En Nueva York esperan la Navidad con fervor patriótico y austeridad

Un árbol decora el lugar de los atentados
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9 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- Sin duda, ésta será una Navidad muy especial en Nueva York. Y con las fiestas a tan sólo un par de semanas, los cambios, aunque sutiles, ya son perceptibles en las costumbres de la ciudad.

Anteanoche, en el lugar donde se levantaban las gigantescas torres del World Trade Center, los trabajos de limpieza y recuperación de cuerpos se suspendieron por un par de horas para encender un árbol de Navidad. Cientos de niños lo decoraron con adornos y los nombres de las 3057 personas muertas o desaparecidas debajo de los escombros. Y en vez de coronar el pino con una estrella, un bombero colocó, orgulloso, una bandera norteamericana.

Signos de patriotismo como éste son visibles en toda Nueva York. Las luces y pinos navideños que adornan la elegante Park Avenue se mezclan con las estrellas y barras de la insignia estadounidense. Las compañías Hallmark y American Greetings, los dos fabricantes más grandes de tarjetas, aprovecharon el espíritu del momento y lanzaron diez diseños de tarjetas de Navidad y Año Nuevo con tono patriótico, incluidos un hombre de nieve enfundado en una bufanda roja, blanca y azul, y reproducciones de dibujos realizados durante la Segunda Guerra Mundial.

Como en esos tiempos en que la maquinaria de Hollywood jugó un papel importante en mantener alta la moral de la población, la televisión de hoy está repleta de mensajes que envían familiares de soldados norteamericanos que están en Afganistán, y programas como "Entertainment Tonight" muestran hasta el cansancio a estrellas como George Clooney, Brad Pitt o Julia Roberts que viajan hasta bases militares en Europa o portaaviones en el océano Indico para saludar a "nuestros héroes en el frente".

Sin embargo, a diferencia de aquellos tiempos de guerra, en éstos no se nota un ambiente desolado en las calles de Nueva York para las fiestas. Y una de las principales explicaciones es el clima, víctima del calentamiento global. Hasta ahora no ha hecho frío, y en las últimas dos semanas la temperatura alcanzó los 20 grados, algo impensable en diciembre. Los neoyorquinos aprovechan para permanecer al aire libre todo el tiempo posible. El calor ha hecho también que el fresco aroma de los pinos que se venden en muchas esquinas se apodere de las calles... y de las compañías de bomberos: el Estado de Vermont donó 300 pinos para que adornen los cuarteles de estos hombres, elevados a la estatura de héroes luego de los ataques del 11 de septiembre.

"Cuesta ponerse en sintonía con las fiestas mientras estás de remera y tomando sol o andando en bicicleta por el parque", dijo a LA NACION Claudia Garver, mientras recorría las vidrieras de la Quinta Avenida. "Busco regalos especiales, no cosas superficiales. Con todo lo sucedido este año, quiero hacerles saber a mis padres y hermanos cuánto los quiero -afirmó-. Cuando ocurre una tragedia tan grande te ponés a pensar más en las cosas que realmente importan en la vida."

Figuras mecánicas y juguetes de la época victoriana, cálidas escenas familiares, fotos en blanco y negro de una Nueva York glamorosa, símbolos de la paz... en las vidrieras de las grandes tiendas como Sask Fifth Avenue, Lord & Taylor, Macy´s y Bergdorf Goodman´s se respira un cierto aire de nostalgia. Hasta Barneys, conocida por sus audaces puestas en escena sobre Madison Avenue, prefirió este año un motivo más acorde con los tiempos y colocó un enorme reno con la cara del alcalde saliente, Rudolph Giuliani, y carteles de agradecimiento por haber sabido guiar a la ciudad en sus momentos más difíciles.

Y aunque los atentados y las amenazantes cartas con ántrax ya se sienten como cosa del pasado, la recesión y el temor a los despidos están más que presentes, sobre todo luego del anuncio de anteayer de que el desempleo alcanzó el 5,7 por ciento, la cifra más alta en seis años. Como consecuencia, la gente está gastando menos. En las grandes tiendas las ventas cayeron entre un 5 y un 10 por ciento en comparación con el año pasado (algunos negocios, como Gap, reportaron una variación del -25 por ciento). Y esto a pesar de que algunos comercios ofrecen descuentos de hasta el 40 por ciento.

Reducción de gastos

"La mentalidad del consumidor ahora es comprar "lo que necesito" y no "lo que quiero"", señaló Stewart Cohen, directivo del Ozer Group, una firma consultora de marketing y ventas.

La situación también ha llevado a muchas empresas a reducir sus gastos en las tradicionales fiestas de fin de año. Por ejemplo, la editorial VNU Inc. (que publica las revistas Billboard y Hollywood Reporter, entre otras) desistió de realizar su cena anual en el restaurante Tavern on the Green, en el Central Park, y en cambio les dio un día extra sin trabajo a sus 1600 empleados.

"¡Felices fiestas!", exclama uno de los tantos Papá Noel del Ejército de Salvación repartidos por la ciudad. Pero éste, apostado frente al gigantesco árbol del Rockefeller Center, parece no tener un día muy feliz. Su tradicional cacerola roja está casi vacía. "La gente cuida el bolsillo este año", dijo a LA NACION. De hecho, las donaciones en general cayeron un 20%.

El único fondo que sigue creciendo es el destinado a las familias de víctimas de los atentados del 11 de septiembre. Pero, igualmente, los familiares están preocupados por la situación y la semana pasada un grupo de ellos fue hasta Washington para pedir al Congreso una ley que los exima de pagar algunos impuestos.

Muchos de ellos, familiares de bomberos, médicos y policías fallecidos, han sido invitados por gobernadores de distintos Estados a pasar las fiestas lejos de Nueva York y los amargos recuerdos que les despiertan.

Este es el caso de Anne McCann y sus dos hijos adolescentes, Sean y Courtney, quienes viajarán a Hawai. Aprovecharán para esparcir allí cenizas extraídas de los escombros de las Torres Gemelas. Anne quisiera que sean las cenizas de su marido bombero, Tommy, pero su cuerpo nunca fue recuperado.

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