El relato del operativo policial todavía tiene lagunas cruciales

T. Williams
M. Wilson
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15 de junio de 2016  

NUEVA YORK.-En el interior de la atestada disco de Orlando ya había decenas de personas muertas o heridas y la policía había pasado horas tratando de hacer contacto con el atacante y poner fin a la situación sin generar más violencia. Pero cuando Omar Mateen amenazó con detonar explosivos, los policías decidieron actuar y entraron al derribar una pared para terminar con ese sangriento compás de espera.

Según las autoridades, ésa fue una de las tantas decisiones cruciales que debió tomar la policía a primeras horas del domingo durante la matanza que se produjo en la disco gay Pulse, que dejó un saldo de 50 muertos, incluido el atacante.

Dos días después de la masacre, muchos detalles de la respuesta de la policía siguen siendo cuestionados, y el informe policial contiene lagunas cruciales, fundamentalmente qué pasó durante esas horas en las que Mateen estaba encerrado en un baño de la disco y se comunicaba intermitentemente con la policía por celular.

Pero los expertos en asuntos policiales aseguran que, basándose en el relato inicial, la policía de Orlando habría actuado correctamente, cumpliendo los protocolos tácticos establecidos y que bien pueden haber impedido un desastre aún mayor, a pesar de las casi tres horas que separan el momento en que empezaron los disparos y el momento en que Mateen fue abatido.

Los policías "actuaron con gran heroísmo y valentía y salvaron muchas, muchas vidas durante este operativo", dijo en conferencia de prensa el jefe de policía de Orlando, John Mina. El fiscal del condado de Orange, Jeffrey L. Ashton, anunció que una vez que concluya la investigación del FBI su oficina trabajaría con el Departamento de Seguridad y Justicia de Florida para investigar el uso de la fuerza por parte de la policía. Las autoridades relataron una serie de hechos complejos que modificaron la escena del crimen y las obligaron a cambiar de táctica sobre la marcha. Desde la masacre de Columbine, en 1999, los protocolos cambiaron, pero la evolución de los hechos dentro de la disco hizo que la policía optara por ambas tácticas: la actual, de ir por la fuerza contra el atacante, y la estrategia anterior, de hacer tiempo para lograr su rendición.

Según las autoridades, los primeros policías llegaron a la escena poco después de que Mateen abrió fuego. Hubo dos seguidillas de disparos, pero luego Mateen se recluyó en uno de los baños, desde donde se contactó con la policía desde su celular. Las autoridades dicen que durante las tres horas siguientes la policía intentó convencer a Mateen de que se entregase.

La estrategia continuó hasta que Mateen amenazó con detonar explosivos, incluido lo que las autoridades describen como un chaleco-bomba, y los oficiales entonces descartaron la idea de que se encontraban frente a una situación de atrincheramiento con toma de rehenes. No se encontraron explosivos en el lugar. "Si hubiésemos tenido una ventana de oportunidad para resolver la situación pacíficamente, la habríamos aprovechado", dijo Ed Allen, jefe del programa de entrenamiento de la Asociación Nacional de Oficiales Tácticos. "Pero cuando el sospechoso hace escalar el nivel de violencia, estamos obligados a intervenir."

El equipo de armas especiales de la policía intentó primero hacer explotar las paredes del baño donde se había encerrado Mateen con varios rehenes. Pero cuando la detonación no logró tirar la pared abajo, el equipo SWAT decidió abrirse paso con un blindado BearCat. Entre las decenas de rehenes que escapaban por un agujero de menos de un metro de diámetro también salió Mateen, arma en mano y disparando, según el relato policial. El jefe policial John Mina dice que entre ocho y nueve oficiales respondieron los disparos.

Al principio no quedaba claro si alguno de los rehenes había resultado herido durante ese tiroteo final o si el fuego de la policía durante los dos tiroteos previos había alcanzado a algunos de los que se encontraban en el interior de la disco. Se realizarán autopsias a los cuerpos de todas las víctimas.

"Antes de [la masacre de] Columbine, llegábamos, establecíamos el perímetro y a nadie se le ocurría dar un paso hasta que llegara SWAT", dice Jim Bueermann, presidente de la Fundación de la Policía. "Ahora, no bien se identifica a un agresor con armas activo, se avanza, aunque haya sólo uno o dos agentes presentes en el lugar. El principio rector es que si no se actúa, va a matar gente."

James R. Waters, jefe de la Oficina de Antiterrorismo del Departamento de Policía de Nueva York, dijo que la policía recibe entrenamiento con ejercicios de juegos de rol para aprender a entrar en diálogo con el atacante cuando llegan a la escena.

Para Louis R. Anemone, ex jefe del Departamento de Policía de Nueva York, la situación en Orlando puede no haber sido tan clara. "¿Es un atacante armado activo o es una toma de rehenes? Es una línea muy delgada", dice Anemone. "Al principio, ¿cuáles eran los hechos? Si cuando la policía llegó se oían disparos en el interior, tenían la obligación moral de ingresar."

Traducción de Jaime Arrambide

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