En Chile se impuso el oficialismo, pero la derecha se le acerca

La oposición creció más de lo esperado
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17 de diciembre de 2001  

SANTIAGO, Chile.- Un fuerte crecimiento, superior incluso a sus propias expectativas, alcanzó la oposición derechista y se situó a escasos puntos del oficialismo en las elecciones parlamentarias de ayer, aunque la coalición gobernante de centroizquierda logró un apoyo de casi el 50% en un escenario que le era desfavorable por el alto nivel de desempleo.

El resultado probablemente acelerará el nuevo rumbo que fijará el presidente, Ricardo Lagos, quien ya estudiaba las modificaciones que introducirá a su gobierno de casi dos años. Lagos contempla modificar su gabinete y el resultado, que no parece muy favorable al oficialismo por el crecimiento derechista, determinará las características de los cambios.

El diputado Guido Girardi, presidente del Partido por la Democracia, uno de los cuatro de la coalición gobernante de centroizquierda, dijo que demandarán a Lagos mayor énfasis en la solución de los problemas sociales, como el del desempleo, que alcanza al 9,7%, reformas en salud y en la seguridad social.

De prevalecer el criterio de Girardi, las reformas constitucionales democratizadoras que el oficialismo no ha logrado aprobar desde el retorno a la democracia, en 1990, quedarían pospuestas para una segunda etapa. La solución de los problemas sociales tendrá que ser la prioridad más que el desarrollo económico, según los oficialistas.

Oficialismo y derecha opositora se declararon triunfadores gracias al manejo de las cifras. El pacto derechista, integrado por la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional, alcanzó un respaldo en torno del 45%, muy superior al 36% que logró en la anterior elección parlamentaria de 1997.

El oficialismo alcanzaba hasta el cierre de esta edición, y cuando ya se había escrutado más del 50% de los votos, alrededor del 48%. Pero en 1997 había obtenido mayoría absoluta, con el 51 por ciento.

La primera fuerza política

El avance derechista y en particular de la UDI implicó que el partido del alcalde capitalino y líder derechista, Joaquín Lavín, se convierta en la primera fuerza política del país con alrededor del 28%, desplazando a la democracia cristiana, que ha sido por décadas el partido mayoritario. La DC perdió varias bancas en la Cámara de Diputados.

La fortaleza derechista proyecta a Lavín como el seguro postulante presidencial en 2005 de su sector, aunque el actual alcalde de Santiago está en campaña desde que fue estrechamente derrotado en una segunda vuelta por Lagos, hace dos años.

Sebastián Piñera, presidente de Renovación Nacional, dijo que el gobierno debe escuchar el mensaje de la gente y que debe efectuar cambios, para lo cual su partido está dispuesto a colaborar. Renovación Nacional, el partido más liberal de la derecha, sufrió un fuerte golpe a manos de su aliada, la UDI.

Para el oficialismo, "a pesar de la campaña odiosa de la derecha contra la Concertación y el presidente, se ha mantenido el alto nivel de votación", según manifestó la dirigente socialista Pamela Pereira, cuyo partido fue el gran vencedor de la coalición. En el oficialismo, al igual que Renovación Nacional en la derecha, hubo también un claro perdedor, como es la democracia cristiana, que bajó varios puntos en relación con la anterior parlamentaria y fue desplazada por la UDI como la primera fuerza política.

La UDI logró elegir con una fuerte votación al ex jefe de la armada Jorge Arancibia, quien a mediados de año colgó el uniforme para postularse por el más derechista de los partidos políticos. Arancibia fue electo por la zona de Valparaíso, donde tiene su sede la armada.

La derecha también se vio favorecida por el sistema electoral binominal, una de las herencias de la dictadura de Pinochet. Gracias a ese mecanismo, que favorece a los pactos, la derecha logró elegir candidatos al no alcanzar el oficialismo a doblar la votación opositora.

Otro de los derrotados parecía ser el Partido Comunista, que no alcanzaba el 5% para tener reconocimiento legal.

Pinochet

  • SANTIAGO (AP).- A pesar de que en Chile el sufragio es obligatorio, el ex presidente Augusto Pinochet, de 86 años, no acudió ayer a votar por orden de sus médicos, que le recomendaron reposo por una faringitis leve. Las de ayer fueron las primeras elecciones desde que volvió la democracia al país, en 1990, en las que el ex dictador no votó.
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