El rechazo del Parlamento al plan del Brexit acorrala a May y agudiza la crisis

May cerró el debate sobre su plan para el Brexit ante la Cámara de los Comunes, ayer, en Londres
May cerró el debate sobre su plan para el Brexit ante la Cámara de los Comunes, ayer, en Londres Fuente: AFP
Luisa Corradini
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16 de enero de 2019  

PARÍS.- El Parlamento británico infligió ayer una humillante derrota a la primera ministra británica, Theresa May , cuando por una categórica mayoría de 432 votos, y solo 202 a favor, rechazó su propuesta de Brexit negociado con la Unión Europea (UE). Esa decisión de la Cámara de los Comunes sumergió al país en una histórica crisis política e institucional.

El resultado de esa votación -producto de una alianza circunstancial entre conservadores rebeldes y laboristas- representa la mayor derrota sufrida por un primer ministro en la Cámara de los Comunes en toda la historia británica. Además de los 118 tories rebeldes que se negaron a respaldar a su primera ministra, también se pronunciaron en contra los diputados del DUP (partido unionista de Irlanda del Norte); el SNP, de nacionalistas escoceses; los liberales demócratas; los galeses (del Plaid Cymru), así como los verdes e independientes.

La histórica sesión de la Cámara de los Comunes se realizó mientras miles de personas seguían el desarrollo de los debates -bajo un frío inclemente- a través de pantallas gigantes ubicadas en la gran plaza frente al Parlamento.

Visiblemente conmovida por el resultado, May reaccionó en forma inmediata reafirmando que no tenía intenciones de renunciar y -a fin de dejar en claro su determinación de seguir luchando- desafió al líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, a medir fuerzas ante la Cámara de los Comunes. Corbyn aceptó ese reto presentando una moción de censura contra el gobierno, que será votada hoy mismo, a las 19 (hora local, las 16 en la Argentina).

La votación abre un serio interrogante sobre el período de tres días que tiene la primera ministra para presentar un plan B, ya que si hoy perdiera la confianza del Parlamento estaría obligada a renunciar.

Los primeros punteos indican que May conseguirá superar ese desafío, pues la totalidad de diputados tories euroescépticos y sus aliados norirlandeses del DUP parecen dispuestos a votar en contra de la moción de censura. Aún se ignora cómo votarán los representantes de Escocia, Gales, los liberales demócratas y los pequeños partidos.

A pesar de todo, la perspectiva de una caída del gobierno promovió de inmediato una ola de especulaciones sobre quién podría ser el sucesor de May como líder del Partido Conservador y nuevo primer ministro. La lista, según los analistas políticos, incluye a los exministros David Davis, Boris Johnson y a los actuales miembros del gabinete Amber Rudd, Jeremy Hunt y Michael Gove.

En caso de que May lograra superar la moción de censura, se abriría un proceso crítico para Corbyn, que desde hace varias semanas enfrenta la presión laborista a favor de un nuevo referéndum. Hasta ahora, el 29 de marzo sigue siendo la fecha que marcará la ruptura definitiva entre Gran Bretaña y la UE, después de 45 años de vida en común.

El contundente pronunciamiento del Parlamento de Westminster fue inmediatamente deplorado por los principales dirigentes de la UE, conscientes de que ese resultado abre un grave período de incertidumbre. "El riesgo de una retirada desordenada del Reino Unido ha aumentado con el voto [de anoche]. Aunque no queremos que eso ocurra, la Comisión Europea seguirá con su trabajo de contingencia para ayudar a que la UE esté totalmente preparada", afirmó Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE.

Para tratar de salir de esa ciénaga, que amenaza conducir al Brexit a un proceso de caos, May tomará contacto con los "diputados de alto nivel" en un intento por encontrar soluciones alternativas.

La situación presenta perfiles dramáticos porque, en las actuales circunstancias, no existe mayoría parlamentaria para ninguna de las alternativas de Brexit, excepción hecha de un tácito acuerdo general para evitar un no deal (sin acuerdo).

El país se encuentra, por lo demás, bajo el imperio de la "estrategia del miedo" desplegada por el gobierno para tratar de obtener ayer un voto favorable. Una salida desordenada como resultado de un no deal agudizaría la sensación de pánico que viven algunos sectores de la sociedad, incentivada artificialmente por el gobierno, que almacena alimentos y medicinas como si estuviera preparándose para una guerra.

Una de las pocas variantes realistas consiste en lograr que la UE acuerde una extensión del plazo que vence el 29 de marzo próximo. De eso depende, por lo demás, la posibilidad de establecer una relación de confianza entre Gran Bretaña y la UE después de la salida que permita continuar con la larga serie de negociaciones pos-Brexit.

Al éxito de aquellas están atadas la aplicación del detestado backstop, que debería entrar en vigor en 2021, en caso de no haberse logrado hasta entonces un acuerdo sobre las futuras relaciones comerciales bilaterales.

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