Masacre en Nueva Zelanda: "Saltar por la ventana era la única forma de escapar"

Una de las víctimas de la tragedia en el día más oscuro de Nueva Zelanda.
Una de las víctimas de la tragedia en el día más oscuro de Nueva Zelanda. Fuente: AP
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15 de marzo de 2019  • 11:03

CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda.- Nour Tavis dijo que estaba en la primera fila de la mezquita de Al-Noor, en Christchurch, con su amigo cuando comenzó el tiroteo que dejó en shock a Nueva Zelanda . Al principio no sabían qué era el ruido.

"Entonces oímos gritos, todos entraron en pánico. Hubo disparos y disparos y disparos, la gente corría y, de repente, los vimos caer", relató Tavis al diario New Zeland Herald.

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Tavis vio a alguien romper una ventana y saltar. "Era la única forma de escapar", dijo. "Seguí", agregó. Mientras él y otros corrían para cubrirse, los disparos se encadenaron uno tras otro dentro de la mezquita.

Tavis escaló un cerco de un metro y medio y golpeó la puerta de un vecino, esperando desesperadamente que alguien respondiera y lo llevara a un lugar seguro. Lo hicieron. "Llegamos allí y pude ver que habían disparado a otro hombre, veía sangre", dijo.

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Tavis luego intentó regresar a la mezquita y ayudar a los heridos. "Había gente que se desangraba hasta morir. Fue terrible". El amigo de Tavis perdió a su esposa en el ataque.

Desesperación en el hospital de Christchurch

La familia y los amigos de las víctimas en el ataque caminaban con desesperación fuera del hospital de Christchurch.

"Recibimos muy malas noticias", dijo Mahdi Zougub, mientras sus amigos se abrazaban cerca.

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Zougub, de 22 años, dijo que se dirigía a la mezquita Al-Noor cuando un amigo lo llamó y le contó sobre el tiroteo. No le permitieron entrar.

"Pude ver cadáveres. Ahora solo estamos esperando escuchar la historia con nuestros desaparecidos. Sólo queremos entrar y encontrarlos", decía Zougub.

"Uno, con una herida en la mano y otra en la pierna, dijo que su teléfono y su billetera estaban en la mezquita y que no tenía forma de llamar a un taxi. No puedo creerlo", agregó Zougub, sin salir de su estado de desesperación. "Estoy aliviado de no haberlos llevado a mis hijos a la oración de hoy".

Masacre en Nueva Zelanda
Masacre en Nueva Zelanda

Idris Khairuddin, estudiante de 14 años, indicó que las oraciones estaban a punto de comenzar cuando escuchó el inicio de los disparos. "Al principio pensé que era solo como un trabajo de construcción o algo así, luego la gente corría y gritaba", dijo Khairuddin. El menor supo que su tío Tamizi fue uno de los que recibió disparos. "A mi tío le dispararon en la espalda, solo rezo para que no sea demasiado grave", señaló al New Zeland Herald.

Peneha, quien vive a un lado de la mezquita, dijo que el agresor salió del templo, dejó caer lo que parecía ser un arma semiautomática frente a su cochera y escapó. Peneha ingresó a la mezquita para intentar ayudar. "Vi muertos por todos lados. Había tres en el pasillo, en la puerta de entrada y dentro de la mezquita", comentó. "Es algo increíble. No entiendo cómo es que alguien pudo hacerles esto a estas personas, a cualquiera; es ridículo".

Dijo que ayudó a unas cinco personas a recuperarse dentro de su casa y señaló que una de ellas sufrió heridas leves.

El testimonio de un periodista alemán

"En el momento del atentado yo estaba en un restaurante a las afueras de la ciudad. De repente vi por la ventana cómo pasaban varios autos de la policía. Se escuchaba el estruendo de las sirenas. Luego vimos a una veintena de agentes fuertemente armados que corrían por la calle. No entendíamos nada. No nos dejaban salir del local", contó Hans Petrovic por teléfono al diario El País.

El periodista, ya jubilado, lleva 40 años viviendo en esa ciudad de unos 400.000 habitantes situada en la costa este de la isla sur de Nueva Zelanda.

"Estamos en el fin del mundo, aquí nunca pasa nada. Las tragedias que hemos sufrido han sido terremotos", dijo Petrovic. Hoy cerca de las 14 (hora local) la ciudad "estaba paralizada". "Los chicos no podían salir de los colegios, los trabajadores tampoco de las oficinas, los auto también estaban parados en la calle. La vida se ha parado", relató.

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