En Chile, la derecha es favorita en los comicios

Lavín sería elegido alcalde en Santiago
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29 de octubre de 2000  

SANTIAGO, Chile.- Quizá nunca una elección municipal como la de hoy tendrá para los chilenos los efectos y las repercusiones políticas que se prevén. El oficialismo, como consecuencia de la baja que registraría, según se estima, procurará salir de la crisis en que se ha sumido reformulando su coalición de centroizquierda de cuatro partidos.

En la fortalecida oposición derechista, su líder, Joaquín Lavín, sería elegido alcalde de Santiago y quedaría en condiciones de encabezar nuevamente su sector en la presidencial de 2005. Lavín tendrá como rival a la democristiana Marta Larraechea, esposa del ex presidente Eduardo Frei, una debutante en estas lides.

Asimismo, una nueva caída de la dominante democracia cristiana amenazaría su hegemonía en la Concertación. Esa amenaza provocó disputas y algunas rencillas nada hermanables con sus socios del también centrista Partido por la Democracia.

También la derecha opositora, convencida de que su respaldo electoral se acrecentará, anticipó que planteará la exigencia de estar presente en una convención que el oficialismo tiene proyectada para después de la elección, en la que analizará el rumbo del gobierno y de la coalición.

La derecha exigiría discutir en un plan de igualdad reformas constitucionales y cambios que el oficialismo desea impulsar, aunque con las condiciones que ese sector procurará imponer. Apuesta, además del triunfo de Lavín en Santiago, a la conquista de los importantes municipios del balneario de Viña del Mar y de la industrial ciudad de Concepción, donde hasta ahora prevalecían alcaldes oficialistas.

El desgaste oficialista no ha sido gratuito. Lo ha afectado el persistente alto desempleo, que alcanza el 10,7%. Pero ha agregado a ello y a su crisis interna el deterioro que le reportaría un escándalo por cuantiosas indemnizaciones percibidas por altos funcionarios públicos oficialistas.

Imagen de corrupción

La derecha aprovechó esa brecha en el oficialismo, que no ha logrado disipar la imagen de corrupción que se asoma en la coalición tras diez años en el poder.

El presidente Ricardo Lagos ha salido indemne y conserva, con el 61%, un alto nivel de apoyo, pero no ha logrado traspasar al oficialismo ese respaldo, según encuestas.

El propio oficialismo admite que su caudal electoral caerá por debajo del 50% y su meta es alcanzar el 48%, que obtuvo Lagos en la primera vuelta presidencial, de diciembre último.

Lagos emprendió en los últimos días una intensa campaña comunicacional con miras a posicionar mejor al oficialismo y a traspasarle a la coalición su alto nivel de aceptación. Pero está preocupado como líder de la alianza y ha buscado fortalecer la Concertación, y solucionar las disputas que se han sucedido en su interior.

La Fundación Chile 21, que creó y dirigió Lagos hasta antes de su asunción, apuntó en un reciente estudio que se requieren en el país "modificaciones muy de fondo", no sólo en el funcionamiento de la coalición de cuatro partidos creada en 1988 para derrotar a Pinochet y que ha gobernado desde el restablecimiento de la democracia, en 1990, sino también en la relación de los partidos con el gobierno y la sociedad.

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