En Caracas, la violencia empañó el acuerdo

Un muerto en una marcha opositora
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25 de mayo de 2003  

CARACAS.- El gobierno y la oposición se culparon mutuamente ayer por el regreso de la violencia a las calles de Venezuela, un día después de que ambas partes fijaron los términos de un acuerdo para un referéndum revocatorio sobre el mandato del presidente Hugo Chávez, destinado a poner fin a la prolongada y violenta crisis política que sacude al país.

Un hombre murió y 22 personas resultaron heridas por armas de fuego, incluyendo tres guardias nacionales, en una serie de tiroteos ocurridos anoche durante una manifestación opositora al gobierno de Chávez.

El gobierno venezolano acusó a la oposición de haber provocado los hechos de violencia en la populosa barriada de Catia -en el oeste de Caracas-, considerada un bastión "chavista y donde frecuentemente ocurren episodios de violencia protagonizados por delincuentes.

La protesta había sido convocada por el partido Acción Democrática y fue atacada aparentemente desde un edificio cercano a la concentración, empañando el anuncio del acuerdo que esta semana deberían suscribir el gobierno y la oposición para una salida electoral.

El vicepresidente, José Vicente Rangel, dijo en una conferencia de prensa que denunciará a la oposición en instancias internacionales por su política "inspirada en la violencia".

Señaló que la manifestación titulada "la reconquista del Oeste" fue un acto planificado para generar "zozobra y causar muertos y heridos".

Imparcialidad

Mientras se desarrollaban las protestas en Caracas, los países del Grupo Río -reunidos en Perú- anunciaron su respaldo al acuerdo entre el gobierno de Chávez y los grupos opositores venezolanos, y destacaron "la eficiente labor de facilitación" del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria.

Gaviria, que desde noviembre pasado ejerce una función mediadora en la crisis venezolana, añadió que la noticia sobre el acuerdo abre las puertas en el país a una salida "constitucional, pacífica, democrática y electoral".

Consideró que el buen clima y la voluntad negociadora que observó en Caracas facilitarán el camino para que el gobierno y la oposición acuerden en la Asamblea Nacional -dominada por el oficialismo- una nueva integración del Consejo Nacional Electoral, que deberá ser "confiable, transparente e imparcial".

El acuerdo establece que esa nueva autoridad electoral -cuyo recambio algunos ponen en duda- deberá fijar la fecha del llamado "referéndum revocatorio", en el que se consultará a los venezolanos sobre si Chávez debe seguir en el poder o no.

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