El riesgo de otra "guerra santa"

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12 de mayo de 2003  

No hay la menor duda: existen armas de destrucción masiva. Tampoco hay duda: es una dictadura implacable. No sólo no hay duda sino que ambos cargos están perfectamente probados. Ha tenido amplias concesiones, en formas variables, con el terrorismo. No es probable, sin embargo, que George W. Bush la incluya nunca en su "eje del mal". Más aún, se han coordinado varias políticas en común para enfrentar problemas compartidos reales o potenciales.

Se trata de China, el país más grande del mundo -una de cada cinco personas es china- y es, por supuesto, una potencia nuclear, que tiene asiento y derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (¡pensar en todas las concesiones que hizo Franklin D. Roosevelt a la Unión Soviética para convencer a Stalin de entrar en la organización!).

De los tres países del "eje del mal" -Corea del Norte, Irán e Irak-, el primero se encuentra en la "zona de seguridad básica interna" del gobierno de Pekín, en tanto que los otros dos están en la de "seguridad estratégica". Fuera de una y otra, en verdad, sólo se encuentran Europa occidental, Africa negra y América. Aquellas le son de interés, por tanto, en muy amplia medida.

La política audaz del régimen de Pyongyang ha tenido considerable efecto. Sin entrar a fondo en el problema estuvo, por ejemplo, el cruce por espacio aéreo nipón de un misil norcoreano el 31 de agosto de 1998, que provocó un "shock" psicológico en el imperio que tuvo, por primera vez desde 1945, una sensación de amenaza.

Desconfiando de la eficiencia norteamericana, desarrolló su propio sistema de satélites espías y se fortificó el deseo de "normalización", es decir, de abandonar los principios pacifistas que le impuso la derrota en la Segunda Guerra Mundial.

Debilitamiento

Con ello comenzó, a su vez, a debilitarse el liderazgo chino en Asia Oriental. Y Pyongyang atacó la apertura al "sistema de mercado" de su gigantesco vecino. Kim Jong-Il (o Kim II) señaló: "El colapso del comunismo en varios países es el resultado de una infiltración ideo-cultural del imperialismo" ( Rodon Sinmun , 4 de agosto de 1993). Contribuyó así a una desestabilización regional doctrinaria tanto como la militar en otro orden.

Pero existía también un poderoso factor económico: Estados Unidos tiene un déficit crónico en su comercio con China, déficit que contribuye sustancialmente a la modernización del país y a la integración económica del continente con Taiwan, ya que una considerable cantidad de fondos termina en la isla.

No se puede dejar de lado otra faceta fundamental de problemas y conflictos: "el terrorismo islámico", fundamental para Estados Unidos en la medida en que afecta a su básico e incondicional aliado de Medio Oriente, Israel, y muy importante para China por el movimiento de resistencia turca en la provincia de Sinkiang. Existen cuatro Estados independientes de turcos étnicos (Kazakhstán, Kirguizistán, Uzbekistán y Turkmenistán) y dos de turcos lingüísticos (Turquía y Azerbaiján).

Los uighures, los turcos de China, dominantes a veces pero más generalmente dominados por ella, procuran hace décadas conquistar su independencia. Ha habido atentados -incluso en Pekín-, así como asesinatos y manifestaciones de mayor o menor violencia.

Hay una serie de organizaciones tanto en Asia como en Europa que nuclean a los separatistas y los grupos religiosos más radicalizados han planteado la declaración de la "guerra santa" contra China y los chinos (los uighures son devotos musulmanes).

No puede por tanto extrañar que, aun compartiendo la postura contra el ataque a Irak por parte de Estados Unidos, Pekín haya sido mucho más tibio que París, Berlín y Moscú. Su meta: que Washington declare terrorista al Movimiento de Independencia de Turkestán Oriental ("Uighuristán").

A través de China se enlazan la política de Medio Oriente y la del Asia Oriental pero con los problemas que ello puede implicar: ¿habrá reacción del "terrorismo islámico"? ¿Qué pueden esperar en los meses futuros China y Estados Unidos?

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