En Alemania, el sufrimiento de los refugiados se da cita con la solidaridad

El país espera a unas 800.000 personas en todo el año; una vez que los migrantes llegan, son asistidos por una red de voluntarios, que examina su salud y les da ropa, comida y juguetes para los más chicos
El país espera a unas 800.000 personas en todo el año; una vez que los migrantes llegan, son asistidos por una red de voluntarios, que examina su salud y les da ropa, comida y juguetes para los más chicos
Luisa Corradini
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5 de septiembre de 2015  

MUNICH.- Desde hace semanas, en la estación central de tren de Munich el sufrimiento tiene cita con la solidaridad. Allí, cada día, en un centro de refugiados improvisado por autoridades desbordadas, decenas de voluntarios, policías, médicos y gente común acogen a miles de refugiados de Medio Oriente que llegan exhaustos, milagrosos sobrevivientes de periplos apenas imaginables.

"La semana pasada escuché en la radio que cada vez llegaban más refugiados y decidí venir", afirma Melanie Sturm, una empleada pública de 42 años que, como todos los voluntarios del centro, luce con orgullo un chaleco color naranja con la inscripción Helfer (asistente, en alemán).

Aunque desde hace tres días el flujo sobrecogedor disminuyó -debido al bloqueo ferroviario impuesto por Hungría-, los refugiados siguen llegando en trenes regionales que partieron de ciudades austríacas e "incluso de Verona", confirma a LA NACION el comisario Simon Hegewald.

Como decenas de sus colegas, Simon pasa sus días en el Schalterhalle, el hall más triste y desvencijado de la estación, donde arriban los migrantes "siempre por las mismas por vías: 11, 12 y 13", precisa.

Al bajar del tren, los migrantes son recibidos por policías que los conducen al centro de refugiados. Allí, al resguardo de miradas y cámaras, reciben una primera comida, ropa, juguetes para los niños y artículos de primera necesidad, antes de ser auscultados por el equipo médico.

"Recién entonces se los registra y, poco después, parten hacia el primer campo de refugiados, donde presentarán -si así lo desean- la solicitud de asilo político", explica Colin Turner, uno de 500 voluntarios permanentes que se turnan en el centro.

Según la legislación en vigor, toda persona que desea pedir asilo político dentro del espacio europeo debe hacerlo en el país que registra su entrada. Por su pujanza económica, Alemania suele ser la "tierra prometida" de los migrantes, que se someten a los peores sacrificios para llegar hasta aquí. Otros, sin embargo, sueñan con horizontes diferentes.

- ¿Y si no quieren quedarse?

-Nosotros somos apenas voluntarios, sin autoridad efectiva. Si en vez de registrarse aquí, quieren seguir camino..., sonríe Turner.

A pocos metros de ahí, Surya, una madre siria con cuatro hijos pequeños llega al término de un periplo de varias semanas a través de Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia. "Nosotras conseguimos salir de Budapest antes de que cerraran la estación central", cuenta con voz apenas audible, mientras espera abordar otro tren que las llevará a Schweinfurt, también en Baviera, donde serán acogidas en otro centro y enviadas a una comuna. "Vamos a quedarnos en Alemania. Mi hija está enferma y necesita atención", dice con los ojos rojos de fatiga y de llanto.

Surya, que escapó de la guerra civil en su país, pudo ser inmediatamente registrada por los servicios de inmigración, que le dieron pasajes de tren gratuitos. Pero debido al flujo récord de la semana pasada, centenares de refugiados fueron transferidos primero en autobuses hacia otros centros para presentar sus pedidos de asilo formal: "El lunes fletamos más de 20 ómnibus bávaros y otros ocho llegados de Hesse y de Bade-Wurtemberg", explica Christoph Hillebrand, prefecto de Alta Baviera.

Alemania, que espera recibir hasta 800.000 refugiados este año, pocas veces vio algo parecido. "Probablemente se trate de una reacción al anuncio hecho por el gobierno de aceptar todos los pedidos de asilo sirios", reconoce Turner.

En total, 600 refugiados llegaron el lunes a la estación de Munich y 1900 el martes, según el comisario Simon Hegewald. "Son escenas que nos hicieron recordar la ola de alemanes del Este que llegó por Hungría antes de la caída del muro, en 1989", confiesa otro de los voluntarios, el profesor universitario Mathias Fratzl. "La solidaridad actual es increíble. Y anárquica", reconoce Viktor Sich, un consultor de 44 años. "Nos informamos por Facebook y Twitter, y hacemos lo que podemos. Pero es evidente que esto no puede continuar por mucho tiempo", advierte.

En todo caso, aun cuando "haya algo de improvisación" -como reconoce un policía con un dejo de ironía en la voz-, las reglas son las reglas. Sobre todo, en Alemania. Los refugiados que llegan a Munich son repartidos en el país en función de un mapa establecido por un programa informático bautizado EASY, que los despacha en tiempo real.

La lista de personalidades que se manifestaron a favor de los migrantes rara vez fue tan extensa en Alemania. El muy popular actor Til Schweiger anunció su voluntad de financiar un centro de acogida. El domingo pasado, un centenar de artistas, deportistas, empresarios y políticos participaron de una campaña de solidaridad lanzada por el diario Bild, históricamente célebre por sus posiciones antiinmigración.

La organización Refugees Welcome, que pone en contacto a refugiados con gente dispuesta a recibirlos en sus casas, quedó inesperadamente inundada por los llamados. Más de 780 alemanes se inscribieron en pocos días. El martes, el cuartel central de la policía de Munich envió un tuit para solicitar a la gente que dejara de traer donaciones pues no hay más espacio para depositarlas.

"Estoy orgullosa de ver la cantidad de ciudadanos que se comprometen a favor de los refugiados", declaró Angela Merkel, después de condenar los actos racistas registrados durante los últimos días. Según un estudio de la Fundación Bertelsmann, la apertura a la inmigración progresa. En enero, 60% de alemanes se decían dispuestos a recibir extranjeros, contra solo 49% un año antes. También saben que el país no se verá sumergido por un tsunami indiscriminado de gente. Si los sirios -los más numerosos y calificados- tienen todas las posibilidades de poder permanecer, los migrantes de los Balcanes prácticamente no tienen ninguna chance.

Una marea humana incontenible

2000

Muertos

Según la Organización Internacional de Migraciones, más de 2000 personas murieron en lo que va del año al tratar de cruzar las aguas del Mediterráneo rumbo a Europa; en 2014, a esta altura del año la cifra alcanzaba 1607 víctimas

200.000

Migrantes

Desde enero llegaron unos 188.000 migrantes a Europa, sobre todo a Grecia e Italia, a través del Mediterráneo, y pronto se alcanzará la cifra simbólica de 200.000 personas. De esos, unos 97.000 migrantes y refugiados alcanzaron las costas italianas y cerca de 90.500 llegaron a Grecia. La mayoría escapa de la guerra en Siria

5000

Personas

Según la OIM, entre 3000 y 5000 migrantes acampan en las costas francesas de Calais, a la espera de encontrar una forma de atravesar el canal de la Mancha por el Eurotúnel e ingresar a Gran Bretaña

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