El presidente español, un eterno superviviente al borde del abismo

Marianne Barriaux
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1 de junio de 2018  

M ariano Rajoy Brey es el gran superviviente de la política española: con su hábil manejo de los tiempos mientras sus rivales se devoraban entre ellos, se mantuvo como presidente contra viento y marea. Ahora, un nuevo escándalo de corrupción lo tiene al borde del precipicio. El líder conservador de 63 años, de anteojos y barba blanca, está muy cerca de perder el poder después de que la Justicia sentenciara que su Partido Popular (PP) lucró gracias a una vasta trama de corrupción y mantuvo durante dos décadas una contabilidad paralela.

Una semana después de la sentencia, una mayoría del Congreso se manifestó ayer a favor de la moción de censura presentada por el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, que será votada hoy.

Hasta ahora, su paciencia e impasibilidad, así como la división de sus rivales, lo habían salvado, reconocen tanto aliados que lo ven como un brillante estratega como los adversarios que lo atacan por su inmovilismo y su falta de carisma.

Reclinándose en su banca esperando a que amaine la tormenta, capeó la contestación contra sus políticas de austeridad, los escándalos de su partido y la crisis independentista en Cataluña. Símbolo de su capacidad de sobrevivir a todo, en 2005 salió de un accidente en helicóptero con apenas un dedo roto.

Elegido como concejal por primera vez en 1981 en su Galicia natal, Rajoy "es el único político que lleva toda su vida en esto", asegura el politólogo Antón Losada, autor de una biografía del líder conservador. "Ha ganado elecciones, ha perdido elecciones, ha sido ministro, ha sido líder de la oposición, ha pasado por todo", en comparación a unos rivales que son "novatos". "Aprendió a esperar, a aguantar la presión", añade.

Esperó casi ocho años como líder de la oposición para convertirse a fines de 2011 en presidente del gobierno español con mayoría absoluta.

Y tras las elecciones de 2015, en las que perdió muchos apoyos por los escándalos de corrupción y la austeridad de su primer mandato, supo aguardar diez meses y unas nuevas elecciones para ser reinvestido en octubre de 2016, una vez que sus rivales demostraron su incapacidad de acordar un gobierno alternativo.

Resucitado aunque más débil, otras crisis se interpusieron en su camino, especialmente el fallido intento de secesión en Cataluña en octubre. Criticado por su inacción ante un conflicto cocido durante años, consiguió salvar la situación imponiendo su control directo sobre la región y destituyendo en bloque al Ejecutivo independentista.

Los cómicos suelen burlarse de sus enredos dialécticos -"España es una gran nación y los españoles son muy españoles y mucho españoles", dijo en 2015- que contrastan con sus ingeniosas réplicas parlamentarias. Aficionado al ciclismo y al Real Madrid como a las caminatas, se sabe poco de la vida privada de este hombre casado y con dos hijos.

Nacido en 1955 en Santiago de Compostela, Rajoy creció en una familia burguesa y en su juventud fue registrador de la propiedad. Pero pronto saltó a la política en Alianza Popular, fundada por ministros del dictador Francisco Franco y que acabaría convirtiéndose en el PP.

Cinco veces ministro del gobierno de José María Aznar (1996-2004), fue su vocero cuando tuvo que justificar la desastrosa gestión de la marea negra provocada en Galicia por el petrolero Prestige en 2002, o la entrada de España en la guerra de Irak en 2003. Designado a dedo por Aznar como sucesor, perdió dos elecciones frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y 2008, antes de alcanzar el gobierno en una España atenazada por la crisis.

La austeridad que se tragó otros dirigentes europeos lo hizo tambalearse, pero no lo tumbó. "Tenés la piel de elefante", le llegó a decir Angela Merkel. E incluso si cae hoy, tiene suficientes recursos para volver y recuperar el poder, opina Losada. "A Rajoy hay que darle por muerto cuando esté muerto, no antes".

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