En EE.UU., una campaña atípica rompe temas tabú

El matrimonio gay y el aborto dividen aguas, pero se instalaron en la agenda de los candidatos
David Crary
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13 de mayo de 2012  

El aborto y el matrimonio gay son considerados, desde hace años, la expresión máxima de esos temas que polarizan a la política norteamericana: dos temas que solían ser un tabú y que atañen de lleno la sexualidad, la libertad individual y las políticas públicas.

Sin embargo, estos dos temas que dividen aguas, y que aún enardecen los ánimos de las bases electorales progresistas y conservadoras de demócratas y republicanos, están tomando caminos curiosamente diferentes. Los partidarios de uno y otro se cuidan mucho de no exagerar las similitudes entre ambos temas.

El matrimonio gay saltó al centro de la escena cuando el miércoles pasado el presidente Barack Obama declaró su apoyo a la iniciativa, y los conservadores renovaron su rechazo. Los republicanos niegan las acusaciones de los demócratas de que propician "una guerra contra las mujeres", que incluye infringir su derecho a abortar.

Las encuestas sobre el matrimonio gay muestran que en apenas una década se produjo un vuelco radical en la opinión pública, que pasó de oponerse por abrumadora mayoría a apoyarlo por un leve margen.

Por el contrario, las posiciones respecto del aborto apenas cambiaron en décadas: una estrecha mayoría de norteamericanos está a favor de algún tipo de derecho a abortar, mientras que la masa de opositores sigue siendo estable y vehemente.

La diferencia es moral y más profunda. Los norteamericanos indecisos respecto del matrimonio gay estarían dispuestos a aceptarlo según una filosofía de "vivir y dejar vivir", mientras que el debate sobre el aborto entraña inherentemente preguntas muy difíciles de contestar, como por ejemplo cuándo comienza la vida y si el feto tiene o no derechos.

"A estas alturas todo el mundo conoce a algún gay. Hace tiempo que salieron de su gueto y son parte de la vida cotidiana", dijo Jon O'Brien, partidaria del derecho a abortar que integra la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir. "El aborto es algo muy privado, y es casi siempre una decisión difícil y penosa. Son temas totalmente distintos."

Otra diferencia: la cultura popular ya da por sobrentendidos a los gays, como queda claro por el aluvión de exitosos programas de televisión como Glee y Modern Family, que tienen a gays y lesbianas como protagonistas. Los productos de Hollywood no enarbolan de la misma manera el derecho a abortar, y en las películas que muestran embarazos no deseados las mujeres suelen optar por convertirse en madres.

Las encuestas reflejan que entre los jóvenes existen tendencias divergentes a la hora de considerar ambos temas. Según el centro de investigación Pew, los norteamericanos menores de 30 años que se oponían al matrimonio gay en 2004 eran una leve mayoría, y ahora los que lo apoyan son un 65 por ciento.

"Asumiendo que esta tendencia se consolide, quienes apoyan el matrimonio igualitario probablemente se sentirán esperanzados, ya que los opositores más acérrimos se están cayendo del mapa", dijo David Masci, investigador de carrera del Foro Pew de Religión y Vida Pública.

Preocupación

Pero sobre el tema del aborto no existe ni ese cambio ni esa brecha generacional. La última encuesta del Pew reveló que la opinión de los jóvenes adultos se mantiene estable en los últimos años. Mientras que el 53% de los menores de 30 años están a favor del derecho a abortar, el índice de aprobación es del 55% entre quienes tienen de 50 a 64 años.

Una consecuencia posible: mientras que el matrimonio gay es un tema que los demócratas podrían utilizar este año para movilizar a los votantes jóvenes, es improbable que lo hagan con el tema del aborto.

"El tema del aborto es una guerra prolongada y aún en curso -dijo O'Brien-. Los derechos homosexuales son la novedad y les está yendo especialmente bien."

De hecho, hay preocupación entre los activistas pro aborto porque su causa no logra movilizar a grandes cantidades de estudiantes universitarios ni de jóvenes adultos.

En la Universidad de Wisconsin, el profesor en Ciencias Políticas Donald Downs dice haber detectado un reciente auge de los grupos antiaborto. "Conozco a gente muy progresista, incluso en Madison, a la que no le cae bien la idea del aborto", señaló.

También recalcó que el derecho a abortar está consagrado desde hace cuatro décadas. "El aborto sólo sería un problema si quisieran sacarlo. Con el matrimonio gay el aspecto psicológico es diferente, porque lo que están tratando es de establecerlo", dijo Downs.

Estos dos temas les plantean a los republicanos desafíos estratégicos.

Durante las primarias, a la caza del voto de sus bases conservadoras, el candidato presidencial Mitt Romney dejó firmemente en claro su oposición al matrimonio gay y al derecho a abortar. A medida que se acercan las elecciones presidenciales, deberá decidir hasta qué punto insistir en su postura sin espantar a los votantes independientes, que son quienes definirán al ganador.

Una nueva encuesta de AP-GfK entre norteamericanos adultos muestra que cuando se les pregunta en quién confían para el manejo de cuestiones sociales, como el aborto y el matrimonio gay, Obama le saca 21 puntos de ventaja a Romney.

Sin embargo, Dave Welch, ex director de investigaciones del Comité Nacional Republicano, predice que el debate sobre el matrimonio terminará favoreciendo a Romney, aunque en el corto plazo beneficie a Obama.

"Ohio, Florida, Indiana y Carolina del Norte son estados donde en 2008 Obama ganó por un margen muy estrecho, y ahora los evangelistas de esos estados, que no habían apoyado a John McCain, tienen un motivo para movilizarse -dijo Welch-. A Obama, esto podría costarle la elección."

Una encuesta da ganador a Romney

NUEVA YORK (ANSA).– El candidato republicano Mitt Romney aventaja al actual presidente, el demócrata Barack Obama, por 7 puntos, según un sondeo de opinión de Rasmussen que se conoció ayer. Los datos de la encuesta indican que Romney obtiene, por primera vez, el 50% de las preferencias.

Traducción de Jaime Arrambide

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