En Damasco, una creciente batalla contra los nervios y la incertidumbre

Todos se preguntan cuándo llegará el ataque; los colegios habrían sido convertidos en depósitos de armas del régimen
Anne-Beatrice Clasmann
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31 de agosto de 2013  

DAMASCO.- "Dios mío, no sé muy bien. ¿Debo atacar o no?", se pregunta Barack Obama . "Si tenés miedo, empiezo yo de una vez", responde el presidente sirio, Bashar al-Assad, a su homólogo estadounidense. No todos los sirios encuentran divertido el chiste, publicado esta semana por un caricaturista local. Sobre todo porque en Damasco y en los pueblos aledaños a instalaciones militares crece en estos días el miedo al anunciado "castigo" de Estados Unidos.

"El domingo [por mañana] tengo un examen, pero no sé si debo estudiar, porque puede que los estadounidenses ataquen", dice una estudiante de arte en Damasco, que no quiere que su nombre se publique por miedo a represalias.

La chica de 25 años, que vive en uno de los barrios hasta ahora más seguros de Damasco, siguió con nerviosismo el debate en el Parlamento británico sobre los pros y los contras de la intervención. "Juegan con nuestros nervios, es insoportable", dice.

Las filas delante de las panaderías de Damasco se vuelven cada vez más largas. La cotización de la libra siria está en caída libre desde hace días. Mucha gente acopia alimentos y agua en sus casas. "¿Cuándo empiezan?", es una de las preguntas más discutidas, pese a que muchos no quieren mostrar su nerviosismo abiertamente en las calles.

Después de que el ataque parecía inminente para este fin de semana, los jefes de Estado y de gobierno que están a favor de "castigar" a Al-Assad discuten ahora si no es mejor esperar el informe de la ONU. Eso daría también más tiempo a las fuerzas sirias para prepararse.

Se estima que el ejército y el servicio de inteligencia ya movieron armas y documentos importantes desde bases y cuarteles a los barrios donde viven sobre todo simpatizantes de Al-Assad. Y se dice que algunos colegios, vacíos ahora por las vacaciones de verano, fueron convertidos en depósitos de armas.

Los seguidores del régimen se muestran tranquilos. "La vida sigue su curso con normalidad", dice Abu Sumer Suleiman. El funcionario del Ministerio del Interior forma parte de un comité popular en el barrio Al Messe Sheikh Saad, en Damasco.

Suleiman está seguro de que el ejército se defenderá con fuerza, tal y como ha anunciado Al-Assad. "La respuesta de Siria al ataque militar será tal que Estados Unidos y otros países occidentales pensarán si de verdad quieren atacar, ya que acabarán mordiendo el polvo", amenaza.

Algunas brigadas de islamistas radicales con combatientes extranjeros cercanos a la red Al-Qaeda dejaron, por su parte, sus posiciones en los últimos días, por miedo a que los estadounidenses busquen eliminarlos de un solo golpe. Un joven procedente de Al-Rakka, bajo control de las milicias islamistas, contó esta semana que muchos combatientes del Grupo Estado Islámico en Irak y Siria abandonaron la ciudad para esparcirse en pequeños grupos en zonas rurales.

La Unión de los Comités de Coordinación de la Revolución Siria aprovechó la amenaza de la intervención militar del pasado miércoles para hacer un llamado a los oficiales del ejército. En él llaman a todos los que aún tengan "decencia" a desertar después de que el régimen usara armas químicas.

"Si le vuelven la espalda a este régimen criminal, quedará debilitado en sus fundamentos", señala el texto.

En tanto, en las zonas más alejadas de la capital, los nervios se atenúan. Hossan, un habitante de la ciudad de Qamishli, cercana a la frontera con Turquía y también controlada por el régimen, está tranquilo.

"No tengo ningún miedo, ya que los ataques se concentrarán en las bases militares", dice el ingeniero agrónomo de 31 años.

"El ataque de Estados Unidos no destruirá ni el 1% de lo que Al-Assad ya destruyó", asegura.

Turquía quiere un cambio de régimen

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se declaró ayer insatisfecho con una posible intervención militar limitada en Siria, y estimó que toda acción debería fijarse como objetivo un cambio de régimen en el país."Una operación limitada no puede satisfacernos", dijo Erdogan. "Hay que hacer una intervención como la de Kosovo. Una intervención de un día o dos no bastará. El objetivo debe ser obligar al régimen a abandonar el poder", estimó el premier, cuyo gobierno dijo no tener dudas de que fue el régimen sirio el que lanzó el ataque químico contra civiles el 21 de agosto.

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