumbra a hacer Aznar", dijo el vocero socialista Jesús Caldera. En ese punto coincidió con otras fuerzas minoritarias para quienes el anuncio desde los Estados Unidos "es pura propaganda electoral", según dijeron Izquierda Unida, el Nacionalismo vasco y hasta el ex líder de Batasuna, Arnaldo Otegi.

"Lo que le importa a este señor (por Aznar) es sacar votos, aunque para eso tenga que reunirse en una isla con otro que gobierna porque en su país hubo pucherazo electoral y decidir juntos que van a asesinar a miles de iraquíes", dijo Otegi.

La posición de la prensa

Los diarios nacionales opinaron sobre el asunto. "No todos los terrorismos son iguales ni se combaten de la misma manera ni hay que creer ahora que la lucha contra ETA se resolverá en el terreno internacional", dijo el influyente El País.

"Por mucho que se discrepe en el precio pagado por España al apoyar una guerra injustificable, hay que reconocer que (la inclusión) es un importante éxito político", sentenció El Mundo, que, en los últimos días, suavizó la dura crítica al gobierno que adoptó como línea hace un par de meses.

El gobierno espera que en los próximos días la Unión Europea también incorpore a Batasuna en el listado de organizaciones terroristas. Si así lo decide -y todo parece indicar que así será- habrá que resolver qué ocurre con el representante que dicha agrupación tiene en el Parlamento regional.

Mientras tanto, en la jurisdicción vasca, el Parlamento regional se negó ayer a disolver el bloque correspondiente a los parlamentarios de Batasuna, a la espera de una nueva confirmación del Tribunal Supremo español. Tal dilación enervó -una vez más- al gobierno nacional.

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