Elecciones en EE.UU.: cómo piensa un granjero en Iowa que sigue creyendo en Trump

Rolland Schnell, un granjero de 73 años, sigue apoyando fervientemente a Donald Trump aunque la guerra comercial con China haya golpeado su negocio.
Rolland Schnell, un granjero de 73 años, sigue apoyando fervientemente a Donald Trump aunque la guerra comercial con China haya golpeado su negocio. Fuente: LA NACION - Crédito: Rafael Mathus Ruiz
Rafael Mathus Ruiz
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2 de febrero de 2020  • 19:49

DES MOINES, Iowa.- Rolland Schnell suele bromear que va a dejar de trabajar en su granja cuando su corazón pare. A sus 73 años, todavía sube al tractor para sembrar soja y maíz. Ha viajado por Estados Unidos y el resto del mundo -estuvo en la Argentina-, pero no se ve en ningún otro lugar que no sea su granja cerca de Newton, un pueblo de Iowa.

"Para mí, es la única forma de vida", afirma Schnell, en una charla con LA NACION en la cocina de su casa, ubicada en el medio de la nada. Por la ventana se ve un manto blanco que cubre todo hasta el horizonte. "Me podría haber retirado hace años, pero me encanta lo que hago y lo sigo haciendo. Tierra abierta. Cuando voy a Washington, me siento apretado. Demasiada gente, demasiado cerca", confiesa.

Schnell es un típico farmer de Iowa. Su familia compró la granja, de unas 600 hectáreas, en 1856. Estudió ingeniería y trabajó para John Deere, ícono de la maquinaría agrícola. Fue presidente de la Asociación de Sojeros de Iowa, un trabajo que lo llevó por el mundo, y también a Washington a ver legisladores y funcionarios. Ha pasado por buenos y malos momentos, por bonanzas y crisis, y no duda en definir la economía actual como la mejor de su vida. Quiere una "mínima intrusión" del gobierno, dice que los demócratas son socialistas, critica a los medios -no cree que sean imparciales- y descree las advertencias sobre el cambio climático. Ve a Washington como una "maquinaria política" encerrada en sí misma.

" Los granjeros de Iowa ayudaron a elegir a Donald Trump. Voté por él, y lo haré otra vez", afirma Schnell.

La guerra comercial de Trump con China golpeó duro a los farmers. Pero Schnell dice que aunque la ofensiva que lanzó Trump fue "dolorosa", era "necesaria". Y la respalda, pese a que le causó pérdidas. El Departamento de Agricultura armó un paquete de 16.000 millones de dólares para blindar a granjeros como Schnell del conflicto con China. Le da la bienvenida, pero dice que no quiere ayudas. " A los granjeros no les gustan los subsidios. No nos gustan las limosnas del gobierno. Queremos tener mercados libres y ser independientes", sostiene.

Schnell minimiza las críticas a Trump. Dice que los medios agigantaron los escándalos, y pone el acento en las promesas que cumplió el presidente.

"Muchas personas se preocupan por su personalidad, pero al mismo tiempo, mire todo lo prometido en su campaña y lo que ha logrado, a pesar de toda la presión que ha tenido. Creo que ha hecho un buen trabajo", afirma. "Si es reelecto, logrará mucho más", apunta.

Lo mejor es la economía, pese a que su negocio está golpeado. Schnell apunta a la autopista que pasa cerca de su casa, y menciona la cantidad camiones que pasan todos los días como termómetro de la economía.

"Veo buenos números. El desempleo está bajo. Creo que la economía está mejor de lo que ha estado en mi vida. Empezé a trabajar en la granja en 1973. Hubo tiempos difíciles. Tuvimos precios más altos, mejores ganancias hace unos años, pero eso tiene más que ver con los inventarios y el uso de los granos en el mundo que con la guerra comercial", explica.

A los granjeros no les gustan los subsidios. No nos gustan las limosnas del gobierno. Queremos tener mercados libres y ser independientes
Rolland Schnell, granjero de Iowa

Cuando se le pregunta si cree que los demócratas son socialistas, un sello que Trump le pone seguido a la oposición, Schnell responde en el acto: "No tengo la menor duda".

" Están hablando de cosas que son muy socialistas, un gobierno grande, y eso es lo opuesto a lo que quiero. Viajé por Europa, conocí a muchos granjeros en Europa, y no quiero ser granjero en ese ambiente", afirma.

Schnell critica, sobre todo, una de las propuestas demócratas de esta campaña, el Green New Deal, un plan para reconvertir la economía de Estados Unidos en defensa del medio ambiente. No quiere que le digan cómo tiene que trabajar su granja. Quiere libertad. Y además piensa que detrás de la ofensiva hay un interés político. No cree que la humanidad provoque el cambio climático.

" El cambio climático no es por el hombre. Esta Tierra es demasiado grande para que la arruinemos. El clima está cambiando, siempre lo ha hecho, y siempre lo hará, sin importar lo que hagamos. Y para que los políticos digan que van a revertir el cambio climático en algo que era ser... hay un motivo detrás de esto. Un motivo de control gubernamental", afirma. "El clima va a cambiar. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará", insiste.

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