El "show" de Ahmadinejad que aisló aún más a Irán

Farhoud Pouladi
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13 de junio de 2013  

TEHERÁN.- Desde 2005, Irán se aisló cada vez más por su política nuclear; por las polémicas declaraciones de su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, y todavía más por su apoyo total al régimen de Bashar al-Assad, en Siria, según estimaron varios analistas.

"La política exterior del país no es prerrogativa del presidente. De hecho, Ahmadinejad no es más que un ejecutor de la voluntad del guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei", el líder espiritual iraní, explicó Ali Vaez, analista de International Crisis Group.

Mohammed Saleh Sedghian, jefe del Centro Árabe de Estudios Iraníes, con sede en Teherán, estimó sin embargo que "Ahmadinejad no logró alcanzar los objetivos en política exterior debido a la forma en la que quiso aplicarlos, lanzando lemas en vez de tener una posición clara sobre los temas importantes". Para el analista, fue "un show político en lugar de una verdadera estrategia".

Desde 2003, Teherán está inmerso en negociaciones con el Organismo Internacional de Energía Atómica y con las grandes potencias para solucionar la crisis por el programa nuclear iraní. Después de la llegada al poder de Ahmadinejad, en 2005, el Consejo de Seguridad adoptó, entre 2006 y 2010, seis resoluciones sobre Irán, cuatro de ellas con sanciones. Esas resoluciones fueron calificadas de "papelitos" por Ahmadinejad, que se opone tajantemente a suspender el programa nuclear de Teherán.

A comienzos de 2012, Estados Unidos y la Unión Europea las reforzaron con sus propias sanciones económicas sobre el sector petrolero y el bancario. Estas medidas provocaron una grave crisis económica y financiera en el país, con una inflación oficial de 31% y una devaluación de la moneda de casi 80% con respecto al dólar.

Ahmadinejad también irritó a la comunidad internacional al poner en duda, repetidamente, el Holocausto. "Sus declaraciones sobre el Holocausto no hicieron más que provocar más sanciones contra Irán", consideró el analista reformista Mohammed Sadegh Javadihesar.

"El presidente eligió un tono belicoso y la controversia. Su retórica lo convirtió en un jefe de Estado radiactivo que provoca la reticencia entre los responsables occidentales obligados a tratar con él", agregó Vaez.

Teherán también se presenta como defensor de los derechos de los palestinos, junto con el grupo chiita Hezbollah y Siria, otro punto de fricción con Occidente. Desde el comienzo del conflicto sirio, en marzo de 2011, Ahmadinejad multiplicó las declaraciones de apoyo a Al-Assad.

Tanto los rebeldes sirios como los países occidentales y árabes acusan a Teherán de suministrar armas y de apoyar militarmente a Siria. La reacción iraní sobre este tema irritó a las monarquías sunnitas del Golfo.

Según Javadihesar, "Ahmadinejad pudo haber actuado mejor. Su comportamiento parece el de un diplomado universitario que cree que puede hacer lo que quiera".

En 2013, Irán tiene "menos amigos, tanto en Occidente como en la región, en comparación con 2005", concluyó Sedghian.

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