El Vaticano revisa la seguridad del Papa

Una mujer superó una valla y derribó al Pontífice, que resultó ileso, durante la Misa del Gallo; la agresora fue internada en un psiquiátrico
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26 de diciembre de 2009  

ROMA.- El Papa, que en abril próximo cumplirá 83 años, está bien. Pero la caída que sufrió durante la Misa del Gallo, cuando una desequilibrada superó una valla y lo tiró al piso, puso en alerta al mundo y al Vaticano, que admitió que deberá revisar e intensificar las medidas de seguridad alrededor del Pontífice.

Benedicto XVI, que ayer pronunció normalmente su tradicional mensaje navideño, salió ileso de la agresión, que algunos minimizaron y definieron como una exagerada demostración de afecto. El cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, dijo que "la mujer sólo quería saludar al Pontífice" y la misma autora del gesto, que fue internada en un centro psiquiátrico, aseguró que "no quería hacerle daño al Papa".

Más allá de las intenciones, y de que los gendarmes vaticanos enseguida bloquearon a la mujer, que no estaba armada, la falla de seguridad fue evidente. Sobre todo cuando el mismo Vaticano confirmó ayer que Susanna Maiolo -la ciudadana ítalo-suiza de 25 años que derribó al Pontífice-, ya había intentado un gesto análogo hace exactamente un año.

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Según las imágenes transmitidas ayer por todos los noticieros del mundo, Maiolo intentó acercarse a Joseph Ratzinger también al final de la Misa de Navidad de 2008, siempre en la Basílica de San Pedro. Esa vez, la mujer fue detenida por los gendarmes vaticanos a tiempo. Pero en esta ocasión, Maiolo, que vestía el mismo buzo color rojo como el año anterior, fue mucho más lejos. Aunque fue bloqueada casi enseguida después de su agilísimo salto de la valla, mientras era reducida por un gendarme se aferró al palio del Papa y lo tiró al piso.

¿Cómo no se pudo controlar el ingreso de la mujer, que ya había intentado acercarse bruscamente al Pontífice un año atrás? El padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, evitó ser alarmista y dijo que la mujer no parecía peligrosa. Pero admitió que el Vaticano deberá "intentar sacar lecciones de la experiencia".

Al defender la seguridad papal, Lombardi dijo que no se puede blindar al ciento por ciento al Papa, porque se crearía un muro divisorio entre el Santo Padre y sus fieles, "una cosa impensable", señaló.

Joseph Ratzinger quiere estar cerca de los fieles y la seguridad vaticana, pese a reaccionar con rapidez, no siempre puede evitar que ocurran episodios similares, sostuvo Lombardi.

"Es imposible impedir toda posibilidad de que algo ocurra, incluso de cerca. Hablar de riesgo cero no es realista en una situación de relación directa con la gente", agregó el vocero.

Momentos dramáticos

Lo cierto es que todo sucedió en cuestión de segundos. Ocurrió justo cuando el Pontífice ingresaba en medio de coros y cánticos a la Basílica de San Pedro, por primera vez en la historia a las 10 de la noche (hora local) y no a la medianoche, para que no se fatigue demasiado.

Entonces, hubo momentos dramáticos. Cuando la agresión de la mujer interrumpió bruscamente la procesión del Papa, cardenales y obispos hacia el altar mayor, se oyó un grito. Y el órgano de la Basílica, junto al coro, se detuvo. En medio de murmullos y gran confusión hubo momentos de pánico.

Varios de los gendarmes de Benedicto XVI -vestidos de traje negro-, que estaban adelante, corrieron hacia él, evidentemente alarmados y prestos a desenfundar sus armas. Pero también en cuestión de segundos, el Papa fue ayudado a incorporarse por ceremonieros pontificios -uno de ellos, el monseñor Guillermo Karcher, de nacionalidad argentina-, y siguió caminando hacia el altar mayor, alentado por aplausos nerviosos de la multitud.

El incidente provocó además la caída del cardenal vasco-francés Roger Etchegaray, de 87 años. El purpurado, que debió ser hospitalizado en el hospital Gemelli, sufrió una fractura de fémur y probablemente sea operado mañana.

Unica esperanza

Más allá del susto, el Papa, con un semblante un poco turbado, continuó con la celebración de la misa más importante del año, que recuerda el nacimiento de Jesús en Belén. En su homilía, Benedicto XVI llamó a los cristianos a "despertar" para que les llegue el mensaje de Cristo, como única esperanza para el mundo moderno, que es víctima de un "egoísmo que nos mantiene prisioneros de nuestros intereses y deseos".

"Como todo el cuerpo diplomático, me encontraba en la parte de adelante de la Basílica, así que sólo sentí los gritos, después el silencio, y segundos más tarde, los aplausos. Pero me enteré de lo que le había pasado al Papa sólo después de la misa", contó a LA NACION Juan Pablo Cafiero, embajador argentino ante la Santa Sede, que asistió a la misa.

Al día siguiente, como es tradición, el Papa apareció al mediodía en el balcón central de la Basílica de San Pedro para pronunciar su mensaje navideño, dar su bendición "urbi et orbi" a la ciudad y al mundo, y saludar en 65 idiomas.

Antecedentes

CIUDAD DEL VATICANO/1981

El atentado de Ali Agca

Juan Pablo II fue alcanzado por tres balas cuando saludaba a los fieles desde el papamóvil en la plaza San Pedro. El autor del atentado fue Mehmet Ali Agca, un turco musulmán que fue condenado a 23 años.

POLONIA/1983 y 1987

Dos intentos frustrados

Según el padre Zdzislaw Krol, antiguo canciller del arzobispado de Varsovia, en esos años fueron abortados sendos intentos de atentar contra el papa polaco.

FILIPINAS/1999

En la mira de Al-Qaeda

En 2002, el diario británico The Times publicó que Al-Qaeda había proyectado asesinar a Juan Pablo II en Filipinas en 1999. Finalmente, la visita del Papa no se realizó "por motivos de salud".

CIUDAD DEL VATICANO/2007

Primer "desequilibrado"

Un joven alemán de 27 años, descrito como "desequilibrado", intentó saltar al vehículo descubierto de Benedicto XVI en la plaza San Pedro.

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