En el comienzo de su despedida, Mujica quiere medir fuerzas con Tabaré Vázquez

Presidirá hoy un gran acto en Montevideo; pasado mañana, el traspaso de mando
Nelson Fernández
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27 de febrero de 2015  

MONTEVIDEO.- Camino a cumplir 80 años, rodeado de afecto popular, con altísima aprobación de su gestión y decidido a batallar para incidir políticamente en el nuevo gobierno, José Mujica se despide hoy de los uruguayos en su carácter de presidente.

Pasado mañana cumplirá el traspaso del mando a quien también lo antecedió en el cargo, Tabaré Vázquez , pero hoy en la principal plaza montevideana recibirá el pabellón nacional como símbolo de retirada. Y ha convocado a sus seguidores para que ese trámite tenga calidad de acto político.

Como al pasar, sin que fuera un anuncio estridente, dijo que si la salud se lo permite, se anotará para la carrera presidencial de 2019. Eso sería al borde de los 85 años.

En una despedida de fin de año, en diálogo con LA NACION, "Pepe" Mujica dijo que va "a hacer política hasta el último día de la vida". Porque eso es lo que sabe y le gusta hacer: "Yo hago política cuando me levanto y cuando me acuesto, cuando camino y cuando escucho. Y cuando parece que no hago política, también estoy haciendo política", dijo aquella noche en los jardines de la residencia presidencial del Prado.

Y hoy mide fuerzas.

El presidente siente que su sucesor no lo considera como un par, no lo tiene en cuenta como un referente para consultarlo, ni lo quiere utilizar para relaciones internacionales, dada la admiración que recoge en el mundo.

No le gusta que Tabaré Vázquez quiera cambiar la filosofía de proyectos fundamentales de su gobierno, como los que impulsó para mejorar la calidad de vida de familias muy pobres, o para desarrollar empresas sin patrones, que sean gestionadas por los propios trabajadores, con un crédito especial del Estado.

Y está dispuesto a dar batalla.

Hoy convoca a la plaza Independencia, el mismo lugar en el que Tabaré recibirá la banda presidencial el domingo por la mañana.

¿Habrá más gente y calor popular esta tarde o pasado mañana? Esa pregunta sobrevuela la interna del oficialista Frente Amplio, en torno a sus dos principales figuras políticas. "Es el gobierno que se va el que debe hacer un homenaje a su pueblo y es por eso, compatriotas, que queremos invitarlos a un encuentro", escribió Mujica en su nuevo sitio de Internet.

"[Es] una ceremonia que significa para nosotros un reconocimiento de este gobierno a nuestro pueblo, que estará representado en la gente que hasta allí se acerque", dijo "Pepe".

Habrá competencia de popularidad de Mujica con Tabaré.

El Movimiento de Participación Popular (MPP), una alianza conformada por el Movimiento Tupamaro y aliados, tiene la mayoría de la bancada parlamentaria del oficialismo y sus dirigentes advierten que no están dispuestos a decir que sí a todo lo que proponga Tabaré. Mujica asumirá su banca en el Senado y dirigirá esa poderosa fuerza partidaria.

Hace cinco años, Tabaré dejó la presidencia con una aprobación de gestión de 75%. Mujica va camino a un resultado similar. El último sondeo de noviembre le había dado una aprobación de 65% y en la próxima semana habrá nuevos registros.

Mujica deja un país en crecimiento, bajo desempleo y mejora sostenida de poder adquisitivo familiar, con baja de pobreza y aumento de inversiones privadas, y también con un déficit fiscal en alza, que no se compadece con su mensaje de austeridad.

Pero sus principales planes quedaron inconclusos, por el camino, o en una nebulosa. Eso explica que, entrevistado por la agencia Reuters, haya reconocido que no fue un buen presidente y sí un generador de ideas: "Es probable que sea un agitador. Otros vendrán y lo harán mejor", dijo Mujica.

Desde el domingo 1° se dedicará a la campaña electoral de las municipales de mayo, para apoyar a su esposa, Lucía Topolansky, que es favorita a gobernar Montevideo, y a otros candidatos a intendentes por el interior.

Luego buscará marcar la cancha parlamentaria. ¿Y después? ¿Se ve candidato presidencial otra vez en cinco años?, le preguntó el semanario Búsqueda. "Si estuviera como estoy hoy, peleo. Pero no sé cómo voy a estar mañana y menos dentro de cinco años. Lo que es seguro es que voy a militar todo lo que pueda", dijo el veterano tupamaro.

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