Trump visita Irak por sorpresa y disipa el temor de otra retirada en Medio Oriente

Dijo que los 5000 efectivos seguirán en funciones y que será la base para lanzar ataques en Siria
Dijo que los 5000 efectivos seguirán en funciones y que será la base para lanzar ataques en Siria Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst
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26 de diciembre de 2018  • 16:57

BAGDAD.- En medio del más absoluto sigilo, el presidente Donald Trump aterrizó ayer en Irak para una sorpresiva visita a las fuerzas norteamericanas movilizadas en ese país, donde Estados Unidos tiene una fuerte presencia militar, y en su primer viaje a una zona de guerra. Es el tercer jefe de Estado que visita Irak después de George W. Bush y Barak Obama.

Según declaró la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, Trump viajó para agradecerle a las tropas y al mando militar encargado de la misión en Irak "por su servicio, su éxito y su sacrificio", y para "desearles una feliz Navidad". La cadena Fox indicó que se encontró con el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, para mantener reuniones con líderes políticos y militares.

La clave del viaje estaba sin embargo vinculada a la polémica desescalada de la región anunciada la semana pasada. Recién bajado del Air Force One, que viajó toda la noche desde Washington, el magnate republicano se apresuró a declarar que no tiene "absolutamente ningún plan" de retirar o reducir el contingente establecido en Irak, luego de los anuncios sobre reducciones de tropas en Siria y Afganistán que pusieron en guardia a los países de la OTAN y a los gobiernos aliados de la región.

Trump dijo que quiere que los militares estacionados en Siria regresen a casa, pero que Irak puede usarse como plataforma para lanzar ataques contra la milicia extremista de Estado Islámico (EI), el objetivo formal que justificó en primer lugar la presencia de Estados Unidos en Siria.

Al anunciar el retiro de los efectivos en ese país, Trump había asegurado que el grupo terrorista, que en su momento de gloria controlaba el 40% del territorio, estaba derrotado y no había ninguna razón para seguir allí. Días después corrigió la afirmación sobre la desaparición de EI, que si bien quedó debilitado sigue combatiendo. Pero mantuvo los planes de retirada.

Trump y su mujer Melania se sacaron selfies con los soldados desplegados en Irak
Trump y su mujer Melania se sacaron selfies con los soldados desplegados en Irak Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst

En declaraciones a los periodistas que viajaban con él en el Air Force One, Trump dijo, confiado, que las fuerzas de Estados Unidos pueden atacar a EI "tan duro y tan rápido" que ellos "ni siquiera se darán cuenta de qué demonios ocurrió".

La visita estuvo sumida en el más estricto hermetismo. El avión presidencial viajó desde Washington y aterrizó a las 19.16 hora local en la base aérea Al-Asad junto con su esposa, Melania.

El jefe de la Casa Blanca habló con los uniformados y se reunió con líderes militares.

El magnate decidió reafirmar con su presencia la decisión de no tocar el número de efectivos en Irak, como sí sucedió con Siria, donde en los próximos meses abandonarán el territorio los 2000 efectivos que trabajaban, sobre todo, en alianza con las fuerzas kurdas que luchan contra el régimen de Bashar al-Assad en el norte del país.

También quiso disipar los temores de una retirada parcial como la de Afganistán, donde en los próximos seis meses el número de tropas que defiende al gobierno contra la milicia de los talibanes se verá reducido a la mitad, de 14.000 a 7000 efectivos.

Trump aseguró que no tiene ningún plan para retirar las tropas de Irak
Trump aseguró que no tiene ningún plan para retirar las tropas de Irak Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst

La estrategia de repliegue de esos dos teatros de guerra en Medio Oriente y el centro de Asia motivó la renuncia del secretario de Defensa, Jim Mattis, que junto con los principales asesores de seguridad intentaron disuadir a Trump del doble retiro.

Promesas

Trump fue elegido con la promesa de replegar al máximo las tropas en el exterior, y la salida de los militares de Siria y la mitad del contingente que respalda al gobierno de Kabul se vio como un primer paso en el cumplimiento de esa promesa, aunque muchos alertaron que puede aumentar el caos.

Las tropas norteamericanas en Afganistán dejaron de combatir en 2014 y están dedicadas a entrenar y orientar a las fuerzas afganas, así como a tareas de contraterrorismo. Trump discutió por última vez los planes de retirada la semana pasada con Mattis; con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y Bolton. Todos ellos le advirtieron acerca de lo contraproducente que resultaría la medida.

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump, visitan las tropas de EE. UU. en Irak
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump, visitan las tropas de EE. UU. en Irak Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst

Pasados 15 años desde la invasión de 2003 ordenada por George W. Bush, bajo el falso pretexto de que el régimen de Saddam Hussein escondía armas de destrucción masiva, Estados Unidos mantiene en Irak más de 5000 efectivos. El país se sumió en una violenta anarquía que tardó años en disiparse y luego fue el turno de EI, llegado desde Siria, pero expulsado de sus bastiones por fuerzas militares kurdas, iraquíes y norteamericanas.

Agencias AFP, AP y Reuters

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