El principal líder chiita regresó a Irak luego de 22 años de exilio

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10 de mayo de 2003  • 12:54

BAGDAD.- El líder espiritual chiíta iraquí Mohamed Baqir al-Hakim, exiliado en Teherán desde hace 22 años, regresó hoy a Irak, donde fue recibido por una muchedumbre.

Al-Hakim cruzó la frontera entre Irak e Irán a la altura de Basora, escoltado por unidades del "regimiento Badr", brazo armado de la Asamblea Suprema Revolución Islámica Iraquí (ASRII), grupo que lidera.

El regreso de Al-Hakim, quizá el líder del chiísmo más influyente en Irak, fue posible gracias a un acuerdo con la tropa del Reino Unido que controla Basora.

En esta ciudad, donde permanecerá brevemente, el carismático líder chiíta fue recibido por centenares de personas que gritaban "Islam si, Al-Hakin" y enarbolaban banderas de la ASRII.

Según fuentes del grupo, Al-Hakim permanecerá brevemente en Basora para después marchar hacia la ciudad santa chií de Nayef, donde establecerá su domicilio.

Se espera que en los próximos días miles de chiítas se concentren en Nayef y Kerbala, la segunda ciudad santa del chiísmo en Irak, convocados por la ASRII en torno a Al-Hakim para celebrar su regreso y hacer una demostración de fuerza.

El regreso de Al-Hakim a Irak supone uno de los acontecimientos claves en la posguerra iraquí, debido a la gran influencia que tiene sobre la mayoría de la comunidad chiíta iraquí, que representa el 65 por ciento de la población.

Sin embargo, el líder chíita exiliado dijo recientemente en Irán que no alberga ambiciones políticas, y que su único deseo es regresar a su país para guiar a la comunidad y salvaguardar sus intereses.

Quizá por ello Mohamed Baqir al-Hakim haya elegido vivir en Nayaf, símbolo de su deseos: la ciudad es uno de los santuarios mundiales del chiísmo, ya que acoge una de las escuelas teológicas más importantes de esta corriente y la tumba de Ali bin Abu Taleb, cuarto califa del Islám.

Alí, yerno y primo del profeta Mahoma, fue asesinado en Nayef en el año 661 de nuestra era; un lustro antes, su ascenso al poder había causado la primera escisión confesional del Islam.

En los últimos 13 años, la ASRII, que tiene un poderoso brazo militar, fue el único grupo de oposición que lanzó operaciones armadas con el depuesto régimen de Bagdad.

Fuente: EFE

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