Enron: el gobierno se niega a dar documentos

Pese a un pedido del Congreso
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28 de enero de 2002  

WASHINGTON.- En un nuevo capítulo del escándalo que cada día preocupa más a los norteamericanos, la Casa Blanca informó ayer que no entregará al Congreso los documentos de las reuniones con dirigente de la empresa Enron mientras negociaba la elaboración de su política energética.

"No hay secretos en lo que hemos hecho con el grupo de trabajo sobre la energía", dijo el vicepresidente Dick Cheney, durante una entrevista televisiva, aunque se negó a dar la información requerida. "Sería algo sin precedente. Haría imposible que yo tuviera más conversaciones confidenciales", añadió.

Designado por George W. Bush para elaborar la política energética, Cheney mantuvo varias reuniones con autoridades de Enron, entre las que figurarían encuentros con el ex presidente de la empresa Kenneth Kay, que renunció la semana pasada y es amigo personal de Bush.

"A lo que me opongo, y a lo que el presidente también se opuso, es a hacer algo de forma que a mí o a cualquier otro futuro vicepresidente le sea imposible mantener una conversación privada con alguien sin tener inmediatamente que explicar a los parlamentarios de qué hablamos", agregó.

Sus declaraciones se referían al pedido hecho por David Walker, director del órgano de control del Congreso, quien solicitó hace meses el acceso a esos documentos y que amenazó con presentarse a la Justicia si no los conseguía. La posición del vicepresidente fue criticada por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, que sostuvo que "el pueblo estadounidense tiene derecho a conocer los hechos".

Anteanoche, pocas horas después de que se conociera la muerte, oficialmente declarada como suicidio, del ex vicepresidente de Enron John Clifford Baxter, la Casa Blanca ordenó una revisión de todos los contratos del gobierno con la empresa energética y con su auditora, Arthur Andersen.

El presunto suicidio de Baxter, que había criticado los oscuros manejos de la empresa en bancarrota, añadió dramatismo a una historia cada vez más turbia, en la que se mezclan el dinero y la política.

Encuesta

Las declaraciones de Cheney se conocieron el mismo día en que se publicó un sondeo de The New York Times/CBS, que reveló que una amplia mayoría de norteamericanos cree que los republicanos están más implicados en el escándalo que los demócratas, y que el gobierno de Bush está escondiendo algo. La encuesta indica que un 44% de los norteamericanos piensa que los ejecutivos de Enron tenían relación con los miembros del Partido Republicano, mientras que sólo un 10% piensa que la relación era con miembros del Partido Demócrata.

Desde que se conoció la quiebra de Enron, la Casa Blanca ha tratado de desvincularse del problema y tratarlo como un asunto empresarial. Pero el resultado de la encuesta muestra por primera vez que el público asocia la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos con los republicanos.

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