El secuestro de las chicas en Nigeria escandaliza hasta a la red Al-Qaeda

El grupo Boko Haram es repudiado por otras organizaciones jihadistas por su crueldad con los civiles
D. Kirkpatrick
A. Nossiter
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10 de mayo de 2014  

ABUJA, Nigeria.- Mientras que en Twitter y Facebook se extendía como reguero de pólvora la noticia de que los militantes nigerianos se preparaban para rematar a las más de 200 chicas secuestradas en nombre del islam , también empezaron a agitarse por lo bajo otras redes de Internet, de un tenor muy distinto.

"Esas noticias son divulgadas para manchar la imagen de los jihadistas", escribió alguien en un foro de militantes islámicos, cuyo administrador usa como avatar una foto de Osama ben Laden. "Tengo hermanos de África que están en ese grupo", afirma otro, y agrega que sus integrantes son "la encarnación del Corán sobre la tierra".

Boko Haram, la agrupación sectaria nigeriana responsable del secuestro en masa, fue rechazada ya hace tiempo por la corriente principal de eruditos musulmanes y partidos islamistas de todo el mundo , por su crueldad caprichosa y despiadada contra la población civil.

Pero el estupor de este secuestro en masa parece haber sido demasiado, incluso para sus propios compañeros combatientes, por lo general dispuestos a condonar cualquier acción terrorista contra Occidente y sus aliados.

"¡Hay noticias de que atacaron una escuela de niñas!", escribió consternado otro internauta en el mismo foro de jihadistas y sugirió sutilmente que Boko Haram tal vez estaba matando a demasiados civiles desarmados y a muy pocos enemigos armados. Terminó rogando a Dios que no deje "que se aparten del camino del islam".

La consternación de los otros jihadistas frente a las víctimas inocentes de la violencia de Boko Haram se extiende y va cobrando forma de reflexión en las redes sociales ideológicamente más dispares de la militancia islamista, entre los que ahora se cuentan los remanentes de los duros campos de Osama ben Laden, contrabandistas de cigarrillos de Argelia y una brutal filial somalí.

"Al lado de la violencia que practican los grupos rebeldes africanos, Al-Qaeda parece un picnic de señoritas", dijo Bronwyn Bruton, un académico africano del Consejo Atlántico, de Washington. "Y a estas alturas, Al-Qaeda es una marca y no mucho más que eso. Así que lo que hay que preguntarse es cómo van a lidiar con gente que hace cosas tan atroces que ni los propios líderes de Al-Qaeda están dispuestos a avalar."

Más que un aliado, para muchos de ellos Boko Haram es un salvavidas de plomo. La violencia que practica el grupo es más generalizada y aleatoria que la de Al-Qaeda o los demás grupos jihadistas.

De hecho, su reputación de asesinato en masa de civiles choca de frente con la actual insistencia de los líderes de Al-Qaeda de evitar esas muertes para no espantar a potenciales seguidores. Ésa fue la raíz de la disputa que llevó a Al-Qaeda a romper con su ahora ex filial, el grupo Estado Islámico de Irak y Siria.

Además, los integrantes y las víctimas de Boko Haram siempre han sido puramente locales, no internacionales. Y el grupo gira alrededor de un líder mesiánico que asegura hablar con Dios y exige a sus seguidores que entreguen todos sus bienes al grupo, lo que los asemeja más a una secta como el Ejército de Resistencia del Señor, de Uganda, que a un grupo islamista ortodoxo.

Pero por conveniencia mutua, Boko Haram y las filiales de Al-Qaeda soslayaron esas diferencias, haciendo la vista gorda sobre sus desacuerdos en cuanto a valores y estrategias, y enfatizando los principios compartidos. Sí, sacaron provecho del valor propagandístico de quedar vinculado a los letales triunfos del otro y en alguna circunstancia tal vez incluso entrenaron juntos o colaboraron en cierta medida.

Esa sociedad pone en evidencia la fuerza centrípeta que empuja a reunirse a los grupos insurgentes más dispares contra un enemigo común. Y según los expertos, Boko Haram también representa un escollo para Al-Qaeda, ya que el grupo nigeriano ahora busca reclutar adeptos entre los insurgentes musulmanes o islamistas que andan sueltos por África, cuya crueldad y nivel de violencia es inaceptable hasta para los acólitos de Ben Laden.

Formado a principios de la década de 2000, el grupo Boko Haram surgió de un movimiento islamista ultraconservador de estudiantes bien formados. La agrupación sólo se volvió abiertamente política más tarde, bajo el liderazgo de su carismático fundador, Mohammed Yusuf.

Boko Haram, el nombre del grupo en el lenguaje africano hausa, suele ser traducido libremente como "la educación engañosa [u occidental] está prohibida". Pero los expertos dicen que la frase tiene un doble sentido, a la vez religioso y social, en el contexto del norte de Nigeria.

Antes, la educación occidental sólo era accesible para una reducida elite que solía estudiar en las universidades británicas para luego volver a gobernar, desde la capital, sobre el paupérrimo norte del país, y el principal objetivo del movimiento fundado por Yusuf era justamente terminar con la tiranía de esa elite.

Yusuf y Boko Haram medraron con el creciente descontento de los nigerianos del Norte con su miseria y falta de oportunidades, así como con los humillantes abusos de las fuerzas de seguridad del gobierno, dijo Paul Lubeck, profesor de la Universidad de California en Santa Cruz y estudioso del grupo islamista. Al principio, por más que Boko Haram ya había tomado las armas en oposición al gobierno, el grupo evitaba causar víctimas civiles.

Eso cambió en julio de 2009, cuando 70 combatientes de Boko Haram atacaron con armas y granadas de mano la mezquita y la estación de policía de la ciudad de Bauchi.

A fines de 2010, bajo el nuevo liderazgo de Abubakar Shekau, antes segundo al mando del grupo, Boko Haram empezó a perpetrar atentados más letales. Y fue cada vez más indiscriminado. Shekau, el líder que asegura estar en comunicación con Dios, dijo que el único propósito de la violencia era demostrar la incapacidad del Estado nigeriano.

Traducción de Jaime Arrambide

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