El Servicio Secreto, en busca de la nueva limusina presidencial

Llamó a licitación para renovar el exclusivo vehículo blindado a partir de 2017
Eric Tingwallmarch
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27 de marzo de 2014  

NUEVA YORK.- El Servicio Secreto norteamericano está buscando auto nuevo, uno durable, que sea espacioso y que no se parezca a ninguno de los que circulan por las calles.

Este mes, la minuta de seguridad del comandante en jefe inició la licitación oficial, con la publicación de una Oportunidad de Negocio con el Estado (FOB, por su sigla en inglés), para el diseño de una nueva limusina presidencial que reemplace al Cadillac de cinco años actualmente en uso.

La empresa que gane el contrato será responsable de desarrollar un vehículo de nueva generación, que incluirá la incorporación del blindaje y la fabricación del prototipo, con la opción de también producir finalmente el auto o los autos.

Mientras que un comprador cualquiera puede elegir entre cientos de nuevos modelos, el Servicio Secreto debe restringirse a trabajar con apenas un puñado de automotrices: sólo puede otorgarle el contrato a una de origen norteamericano y cuya sede central se encuentre en Estados Unidos.

Con esas restricciones, los únicos potenciales postulantes que quedan son Chrysler, Ford, General Motors y Tesla. Por ser el vehículo de transporte oficial del presidente y por su gran protagonismo en desfiles, procesiones motorizadas y visitas internacionales, la limusina presidencial sitúa a una automotriz en la gran escena mundial.

Desde hace 21 años, el auto del presidente lleva la insignia de Cadillac, una de las marcas de General Motors.

"Es un honor haber participado de esta parte de la historia", dijo David Caldwell, vocero de Cadillac.

Las automotrices son reacias a demostrar públicamente su interés por el contrato debido al secreto que debe rodear al proyecto y a la competitividad de la licitación. "Cuando se trata de contratos que no se nos conceden a nosotros, no sé nada ni quiero saber nada", señaló Caldwell.

La historia reciente de Cadillac sugiere que tiene las mejores chances de alzarse con el contrato, pero la marca Lincoln, de Ford, puede jactarse del mismo desempeño, ya que fue el proveedor de las limusinas presidenciales desde la década de 1940 hasta la de 1970.

En estos momentos en que Lincoln lucha por imponerse a sus rivales extranjeras, construir el auto del presidente bien podría ser un gran golpe de efecto publicitario, pero también una distracción frente a problemas más acuciantes.

En enero, Chrysler se fusionó con Fiat Italia en un conglomerado con sede en Holanda, pero al parecer su filial norteamericana sigue estando habilitada para construir la limusina. Aunque el Servicio Secreto no confirmó si Chrysler está habilitada para competir, un representante de Chrysler dijo que la empresa fue notificada de esta oportunidad por el propio Servicio Secreto, y agregó que los ejecutivos decidirían si la empresa se presenta o no a la licitación.

La vocera de Tesla se negó a hacer comentarios cuando le preguntaron si su automotriz estaba interesada en pujar por el contrato. Aunque Tesla lo obtuviera, parece improbable que la tecnología de autos eléctricos de la empresa sea considerada adecuada para las funciones que debe cumplir el auto del presidente.

En 2010, el presidente Barack Obama le dijo a ABC News que el Servicio Secreto había rechazado su pedido de una limusina híbrida debido a su lenta aceleración. Las enormes y pesadas baterías de ese auto no sólo serían difíciles de recubrir y proteger, sino que una limusina eléctrica acarrearía el trastorno logístico adicional de mantener los niveles de carga cuando es llevada al extranjero.

Hasta 1993, las limusinas del presidente eran derivaciones de modelos en producción. El actual "Cadillac Uno" fue construido específicamente para su tarea. Conocido como "la Bestia" y con un peso estimado de entre 5 y 10 toneladas, su diseño exclusivo toma algunas partes de modelos en producción, como los faros delanteros del Escalade y los traseros del sedán STS. "La Bestia" descansa sobre un chasis de camión, aunque su formato exterior guarda similitudes con el Cadillac DTS, un enorme sedán que fue discontinuado en 2011.

El vehículo sufrió profundas modificaciones por razones de seguridad. La limusina fue usada por primera vez en la asunción de Obama, el 20 de enero de 2009, cuenta con vidrios antibalas y antiexplosivos de hasta 12 centímetros de espesor y un blindaje de hasta 20 centímetros. La cabina está sellada contra ataques químicos y biológicos, y en el baúl contiene una provisión refrigerada de sangre del mismo tipo y factor que la del presidente.

El Servicio Secreto dice que la adjudicación se hará el 29 de agosto, "basándose en la que mejor valor tenga para el gobierno". La empresa ganadora contará con la opción de realizar también las dos fases finales del programa de la limusina: la prueba de validación y la fabricación de los vehículos definitivos, que deberán estar listos para salir a la calle el 20 de enero de 2017, fecha de la próxima asunción presidencial.

Traducción de Jaime Arrambide

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