El Woodstock de las FARC para celebrar el fin de la guerra

La última conferencia se parece más a un festival que a una cumbre política; hay música, baile, actividades culturales y carpas con cerveza y ron
Ana Marcos
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21 de septiembre de 2016  

Timochenko, convertido en la estrella de la conferencia de las FARC
Timochenko, convertido en la estrella de la conferencia de las FARC Fuente: AFP - Crédito: Luis Acosta

YANOS DEL YARÍ, Colombia.- Al llegar a la X Conferencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la sabana del Yarí (sudeste), se escucha constantemente una comparación: "Esto es el Woodstock guerrillero, el Glastonbury revolucionario". Y por mucho que se trate de evitar el cliché, el complejo que el grupo levantó de la nada en pocos meses se parece más a un macrofestival de música que a un evento para dar por terminada una confrontación armada de más de medio siglo.

Los debates sobre el acuerdo de paz alcanzado con el gobierno colombiano son a puertas cerradas y participan como delegados unos 200 guerrilleros. Cuando cae la tarde, un comandante practica sus dotes de comunicador en una conferencia de prensa multitudinaria, con pocas preguntas y menos repreguntas. "Estamos tratando 30 tesis, fundamentalmente los acuerdos", explica Iván Márquez, jefe negociador de las FARC en Cuba. "Los compañeros guerrilleros están proponiendo nombres muy atractivos para el movimiento político que saldrá de la conferencia."

El Secretariado (el órgano de dirección de la guerrilla) también recibe informes de los distintos bloques con sus valoraciones sobre lo pactado y sus preocupaciones por lo que viene. La seguridad y el futuro de los guerrilleros aparecen en las mesas de trabajo como una de las principales inquietudes. El gobierno permitió la salida de 24 presos para que participen del evento, pero la desconfianza -a pesar de que la amnistía ya es negro sobre blanco- persiste. De disidencia o voces discordantes no quieren oír hablar. "Todo va bien", es la frase más repetida.

La zona se transformó para la conferencia. Hay un área de camping, otra de camas cucheta y hasta se puede vivir "la experiencia guerrillera" en dos campamentos construidos por bloques. Esta opción conlleva ir al baño en una zanja, ducharse en una acequia sobre tablones, abrir el ojo a las 5 de la mañana cuando los camaradas comienzan a darse los buenos días y tener una comida al día. Los guerrilleros mantienen sus uniformes y sus fusiles colgados a la entrada de las caletas. Aún no empezó la entrega de armas pactada como parte del acuerdo, por lo que ellos siguen en sus puestos. El Secretariado, sin embargo, sí cambió el verde oliva por la etiqueta de civil.

Distendidos, cada día los rebeldes asisten a eventos culturales en plena selva
Distendidos, cada día los rebeldes asisten a eventos culturales en plena selva Fuente: AP - Crédito: Ricardo Mazalan

Los campesinos de pueblos aledaños montaron carpas de alimentación, de suvenires revolucionarios, de productos de marihuana y puestos de comida, con permiso de las FARC. Ellos y los ganaderos de esta parte de la sabana del Caquetá llevan más de 50 años viviendo bajo las normas de las FARC, no sintieron la guerra como sus vecinos de Florencia, ciudad que hace menos de una década ostentaba uno de los índices más altos de homicidios del país por la guerra.

La noche del sábado, la banda colombiana Alerta Kamarada cerró con reggae la primera jornada plenaria. Unos 300 delegados de las FARC viajaron por tierra y ríos durante días para ratificar los acuerdos que se negociaron durante casi cuatro años en La Habana. Y una mayoría, acompañada de soldados rasos, decidió terminar la noche bailando con el puño en alto. Costó que los guerrilleros se levantaran de las sillas, hasta que Esteban y su compañera empezaron a contonearse. Entonces sí comenzó el baile y se dispararon los flashes. La energía llevó al guerrillero hasta el escenario y rapeó por la paz, la justicia social, los presos políticos y sus camaradas.

Entre el público, Tanja, la guerrillera holandesa, y parte del Secretariado animaban la noche con sonrisas y vítores desde sus sillas tras un día de trabajo con sesiones desde las 7 hasta las 17. "El camarada Timo nos dijo que si hace falta trabajaremos por la noche para sacar todo adelante", contó Ramiro, comandante de uno de los frentes del Bloque Sur en la frontera con Ecuador. Las reuniones son en otra zona de este Woodstock de las FARC, a varios kilómetros de donde el grueso de los invitados pasa el día buscando guerrilleros, a algún comandante desprevenido o el tesoro más preciado: Internet. La empresa Conexión Amazónica es la encargada de intentar el imposible. Los responsables confirmaron que reciben su parte por el mantenimiento y la conexión, pero desconocen de dónde llega el dinero. El precio va por horas: una, de 1 MB, cuesta unos 6 dólares, y hay hasta 4 MB, por 16 dólares.

La insurgencia también contrató un rancho para dar tres comidas al día por entre 3,5 y 7 dólares.

El despliegue festivalero tiene su epítome en un macroescenario con tres pantallas gigantes, altavoces capaces de despertar el silencio de la selva y una gran tarima que cada noche, hasta la clausura pasado mañana, celebra el final de cada sesión con actividades culturales. Alrededor, una hilera de carpas de marcas de cerveza y ron.

"Esto se financió con lo que ahorramos desde hace un año cuando comenzó el alto el fuego unilateral. Es la plata que no gastamos en la guerra", explicó Byron, del bloque Jorge Briceño, ahora responsable de la logística. "Y con mano de obra guerrillera." Más de 300 insurgentes trabajaron durante 26 días, después de dos meses de planificación. El resto del presupuesto llegó de "unas personas que quisieron donar por la paz", se limitó a decir.

Por: Ana Marcos

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