Elecciones en Chile: se abre la carrera por las alianzas para el ballottage

El candidato y expresidente chileno, Sebastián Piñera, celebra su triunfo de cara al ballottage
El candidato y expresidente chileno, Sebastián Piñera, celebra su triunfo de cara al ballottage Fuente: Reuters
Piñera y Guillier ya evalúan cómo sumar votos de otros candidatos
Federico Grunewald
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19 de noviembre de 2017  • 22:16

SANTIAGO, Chile.- Ni Sebastián Piñera ni Alejandro Guillier pueden celebrar con fuegos artificiales. Con los resultados de los dos candidatos que pasaron al ballottage en Chile , ninguno podrá proclamarse como sucesor de Michelle Bachelet sin sumar a las fuerzas que llegaron detrás. En un país acostumbrado a dividirse entre dos grandes fuerzas (izquierda y derecha), por primera vez en mucho tiempo irrumpieron referentes necesarios, más a la izquierda del socialismo y más a la derecha del piñerismo.

Beatriz Sánchez fue la gran sorpresa. La candidata del Frente Amplio, con 20,3% de la votación, quedó a 2,4 puntos puntos de Guillier (22,7%). El peor error para las fuerzas "antipiñeristas" sería sumar 42% -y quizás 5% más de Marco Enríquez-Ominami- y proyectar una victoria fácil, porque uno de los principales referentes del Frente Amplio, el joven alcalde de Valparaíso Jorge Sharp, dijo hace poco que por ningún motivo llamará a votar por Guillier. Si ya el candidato heredero de Bachelet tuvo problemas para conquistar al oficialismo, con una campaña floja y poco motivante, tendrá una dura negociación para enamorar a los votantes de Sánchez. Coincidencia: ambos son periodistas.

Por otra parte, el diputado José Antonio Kast fue la sorpresa en la derecha. El candidato pinochetista, despreciado por Sebastián Piñera durante la campaña, logró un porcentaje apetecible de votos: 7,9%. El equipo de Piñera, con su 36%, ahora está obligado a lanzar redes hacia él para sumar al menos 42% y llegar empatados al ballottage. El resto será sumar indecisos y algún que otro voto del centro desencantado, de candidaturas que fracasaron con estruendo, como la de Carolina Goic y la Democracia Cristiana. El camino de Piñera, sin embargo, tendrá un esfuerzo doble, porque además estará marcado por intentar vencer al antipiñerismo, que hoy fue el verdadero ganador en las urnas.

De un escenario en el que parecía que nada iba a bajar a Piñera de su regreso al poder, el vuelco genera una expectativa que le devuelve a Guilier un comodín. Esa carta no cayó del cielo. La tenía guardada Michelle Bachelet, que está baja en popularidad, pero que aún goza de algo que muchos perdieron: credibilidad. La mantiene porque cumplió las reformas que prometió. No todas, pero casi. Lo acaba de mencionar ella misma al evaluar la jornada: “Hicimos realidad cambios que dan mayor poder a los ciudadanos, que dan verdadera relevancia al poder definitorio del voto [reforma al sistema binominal]”.

“Se requiere más que un gobierno para profundizar y completar los cambios”, dijo también la presidenta, y pidió “que el dinero no sea la única manera de acceder a las oportunidades".

"Eso es lo que han dicho las urnas y necesitamos de la unidad de todos”, agregó Bachelet.

Guardando la proporción histórica, fue como decir: “Guillier, levántate y gana”.

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